edición: 2365 , Viernes, 15 diciembre 2017
18/02/2010

Garmendia no da una en diplomacia científica y arriesga también la candidatura al Telescopio Europeo Extremadamente Grande

España ya perdió la sede europea de Espalación de Neutrones, dejó que la sede del ITER se fuera para Francia e IRENA acabó en Abu Dhabi y no en Navarra
Ana Zarzuela

Acelera, pero reincide. Presentará la candidatura canaria al Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT) con el aval del Ministerio de Ciencia, pero no será hasta pocas horas antes del Consejo del Observatorio Austral Europeo (ESO), sin respaldo transversal de Moncloa y tras las huellas de su único rival, la candidatura chilena. Garmendia ha hecho oídos sordos a las peticiones desde septiembre del Congreso de los Diputados, el Senado y la Comisión Nacional de Astronomía, respaldadas por el Parlamento Europeo. Prometió presentar un proyecto firme para octubre. Acababa de encajar el adiós de Bilbao a la sede del Centro de Espalación de Neutrones Europeo y la ministra buscaba hacer del proyecto del E-ELT en el Roque de los Muchachos su ‘rehabilitación’ en el club de los grandes proyectos científicos europeos. Pero primero agostó su impulso a la espera de la sintonía con Industria -que nunca llegó- y de un plan de viabilidad, a pesar de que desde 2008 el Gran Telescopio de Canarias dejaba en latitudes españolas el mayor y más avanzado telescopio óptico-infrarrojo del mundo y de que desde hace meses tiene sobre la mesa el Informe del Instituto de Astrofísica con las ventajas técnicas del proyecto canario.

Después, se cruzaron en el camino de la Palma los detalles financieros, 300 millones de euros a repartir entre Madrid y Canarias. Ni el tijeretazo de un 10% al Ministerio, ni la marcha del Secretario de Estado de Innovación ayudaron. Ahora, Chile, a contrapié de sus desventajas técnicas y de infraestructuras, cuenta ya con el aval de sus vecinos americanos y con el respaldo expreso de varios miembros de la ESO y la diplomacia puede dejar a Garmendia otra vez fuera de juego. España perdió el acelerador de partículas en manos suizas, se dejó ‘bailar’ por Francia la sede central del ITER -el reactor europeo de fusión- y la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) y vio como la diplomacia gala dejaba en terreno sueco la Fuente de Espalación de Neutrones que esperaba Bilbao. Garmendia probó entonces en primera persona las frías aguas del fuera de juego europeo.Esta vez dejará que sea Pétriz  quien se la juegue con el Telescopio E-ELT. De momento, de lejos y sin detalles.

No era otro que el Ministerio de Ciencia el que oficialmente mantuvo bajo estudio durante meses el proyecto -no acababa de verlo claro- y agostó después su financiación. Ha encajado las presiones por carta del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, después de meses sin respuesta por parte del MICINN  para que -más allá de los acuerdos genéricos- España presente una oferta de emplazamiento y despliegue su capacidad de influencia diplomática. El ya ex Secretario de Investigación Carlos Ruiz argumentaba que era el Gobierno quien debía garantizar a ESO su viabilidad. Esa fue hasta el 22 de enero la postura oficial del Ministerio. Luego vinieron las dudas, el intento por hacer que Canarias estirara sus costuras al 50% y después de que asumiera 150 millones de euros de financiación.

El pacto de una candidatura conjunta entre el secretario de Estado de Investigación, Felipe Pétriz, y el director de la Agencia Canaria de Investigación, Juan Ruiz Alzola no ha llegado hasta el 12 de febrero y aún no tiene escrita toda su letra pequeña. Garmendia esperará hasta justo antes de la primera semana de marzo, apurará las horas y las reuniones con el  Ejecutivo de las Islas antes de la reunión del Consejo de la ESO del 3 de marzo. En el MICINN prefieren jugar al ‘póker’ del E-ELT, justifican sus retrasos en la posibilidad de barajar sobre las cartas ya vistas de los chilenos. Argumentan ahora que en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) nunca se planteó la ubicación del LHC ni en ningún otro lugar que no fueran sus propias instalaciones, en Suiza. Se consuelan con los galones de la novena potencia científica del mundo que Garmendia enseñó en la Cumbre de San Sebastián.

