edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
08/02/2010

Garmendia encaja los ‘tentetiesos’ de Moncloa y enseña las zozobras de la Ciencia y la Innovación ante la UE

España dedica sólo un 1,3% del PIB a I+D+i y aún está en la mitad del ranking de innovación de la UE, junto con Chipre, Eslovenia, o Estonia
Sólo el Fondo Local o el Sostenible podrían impedir que descienda la inversión pública en I+D+i y no habrá en la LES incentivos ‘a la francesa’ para créditos a la innovación empresarial
Ana Zarzuela

Tenía a mano el calendario, un escenario cómodo para ella y los galones de la novena potencia en investigación para tratar de contagiar con ellos al sector innovador español. Eso pensaba Cristina Garmendia. Buscaba llegar con la Ley híbrida para la Ciencia y la Innovación, con unos Presupuestos reorientados después del tijeretazo inicial para lucirlos ante sus socios europeos en San Sebastián y con el aval de Moncloa para impulsar una estrategia común. El Consejo Informal de Competitividad de la UE era el ahora o nunca para limpiarse las manchas que 'The Economist' le echó y los recelos de la comunidad científica ante el MICINN, su pérdida de competencias y las zozobras del modelo español de I+D+i frente a los Veintisiete. Pero de los planes de la ministra sólo se sostiene el escenario donostiarra. Moncloa le ralentiza la ley de Ciencia, nada de renovación a la vista del Plan Nacional de I+D del 86; ni rastro de la agencia para la evaluación y financiación de la I+D, que promete desde 2008. Garmendia acude a la cita para la construcción del Espacio Europeo de Investigación con las manos vacías. Sólo tiene ojos para 2015, el año al que pospone la posibilidad de que España esté en el G-9 de la I+D+i.

Se conforma con lanzar un plan común de movilidad a la investigación, lejos de las expectativas de capitanear un nuevo Plan Europeo de Innovación. A domicilio, intenta olvidar el recorte del 8% en los PGE, la rebaja en un 3,1% de sus fondos para I+D+i y un tercio de sus créditos sin ejecutar al cierre del año. Ya sabe que de la LES sólo recibirá rebajas fiscales y negocia con entidades financieras fórmulas para "prestigiar" el crédito a la innovación dirigido a las empresas. Pero sobre todo, la ministra busca refugio en sus ‘criaturas’ y la sintonía con la administración vasca. Sebastián le pelea la escena, capitanea la mitad de la Cumbre; el resto se ha encargado Moncloa de cercenárselo: aparta a Garmendia de la innovación del Movele y se desentiende del Centro de Espalación de Neutrones y la candidatura del Gran Telescopio europeo.

Enarbola la bandera de la suficiencia ante la UE: mira a los presupuestos del Reino Unido y Garmendia alerta: “si los países recortan la I+D peligran los grandes proyectos” comunitarios. Le enciende las luces rojas a sus socios comunitarios: si la UE no toma medidas para evitarlo, la mayoría de la ciencia se producirá en 2025 fuera de los países hasta ahora líderes y Europa perderá su actual posición en el ranking global: sólo China e India representarán un 20% de la I+D mundial, el doble que su cuota actual.  Pero ni las cifras ni las voces de su sector la acompañan al sur de los Pirineos. No son los informes de Deloitte los únicos en recordarle que ahora que las empresas españolas ya no pueden rivalizar en costes, la apuesta debe ser por la innovación para competir.

“España tiene un problema con la innovación”, sólo hay que comparar la quinta posición en términos de PIB en la UE con el 19º lugar en el ranking de innovación de la Unión Europea: aunque España ha mejorado desde 2006, sólo se sitúa en la media. Es el antepenúltimo del grupo de los “moderados”, por debajo de Chipre, Eslovenia o la República Checa. La última edición del Informe de Competitividad Global 2009-2010 elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM) situaba a España en el puesto 33 en la clasificación de los países más competitivos a nivel mundial, a donde ha descendido desde el puesto 29 en un año. Lejos aún de los objetivos marcados por la Agenda de Lisboa: inversión en I+D+i en España debería representar en 2010 el 2% del PIB, pero en 2008 todavía suponía un 1,35%.

Y aunque Garmendia insistía -sólo hasta enero- en que no había recorte en el presupuesto del Ministerio de Ciencia, que crece un 3,09%, el trámite parlamentario de los Presupuestos suavizó desde el 15%, pero no anuló el ajuste para el Ministerio de Garmendia. Aun así es el segundo más castigado en 2010, con un recorte definitivo para Ciencia e Innovación del  8,7%. El recorte sería aún mayor si se descuentan los 490 millones de euros extra (subvenciones) del Plan E en 2009. Además, del total reflejado para Ciencia e Innovación en el documento definitivo (5.443 millones de euros), casi el 60% de esta cantidad (3.218 millones de euros) son créditos, que se dirigen a las empresas y que éstas contabilizan como aportación de fondos propios en las estadísticas de I+D porque tienen que reembolsarlos.

