Génova, dividida sobre el futuro del Banco de
edición: 2532 , Miércoles, 15 agosto 2018
19/12/2011
La falta de resolución en la reforma financiera, sentencia al Gobernador

Génova, dividida sobre el futuro del Banco de España

En la dirección se estima que siempre será más sencillo un entendimiento con el Gobernador durante seis meses que un enfrentamiento que sólo aportaría ruido político y mayor inestabilidad
Dos grandes ministerios, uno político y otro económico, articularían un número de carteras inferior al actual
Juan José González

Finalizar la reforma del sistema financiero es uno de los puntos que marcarán la línea de actuación del próximo Ejecutivo, aunque sobre la misma no parecía haber un consenso sólido la semana pasada. En el cuartel general de los ‘populares’ se mantiene abierto un debate en torno al papel del Banco de España en la resolución de la crisis financiera y en particular al ámbito de actuación que se le debe permitir al Supervisor en esta nueva etapa, sin menoscabo de su tradicional independencia. Otro asunto es cómo se desarrolle ésta, pues el partido que se hará cargo del Gobierno no desea revivir episodios como los del pasado reciente, con un Banco de España ‘tirando piedras sobre el propio tejado’ a propósito de la reforma laboral, las pensiones o la política económica del Gobierno. En otras palabras, desea evitar reflexiones públicas comprometidas e incómodas procedentes de un Gobernador que juegue a la independencia de una institución que, en primer término, debe cumplir sus deberes: la supervisión y el control de las entidades financieras y culminar –asunto urgente- la reforma del sistema financiero.

Los últimos días en Génova están ofreciendo algunos episodios que muestran una fuerte subida de las tensiones en vísperas de la toma efectiva del poder. Si la única expectación que se puede observar en el exterior se concentra, únicamente, en la –morbosa- decisión sobre el nuevo ministro de Economía, la otra lucha, interior, se centra en la formación de los equipos y de otras instituciones y órganos de la Administración Central del Estado de notable interés para el gobierno del país. Y el Banco de España es uno de ellos. En Génova trabajan con un escenario que considera fijo o inamovible al actual Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, hasta el fin de su mandato, julio de 2012.

Se quiere respetar la independencia de la institución comenzando por respetar ese mandato, independientemente de que el actual Gobernador tome la decisión de dimitir, algo que desde distintos medios se considera improbable, e incluso, indeseable por parte de Génova, que estima que siempre será más sencillo un entendimiento con el Gobernador durante seis meses que un enfrentamiento que sólo aportaría ruido político y mayor inestabilidad en el sector, cuando de lo que se trata es de aportar normalidad. Por otro lado, el ‘modélico’ traspaso de poderes entre Gobierno socialista en funciones y el equipo del candidato electo, incluye, según una fuente de los populares, algo así como un ‘pacto de no agresión’ en algunos asuntos, uno de ellos, el Banco de España.

Un equipo de personas de confianza de Mariano Rajoy ultima estos días algo más que la estructura del próximo Ejecutivo, una especie de araña bicéfala (dos grandes ministerios, uno político y otro económico) que articularía un número de carteras ministeriales inferior al de la legislatura que finaliza. Ese algo más son las estructuras de los ministerios, donde deben encontrar ubicación varios centenares de cargos ejecutivos de confianza pero con conocimientos técnicos específicos, y para los que el partido estaría encontrando bastantes problemas, pues no abundan precisamente perfiles que reúnan las características de político, técnico, experiencia y confianza.

En esta posición se encontrarían entre otros, el candidato del Gobierno al Banco de España, una vez concluya el mandato del actual Gobernador, y si en anteriores mandatos se producía un consenso entre los dos principales partidos políticos, interrumpido en el caso de Jaime Caruana y en éste de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, todo indica que en el próximo ese consenso va a seguir roto y los ‘populares’ impondrán el suyo.

Pero al igual que esta línea de claridad y firmeza en torno a la figura del futuro Gobernador, estaba definida y apenas contaba con discusión en Génova, en los últimos días han aparecido algunas posturas divergentes. Según estas, la reforma del Banco de España debe comenzar de inmediato, de arriba abajo –Soraya Sáenz de Santamaría ya avanzó hace unos meses la intención de su partido de reformar el estatuto del banco- y, por tanto, el nuevo Gobernador debería estar trabajando a partir de enero en el despacho de Cibeles. Los ‘populares’ están convencidos de que la reforma del sistema financiero es un proceso estancado cuya lentitud en los últimos meses, en especial desde el mes de junio, ha provocado episodios como los cobros irregulares de indemnizaciones y demás de varios directivos de cajas de ahorros.

En la pequeña gira de presentación del futuro presidente de Gobierno por Europa, Rajoy escuchó en varias ocasiones reproches sobre la lentitud e indefinición del Supervisor español en la gestión de la crisis financiera, lo que habría condicionado, en parte, la actitud de algunos inversores internacionales hacia España, algo que, al parecer, fue motivo de análisis en Génova nada más aterrizar en Madrid el futuro presidente.

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