El Gobierno de Rivero intentó ponérselo fácil y ‘hacerle los deberes’ a Garmendia. Ya hace meses le dejó en la mesa un informe del Instituto de Astrofísica de Canarias que apunta que la candidatura de La Palma es superior a la de Chile por cuestiones como la sismicidad, la viabilidad de las infraestructuras (solo habría que mejorar las básicas, mientras que en Chile habría que planearlas desde el principio porque el telescopio estaría en pleno desierto y habría que construir hasta las carreteras y llevar el agua en camiones). Según el estudio de impacto económico la instalación del Telescopio Europeo Extremadamente Grande en La Palma podría implicar un aumento del 2% del empleo en la isla -700 trabajadores durante ocho años- y un  presupuesto anual (una vez puesto en marcha) de 45 millones de euros, pero los retornos serán de miles de millones de euros.

VENTAJAS DESAPROVECHADAS

Pero ni las condiciones óptimas de observación del cielo de las islas Canarias -protegido por Ley- y su estabilidad climatológica, ni las ventajas geográficas del proyecto español enclavado en Europa, ni la proximidad del ecuador terrestre -que permite tener visibilidad de todo el hemisferio norte celeste y parte del sur- han sido suficientes para que Moncloa levantara hasta ahora la bandera pública del proyecto de La Palma. A estas alturas -cuando sólo faltan dos semanas para el veredicto de la ESO-  Chile defiende desde hace casi cinco meses una propuesta pública detallada -cederá 567 hectáreas en el cerro Armazones y creará un área protegida alrededor del telescopio, en desierto de Páranla- y la oficina interministerial creada para respaldar el ELT en noviembre empieza a cosechar los resultados de su lobby. Hay detalles que no ha dado a conocer aún, pero -aunque tiene en su contra que estaría lejos de cualquier zona habitable y es una zona con movimientos sísmicos- cuenta con el apoyo de Brasil y de parte del establishment de ESO, que quieren aunar todos los grandes telescopios europeos en el mismo lugar.

El Ejecutivo de Bachelet ha hecho mucho más que bandera nacional de su candidatura. Hace saber que cuenta con cielos despejados 360 noches al año y la proximidad del Telescopio Muy Grande (VLT), también perteneciente al ESO, supone que muchas de las infraestructuras ya están construidas, pero son mucho más que sus ventajas objetivas lo que lleva aireando a los ojos de la ESA desde que hace cuatro meses presentó la candidatura oficial. Ya cuenta con el visto bueno explícito de varios de los miembros del jurado del Observatorio Austral Europeo (ESO), integrado por Alemania, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia, Suiza y España, que se adhirió en 2006. Algunos de ellos -como el astrónomo italiano Massimo Tarenghi, representante en Chile de esta organización y portavoz de los 14 países europeos que componen el ESO- no ocultan ya sus preferencias. Desde hace semanas proclama vox populi que "Chile tiene una localización magnífica. Es la mejor del mundo, no hay duda", a pesar del enfado de los miembros españoles del ESO y su amenaza de elevar sus protestas ante el Consejo de la organización. Tarenghi se ha unido a una comitiva de otros tres astrónomos dos chilenos y un alemán para defender la candidatura andina en el desierto de Atacama.

Ni la avanzadilla chilena ni la lupa de la ESA sobre la candidatura han impedido que Garmendia y el gobierno canario sigan partiendo lanzas públicas por el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT). La ministra de Ciencia e Innovación jura que no hay nada de polémica y que entiende las limitaciones financieras canarias -aún a costa de remarcarlas a los ojos del tribunal de la ESA- pero insiste en que “esperaba más implicación del Gobierno canario”, aún a costa de tirar piedras al tejado de La Palma del Roque de los Muchachos. No se resigna a llegar a que la administración regional llegue al menos al 50% de la financiación, aunque son los técnicos de Ciencia los primeros en reconocer que –como denuncia el Ejecutivo de las Islas las cuentas no saldrían: ¿Si todo el presupuesto de I+D de Canarias para 2010 son 111 millones de euros, ¿de dónde sacar 150 millones para el Telescopio? La única solución para Canarias pasa por ofrecer una "aportación en especie", que tiene que ver con las carreteras y otras infraestructuras. Las Islas no se verán obligadas a abonar la mitad de los 300 millones de euros que cuesta la adjudicación, sino que se encargará de las infraestructuras circundantes precisas para acoger la instalación por un importe de unos 40 millones de euros. Por ahora Pétriz no quiere entrar en más detalles “para no dar información a la competencia”. Nada de igualar a Chile -como pedía la moción del Senado aprobada por unanimidad el 30 de octubre- y crear una comisión interministerial para realizar una planificación y definir la financiación los 300 millones de euros necesarios.