El mayoritario capítulo de créditos aumenta un 13,26% este año (pese a que la ejecución de esta partida, en 2008, fue baja), y al contabilizarlo junto con las subvenciones, Ciencia e Innovación afirma que su presupuesto aumenta en 2010 un 3, 09% respecto a 2009. Pero la investigación científica se financia con subvenciones (gastos no financieros), y esa partida se sitúa en 2.225 millones de euros en el Ministerio de Ciencia e Innovación frente a 2.439 millones en 2009. Los grandes perjudicados de los presupuestos de ciencia de 2010, en el proyecto y en el documento definitivo, son los Organismos Públicos de Investigación (OPI), que, aún incorporando los recursos que ellos mismos captan con sus proyectos y contratos, sufren un recorte medio del 13%. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), cuenta este año con 728 millones de euros, frente a 843 millones en 2009. El Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas), frente a los 116 millones de euros de 2009, contará con 91,5 millones. Nada que haya impedido que esté ‘sobrada’: a 1 de diciembre, al ministerio de Garmendia le 'sobraban' 3.347 millones de euros sin ejecutar.

ASPIRACIONES EUROPEAS ‘MENGUANTES’

La cumbre de ministros europeos de Innovación se ha convertido en uno de los Consejos Informales de la UE de Competitividad, lo justo como para dejarle sitio, copresidencia y la mitad de las jornadas al monográfico sobre el coche eléctrico del ministro Sebastián. Uno en el que –a pesar de las pretensiones de Garmendia- ya no cabe el Ministerio de Ciencia y Tecnología, ni el ascendente de la ministra sobre el proyecto  VERDE con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial del Ministerio de Ciencia e Innovación. Sebastián, que se jugó a ‘primera sangre’ con Garmendia los presupuestos, el diámetro del I+D+i y las costuras de sus ministerios, se ha asegurado de tener sólo bajo su mano la industria aeroespacial, de dejar sin flecos del CDTI a Ciencia y de que -Zapatero dixit- la I+D+i busque una cara más industrial.

Si la Unión Europea apuesta a reivindicar en la Cumbre el papel de la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) como motor para la recuperación económica y el desarrollo económico y social, Garmendia quiere hacer valer los galones de España en el G9 de la Investigación y hacer de la ciencia el motor a cuatro manos con la innovación “para impulsar la recuperación económica tras la crisis, y la aportación que las "industrias de ciencia" hacen a la creación de empleo”. Ni sus propias marcas -España sólo ocupa el puesto 19 de 29 países europeos-, ni los números de Salgado se lo ponen fácil: la última foto fija de los PGE cerró en un 8% el recorte para el MICINN, casi la mitad de los créditos a la innovación no tienen quien los quiera y sólo .Nada que la Ley de Economía Sostenible vaya a tocar: Por eso pliega sus velas. España esperaba impulsar durante su Presidencia el lanzamiento del Plan Europeo de Innovación y reforzar el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT en sus siglas en inglés) con el lanzamiento de las primeras Comunidades de Innovación y Conocimiento (KIC) y el avance en la definición de su agenda estratégica de innovación. España se conformará con impulsar una única base de datos de investigadores en la UE, ahora que la presidencia de la Unión Europea se ha marcado entre sus prioridades eliminar las barreras a la movilidad de los investigadores.

En San Sebastián Garmendia no puede disimular las líneas rojas que Zapatero le ha ‘colocado’, las de las competencias, las de los calendarios y las de sus subordinados. El secretario de Estado de Investigación, Carlos Martínez, fue relevado por Felipe Pétriz cuando preparaba con Bruselas la Cumbre de San Sebastián. Pétriz le para, para comenzar, los cronómetros de la Ley de Ciencia, que Garmendia cocina personalmente desde hace casi un año. No es casual que Garmendia haya tenido que ‘olvidar’ las promesas que le había hecho a Martínez de reubicarlo de nuevo, ni que su sustituto, el hasta ahora director general de Política Universitaria en el Ministerio de Educación, Felipe Pétriz Calvo, venga de las latitudes más escabrosas para la ministra, las de la reforma de Bolonia. Será él el encargado de neutralizar la nueva ‘rebelión’ de los científicos, ya ha comenzado las reuniones con los directores de los OPI (organismos públicos de investigación) y prevé amasar la calma con el Ciemat, con una reducción presupuestaria propuesta por el Gobierno para el año que viene en un 26%.

