edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
28/02/2017

Gobierno y sindicatos ignoran la repercusión que puede tener en España la venta de Opel a Peugeot

La presión de Londres y Berlín sobre PSA para garantizar el empleo genera riesgos para España
Carlos Schwartz
“La planta de Figueruelas supone el 40% de la producción de Opel en Europa”, afirma una fuente del comité de empresa de esa planta. En el mismo están representados los sindicatos UGT, CCOO y CGT y el criterio dominante es que “se trata de la planta más eficiente de la empresa en Europa que ha vivido de la producción del modelo Corsa durante décadas y se supone que comenzará en breve a producir la nueva versión del mismo”, sobre la base de este criterio las corrientes sindicales presentes en la empresa piensan que “no hay motivos para tocar a la plantilla de Figueruelas, es barata, eficiente, y competitiva”. No obstante, las fuentes consultadas señalan que “el riesgo viene por el lado de los compromisos que Peugeot-Citroen (Grupo PSA) adopte con Alemania y Reino Unido. En una adquisición como esta siempre se pierde algo de empleo porque las empresas aprovechan para hacer una revisión de las plantillas, otra cosa es que se haga una sangría... y eso pensamos solo ocurriría si los compromisos con otros países hacen caer los ahorros sobre la cabeza de los trabajadores de Opel”.
En los medios sindicales de PSA hay otro tipo de preocupaciones. La planta de Villaverde de esa empresa está trabajando a un 40% de su capacidad con un 70% de la plantilla con reducción de jornada y la producción se limita al modelo Cactus cuyas ventas han bajado. “PSA y Opel están desarrollando la producción en plataformas compartidas, de forma tal que Vigo está produciendo el Opel Combo derivado de dos modelos de PSA mientras que Figueruelas tiene previsto producir el C3 Picasso en el otoño”, de acuerdo con una fuente del sector. Los técnicos del ministerio de Industria hablan mientras desayunan sobre las potenciales secuelas del movimiento de los dos fabricantes de coches, pero admiten que “a nivel político no quieren saber nada de este asunto, es un problema más”.

Por el contrario, el pasado viernes el consejero delegado de PSA, Carlos Tavares, se reunió con el dirigente del sindicato británico Unite Len McCloskey -un estrecho aliado de Jeremy Corbin- ante quien afirmó que las plantas de Vauxhal en el Reino Unido deben tomar una nueva dirección para asegurar su supervivencia a largo plazo. El ejecutivo dijo que honraría los compromisos laborales existentes y mantendría de momento abiertas las plantas británicas si logra concretar la adquisición de Opel que es la cabecera de la británica Vauxhall. No obstante las conversaciones giraron en torno a la necesidad de que la empresa tome una nueva dirección en el sector de la fabricación de vehículos.

En una nota de prensa sobre el encuentro hecha por PSA se afirma que el rendimiento es una condición sustancial para la longevidad de una empresa en un medio ambiente en el que el reto es permanente. En el fondo Tavares no asumió ningún compromiso y su afirmación de que respetaría los compromisos laborales existentes suena a hueco puesta al lado de la necesidad de dar a la empresa “una nueva dirección”. Pero la presión del medio sindical y político es más que evidente y el pasado miércoles el alto ejecutivo se vio obligado a mantener una conversación telefónica con la primera ministro de Reino Unido, la conservadora Theresa May y a entrevistarse con el Secretario de Comercio británico Greg Clark. La opinión de los analistas es que en Francia existe un compromiso tácito con el Gobierno para no hacer ningún ajuste de empleo como resultado de la adquisición de Opel, operación que convertiría a PSA en la mayor fabricante de automóviles europeo detrás de Volkswagen.

Por su parte, los primeros ejecutivos de General Motors, su consejera delegada Mary Barra y su presidente Dan Amman, debieron viajar la semana pasada a Berlín para calmar los ánimos muy irritados del Gobierno de Angela Merkel quien enfrenta un año electoral difícil a la derecha por Alternativa por Alemania y a la izquierda por el Partido Socialdemócrata.

La pinza germano británica hace buenos los temores de que la purga se opere en el eslabón más débil de la cadena: España. La falta de interés político en el tema ayuda a que haya un desplazamiento inoportuno. Es necesario señalar que la falta de interés es generalizada, no solo atañe al Partido Popular lo cual demuestra una increíble falta de sensibilidad. Mientras los representantes del Comité de Empresa Europeo de Opel se reunieron la semana pasada en la sede de la empresa en Russelsheim y manifestaron cierto grado de confianza en el cumplimiento por parte de General Motors y PSA de los compromisos existentes. Una confianza sorprendente si se tiene en cuenta que Opel lleva un periodo muy prolongado de pérdidas y que los ejecutivos de PSA han afirmado que será necesario darle la vuelta a la empresa.

De acuerdo con General Motors su filial Opel pierde dinero desde 1999 año a año de forma sistemática. Un hecho sorprendente si se tiene en cuenta la escasa tolerancia que tienen las industrias del sector a sostener operaciones en pérdidas durante periodos de tiempo tan prolongados. La pregunta que se impone es hasta que punto esas pérdidas no han sido funcionales a las necesidades de GM. Tavares y el director de Recursos Humanos de PSA Xavier Chereau mantuvieron una reunión con los representantes sindicales de Opel en la sede alemana de la empresa. Resulta llamativo que el territorio español sea puntillosamente esquivado por las empresas involucradas en la operación.

La presidenta del Comité de Empresa de la planta de Figueruelas, Sara Martín de UGT y el delegado José María Fernando de CCOO, asistieron a una reunión sindical informativa en Russelsheim con los sindicatos alemanes que se reunieron con los ejecutivos franceses, pero de acuerdo con fuentes que asistieron a la reunión informativa posterior en Zaragoza en realidad no se sabe nada y lo único que hay son promesas verbales inconsistentes.

El secretario general de la CGT de Aragón y La Rioja, César Yagües, miembro del comité de empresa de Figueruelas señaló que la planta es la más competitiva del grupo y si su supervivencia dependiera “de una decisión económica, la planta estaría a salvo”. Yagües reprocha al Gobierno su inacción frente a la preocupación manifestada por Alemania y Reino Unido y afirmó que “hasta que no haya una decisión todo son especulaciones”. Efectivamente estamos en las maniobras previas de una gran operación corporativa que de llevarse adelante puede cambiar el perfil de la industria del automóvil en Europa y amenazar la estabilidad del empleo en números imposibles de determinar ahora

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...