Le marca las advertencias Juan Ruiz Alzola, el director de la Agencia Canaria de Innovación: después de que el Gobierno central cediera a las presiones y decidiera por fin anunciar la candidatura de La Palma como sede del Telescopio Europeo Extremadamente Grande, ahora la duda que se plantea es si habrá tiempo para recuperarle el espacio a la propuesta americana antes de la reunión límite del Consejo del Observatorio Europeo Austral (ESO) el 2 y 3 de marzo. Alzola no echa más leña al fuego, pero desde la Agencia Canaria de Innovación no pueden dejar de recordar que “la controversia es muy mala para la candidatura”. Menos aún que-como advertía Francisco Sánchez, director del IAC- la decisión final puede ser no técnica sino política y “los dos proyectos están bastante empatados en condiciones”.

Pero en la decisión del ESO para la ubicación de su futuro telescopio, influyen no sólo las características técnicas de la ubicación, como la calidad del cielo para la observación astronómica, sino también el hecho de que el equivalente estadounidense (de 30 metros de diámetro) será instalado en Hawai. Éste apuntará por tanto al cielo del hemisferio norte, mientras que la ubicación chilena cubre la del Sur. Y, como adelantaba Público, España podría quedar fuera de la carrera, además, si así lo decide un informe técnico - la calidad del cielo en ambos países, la dificultad en la construcción y operación del telescopio en cada ubicación y sus costes- que se presentará durante la reunión del Consejo del ESO.

Desde Albacete 5 tratan de colgarse los galones valencianos para compensar las críticas. Pero incluso el anuncio esta semana de que la ciudad mediterránea acogerá el laboratorio espacial europeo (hasta ahora ubicado en Holanda) para detectar las averías en satélites y vehículos espaciales de la ESA (la Agencia Espacial Europea) -que debería estar operativo en julio- tiene manchas para la diplomacia científica de Garmendia. A falta de la coordinación y la fusión de propuestas desde Moncloa, la candidatura avalada por Rita Barberá competía no sólo con las otras propuestas europeas y con entidades de Francia, Alemania e Inglaterra sino con una presentada por el mismísimo el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), bajo el manto de Defensa y de Ciencia.

Tanto como para desviar las pretensiones iniciales de la ESA de centralizar todos esos servicios europeos.  Este laboratorio convierte a España en un centro de referencia europea en el que se definirán las normas y los procedimientos de ensayo que tendrán que cumplir las electrónicas y las antenas de vuelo de los satélites de la Agencia Espacial Europea, tanto de comunicaciones como de aplicaciones diversas. Todas las grandes industrias europeas de telecomunicaciones con satélite tendrán que usar el laboratorio para los nuevos desarrollos, lo cual implica un trasvase de personas y conocimiento continuo. El consorcio -'Valspace Consortium' - que se creará para llevar a cabo la construcción y mantenimiento del laboratorio estará formado por la Universidad Politécnica de Valencia, la Universitat de Valencia, la Generalitat y el Ayuntamiento con una inversión aproximada de 15 millones de euros en un plazo de entre tres y cinco años. Y el Ministerio de Ciencia -que jura haberlo apoyado tanto como al Centro de Investigaciones Científicas y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial desde hace seis años- vertebrará desde ahora en la capital valenciana a todos esos grupos.

UNA HISTORIA DE DESACIERTOS Y DESIDIAS DIPLOMÁTICOS

Si llega, el portazo de la ESA al Super Telescopio Europeo no sería el primero para Garnendia. En el ministerio de Ciencia aún les duele el eco de la sede principal del de neutrones, que fue a parar a Suecia en el último momento. Garmendia no tuvo entonces que echar muchas cuentas para recordar que era el tercer golpe de Nicolas Sarkozy a las aspiraciones de la diplomacia científica y tecnológica de Moncloa en menos de una década. España cedió en 2009 la expectativa de la sede de la Agencia Internacional de Renovables (IRENA) -que había estado prevista en Navarra- a cambio de garantías para que la dirección general llevara apellidos españoles.