Tendrá en sus manos además los proyectos del Plan Nacional con el que esperaba ‘limpiar’ las manchas de los recortes presupuestarios y recuperar, con la ‘trasfusión’ de los fondos de inversión local y economía sostenible una subida del 8% para la I+D+i en 2010. Toda una victoria del Ministerio de Educación sobre el de Ciencia. La suya es la huella de una carrera menguante: con la llegada de Gabilondo la investigación universitaria -prácticamente la mitad de la ciencia generada en España- quedó ya fuera de su responsabilidad, como ya lo estaba toda la I+D relacionada con las telecomunicaciones y las tecnologías de la información y la Innovación que es responsabilidad de las comunidades autónomas. Con el adiós a las competencias en manos de Educación, ya perdió la mitad de su edificio y la otra mitad se quedó con ventanas al Ministerio de Industria. Le ha dicho adiós a su proyecto de un ‘super CSIC’. Tuvo que encajar que De la Vega vistiera de poco más que “transversal” su ministerio. Y aunque ha intentado varias rondas de acuerdos y juraba tenerla a la mesa del sector antes de septiembre, Moncloa no le ha dejado aún ‘emplatar’ la futura Ley de la Ciencia y la Tecnología, que sustituirá a la vigente de 1986.

Esperaba por la ley de Economía Sostenible, iba a ser el despegue a su Ley de Ciencia y el impulso adicional para sus galones de la I+D, pero ni lo uno ni lo otro. Salgado le ha vuelto a entonar el ‘nada nuevo bajo el sol’. Para la titular de Ciencia sólo hay rebajas fiscales. La Ley de Economía Sostenible ampliará las deducciones en Investigación, Desarrollo e Innovación del 8% al 12%, y de las actividades medioambientales del 4% al 8%. Se establecen plazos máximos en los trámites de concesión de patentes y se reducirá un 18% en tres años la cuantía de las tasas de propiedad industrial. Eso es todo. Se les ha ‘olvidado’ mejorar el tratamiento fiscal de la inversión privada en I+D+i y los 20.000 millones del ICO serán como mucho créditos. Sin apellidos ni costuras claras. No es casualidad que la ministra ni siquiera haya vuelto a renovar los ‘votos’ se sus promesas: 1.000 millones de euros adicionales para gasto en I+D+i  con los que compensar el recorte del 3% de  las políticas de de I+D+i  en los PGE (hasta 8.000 millones).  Garmendia busca ‘pañitos calientes’ parches para su silueta menguante.

El credo de su ‘calculadora’ tiene una nueva explicación oficial del ministerio: “no es que haya habido recortes presupuestarios en Ciencia, sino que no se ha triplicado el montante destinado a I+D+i como ha ocurrido en los últimos cinco años”. Pero  sólo si suma a los fondos de I+D del MICINN con los de los organismos autónomos, el fondo de inversión local “que irá destinado a inversiones de I+D” y el fondo de Economía Sostenible, el resultado final sería de crecimiento y permitiría opacar que los 7.946 millones de euros  del 2010 serán menos que los del 2009. Sólo el Plan E -que el año pasado le puso a tiro 400 millones de euros- y el Fondo de Economía Sostenible le permitirán que ‘encaje’ una ecuación en la que, a pesar del tijeretazo inicial del 15% y definitivo del 8%, pueda cumplir sus nuevas promesas: que las inversiones públicas crecerán en el 2010 en torno al 10%. En los despachos de Garmendia prevén que el Ministerio de Ciencia capte cerca de 500 millones del Fondo de Economía Sostenible y otros 500 a través del Fondo de Inversión Local.

Si se logran esos objetivos, el gasto en I+D en 2010 pasaría de caer un 3,1% a crecer en torno a un 10%, según sus estimaciones. Pero este año, los 5.000 millones del Fondo Estatal de Inversión Local (frente a los 11.000 millones del año pasado) van enteramente dirigidos a los ayuntamientos y no hay una parte para los ministerios, como en 2009. Además, el Fondo de Economía Sostenible será también de créditos. Y la letra pequeña no está en sus manos. Salgado, si puede, cortocircuitará Agencia. Cuando le ‘amputaron’ el tentáculo universitario, De la Vega ya le advirtió que el suyo era un ministerio, como mucho “horizontal”, que debía trabajar con la vista puesta en Medio Ambiente, Educación, Economía y Hacienda, pero sobre todo Industria. Hoy, si fuera por las dos vicepresidentas, podría ser sólo un vestíbulo de paso a otras carteras.

SECTOR EN ARMAS

Amasa desde febrero el borrador del anteproyecto de la Ley de Ciencia, ése que aspiraba  a “colocar a España a la cabeza de la ciencia y la innovación internacional". Entre las novedades del documento se encontraban la adaptación al entorno del modelo de evaluación investigadora del tenure track, la creación de un órgano de coordinación general, el Consejo de Política Científica y Tecnológica; y la puesta en marcha del Comité Español de Ética de la Investigación. No habrá fumata blanca para la ministra hasta que no vean negro sobre blanco los detalles de la Ley. Y eso no será ahora. Los 'precarios' de la ciencia española han recibido con reservas el “fin de las becas” a cambio de contratos laborales y la regularización de su estatus.