Al final, no fue  ni lo uno ni lo otro. Moncloa repartió durante dos años acuerdos y promesas con tal de escribir la crónica de una coronación anunciada. Tanto que desde Lula da Silva a Cristina Fernández acudieron con sus proyectos a un ‘trono’ que se daba por hecho en latitudes españolas. Madrid ya había acordado con los emiratos tenderles la alfombra roja a la cooperación europea y hacerles de ‘introductor’ de embajadores a las renovables latinoamericanas a cambio de la dirección general. Pero Francia deshilachó esa alfombra ‘verde’ para España y propició con su respaldo (y el del lobby europeo) que la IRENA acabara en Abu Dhabi y su ciudad verde de Masdar. Para el gobierno de Sarkozy, a la hora de la verdad, la pinza de la sintonía gala con Abu Dhabi y la hermandad entre sus galones nucleares y los hidrocarburos de Oriente Medio pudo más que los compromisos ibéricos. Tanto como las promesas de los Emiratos, que apoyarán a la agencia con una subvención de 136 millones de dólares por seis años y cubrirán todos los costos operativos a perpetuidad. Nicolas Sarkozy le viraba todos los espejos del juego de acuerdos y poderes europeos a España y la dejaba a dos velas, viendo cómo la directora de IRENA era la gala Helen Pelosse, adjunta de Estado Mayor para asuntos internacionales, por encima de la geometría sellada por Madrid y los socios fundadores de la Agencia.

Nada que no hubiera hecho ya antes París. Ya en 2003, la falta de inversión pública nuclear en España -que deja todo en manos del a través del Ciemat, el Consejo de Seguridad Nuclear y las empresas eléctricas, mientras que el «grueso» está en manos de la Unión Europea- y las vías de agua de la diplomacia española y su capacidad de lobby entre sus socios europeos llevaron a la pérdida de la candidatura del ITER entonces. España la retiraba en el último momento, confiada en las promesas parisinas- y la dejó en manos de la candidatura gala de Cadarache. Vencer a la propuesta japonesa no fue difícil para ella. Incluso desde el Ministerio de Ciencia se llegó a aportar entonces en privado un dato político, no técnico, seis días antes de conocerse la candidata: «Pelearnos con Francia dentro de Europa significa que tenemos todas las de perder».

Desde entonces, España se conforma con el premio menor del Elíseo: albergar el Ente Europeo Legal del ITER y la agencia europea de fusión. París dejaba caer, a cambio, promesas para canjear ese ‘manotazo’ por la sede del EES para Bilbao. Pero en junio de 2009, el que será el segundo mayor usuario del ESS, junto a Alemania, orquestó una coalición en la UE para que la sede de la fuente europea de neutrones quedara finalmente en manos de Suecia. Ni los pactos con Hungría evitaron que sólo Portugal votara a favor de la candidatura vizcaína. Nadie quiso hacer valer del pacto que selló en enero de 2008 el secretario de estado de Universidades e Investigación, con Hungría -otra de las aspirantes a la ESS con la candidatura de Debrecen- para formar una opción conjunta frente a Suecia y York.

A Garmendia se le ‘perdieron’ entonces  los neutrones. Al menos el epicentro europeo, el de la sede principal de la sede de la European Spalation Source (ESS). Estaba segura de que el 'Guggenheim tecnológico' del siglo XXI’ se iba a construir en Euskadi. Más de una vez lo anunció en los foros vascos y hasta los balcones de la ciencia de la Unión. Pero encadenó un rastro de olvidos y excesos de confianza en torno a la candidatura bilbaína. Primero, se le ‘pasó’ el lobby personal. Olvidó explicar que la reunión de ministros europeos de Competitividad dejaba de lado los acuerdos previos con Madrid. Era la primera señal que Madrid no quería ver. Ciencia enterró en el olvido la advertencia del Centro Superior de Investigaciones Científicas, que denunció que no estaba haciendo “los deberes" en un asunto que dependía "de la geopolítica europea".

Por desmemoria, a la otrora ‘ahijada en innovación’ de Rodríguez Zapatero se le olvida, incluso que fue el propio Ministerio de Ciencia y tecnología el que, desde la llegada de Cristina Garmendia, se llenaba la boca con la candidatura bilbaína, la ‘favorita’ de Bruselas y “de la comunidad científica internacional”-decían en 2008- para albergar la sede de la European Spalation Source (ESS).  Su confianza en Bilbao era tal que en marzo de 2008, se presentaba ante 165 expertos internacionales como futurible epicentro de los neutrones europeos y en octubre el consorcio de impulso a la candidatura bilbaína -impulsado por ambos ejecutivos- firmaba un acuerdo de colaboración con la fuente de neutrones de EE UU. Pero como recuerdan aún en la Universidad del País Vasco, el CSIC y el gobierno regional, las tareas de rediseño y re-estimación de costes de la instalación fueron iniciadas en solitario por ESS-Bilbao en 2008, en contra de la opinión de Lund, que consideraba cerrado el diseño de 2002.

EN BUSCA DE TRABAJO PARA LOS NEUTRONES VASCOS

Desde entonces Garmendia intenta vestir Bilbao de ‘subsede’ de Lund y consolar las expectativas del Nervión con las migajas de un espacio a la sombra sueca, pero será a la central sueca a donde acudan los 1.300 millones de euros europeos y, sobre todo, el caudal de expertos de primer nivel que compromete el proyecto cuando esté concluido, en 2019. De los tres elementos de la ESS -el acelerador de protones, el blanco de producción de neutrones, y la instrumentación necesaria para los experimentos- Bilbao sólo podrá construir un centro tecnológico para la investigación, desarrollo, diseño y fabricación de los componentes del acelerador, un laboratorio de pruebas y una estación de acceso remoto para que los investigadores puedan realizar experimentos desde Bilbao. Tan poco, que necesitará dejar caer el cartel exclusivo de sede subsidiaria y mantener abiertas colaboraciones con otras instalaciones en Europa, EE UU y Japón.

Ciencia ha tratado de rescatar los muebles del silencio de su naufragio y alternativas para convertir el ESS bilbaíno un polo de I+D desde 2011. El País Vasco le cobra caro el estirón de la I+D+i a la ministra con los votos del PNV: el ejecutivo de Patxi López asumirá más de la mitad del presupuesto del centro de neutrones vasco, pero será a cambio de ponerle su bandera y sus planes, la Fuente estará en Leiona y no dependerá de Suecia. Intentan tejer una infraestructura científica que permita la  participación en proyectos de desarrollo de otras grandes instalaciones.

El Secretario de Estado de Innovación vasco ha dejado en bandeja el Parque Científico de la UPV, pero su ubicación, un laboratorio de tecnología de neutrones, verá la luz de espaldas a la Fuente Europea de Neutrones por Espalación de Suecia (ESS), si es que despega con fondos de la UE en 2013. Bilbao será la primera gran instalación española con tecnología de aceleración y cuando el centro de Leioa esté a pleno rendimiento se convertirá en el proveedor para el desarrollo de investigaciones enmarcadas en el ITER, el Reactor Termonuclear Experimental Internacional al que aspiraba España y que finalmente se construirá en Francia. Podrá evitar así que el CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) tenga que seguir dependiendo de un acelerador de neutrones japonés.

En el País Vasco buscan aplicaciones prácticas para el acelerador de protones, principal pieza del futuro centro de neutrones de Leioa: los haces de protones las tienen desde oncología radioterápica, en el tratamiento y procesado de materiales hasta el control de mutaciones genéticas. No será otra que la futura subsede de la Fuente Europea de Neutrones por Espalación (ESS), que se ubicará en el Parque Científico de la UPV de Leioa, el que colaborará en la construcción de un nuevo inyector -Linac4- para el Gran Colisionador de de Hadrones (LHC) Ginebra, el mayor experimento científico del mundo, que pasó de largo de la candidatura barcelonesa hace un par de años.

Garmendia ha tenido que apurar los acuerdos entre el consorcio ESS Bilbao, formado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Gobierno vasco, y la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). Pero llueve sobre mojado, aprovecha que entre el laboratorio vasco y el CERN ya existía un acuerdo de colaboración (Memorando of Understanding) por el cual se han desarrollado varios prototipos realizados por Elytt Energy (Madrid y Galdakao) y el centro tecnológico Tekniker (Eibar). El diseño conceptual del proyecto de la Fuente Europea de Neutrones por Espalación (ESS) de Lund (Suecia) y el centro en construcción en la UPV contempla estructuras de aceleración a baja energía totalmente sinérgicas con las diseñadas para el Gran Colisionador de Hadrones. Algunos de los científicos vascos ya han viajado a Ginebra para iniciar los primeros contactos con los expertos europeos, aunque parte del trabajo estará informatizado y podrán desarrollarlo desde la sede vizcaína. De hecho, el equipo de ESS Bilbao construirá una estructura de aceleración similar a la pieza que debe ser reemplazada en el LHC con el objetivo de incorporarla al proyecto de Leioa.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...