Los jóvenes investigadores quieren seguridad social y paro. Y los parques tecnológicos, uno de los arietes de su sintonía política dentro del ministerio, piden una ley que reconozca su labor. Hasta los galones de sus estadísticas la dejan en fuera de juego: ni los 1.251 millones de euros de inversión global en 2009 para su ventanilla única del Ministerio para proyectos empresariales, el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTi) -un 57% más que en 2008- Ni los 1.600 empresas beneficiarias de los programas de innovación del Ministerio (más del 60% de pequeño y mediano tamaño), casi un 30% más que en el 2008, opacan que uno de cada cinco euros gastados en 2009 volvió a la administración. Nada que despeje los recelos de la comunidad científica y las empresas innovadoras ante el horizonte de 2011, cuando la mayoría de los centros dependientes del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN) hayan consumido las reservas de que disponen.

Según Garmendia, el Gobierno ha invertido 59.000 millones de euros en I+D+i en el último año, una cifra que supera el gasto total acumulado entre 1994 y 2003. El número de empresas que invierten en I+D+i se duplica en los últimos cuatro años, la inversión privada en I+D +i mantiene un  crecimiento de una tasa media del 12,8% anual entre 2004 y 2008. Pero las multinacionales son responsables de más de un 26% de la inversión en I+D+i ejecutada por el sector empresarial, y de más del 30% de la inversión en I+D+i financiada por él mismo. Desde el MICNN reconocen que se necesitan 6.000 millones de euros más en inversión privada en I+D y 4.000 empresas. El Ejecutivo no quiere que los recortes presupuestarios afecten a las empresas innovadoras.

Prueba de ello es el crecimiento que ha experimentado la partida de créditos del Ministerio de Ciencia e Innovación (el 80% del gasto para 2010 se destina a préstamos) y los acuerdos con entidades financieras para la concesión de préstamos a empresas innovadoras (siempre que se hayan sometido previamente a una evaluación previa del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industria). Pero hasta ahora Garmendia no ha podido seguir los pasos de Sarlkozy: en Francia, el gobierno ha hecho una reforma en profundidad de este incentivo fiscal a la I+D, al establecer un régimen temporal de restitución anticipada de los créditos pendientes de aplicar (2005 a 2008) para las empresas innovadoras. La medida no ha dejado indiferente al sector empresarial, pues, según las cifras hechas públicas por el Ministerio de Investigación galo el pasado viernes 25 de septiembre, a pesar de la crisis, el número de empresas que han declarado este incentivo ha crecido un 24% sobre el año anterior y el número de empresas que declaran por primera vez esta deducción se ha duplicado hasta alcanzar las 1.400 entidades. En España en 2009 no se pidieron ni el 50% de los créditos de Innovación, a pesar de que en el caso del departamento que gestiona Cristina Garmendia el reparto de la partida destinada a créditos para investigación alcanzó el 24,4%.

Garnendia se refugia en sus planes más personales, pero respira aún por las heridas de sus proyectos estrella: las  demoras del nuevo supertelescopio del Instituto Astrofísico de Canarias -que tras las importantes inversiones previas tenía que estar dando el ‘do de pecho’ para iniciar su explotación- y la falta de partidas en los PGE para el Centro de Espaliación de Neutrones, -lejos de los 180 millones de euros y 15 anuales de Moncloa que requería-, dejan en el aire la rapidez de su calendario ahora que Garmendia consiguió sellar las paces con el PNV y la Universidad del País Vasco y que despejaba el Parque Científico de la Universidad del País Vasco en Leioa .para su estreno. Y aún no ha sido trasladada la propuesta oficial a la ESO (European Southern Observatory) organismo encargado de determinar la ubicación final del Supertelescopio europeo E-ELT. La ministra abona la sintonía con sus mentores vascos. Ahora, Garmendia está dispuesta a convertirse en adalid, desde este Consejo, del lobby que busca mucho más que lucir Euskadi: más papel en la UE para las regiones. El País Vasco - junto a Navarra, Castilla y León y Cataluña, con una partida de innovación superior al 1,5% de su PIB -  saca pecho en la innovación, las energías renovables, el vehículo eléctrico" respecto a la media y Patxi López quiere una participación "directa y efectiva del País Vasco" en Europa. Garmendia lo promoverá, aunque la Declaración de Donostia se conforme con recalcar "el papel de la ciencia en el desarrollo económico para luchar contra la crisis”. Los flecos pendientes los rematara, de nuevo en Euskadi, en la otra única Cumbre de su cartera, la de Ciencia y Pobreza en abril.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...