edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
01/03/2013
Bruselas limita su negocio a la banca familiar
Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia

Goirigolzarri comienza la reconstrucción de Bankia

El reto: transformar una caja quebrada en banco y además saldar la deuda con el Estado
Juan José González

Se antoja, en principio, misión imposible. El fiasco suma de Caja Madrid y Bancaja, se dispone a entrar en una nueva vida. Y lo hará en condiciones bastante precarias, seguramente inéditas en la historia de la banca española. La nueva entidad, Bankia, hereda un pasivo perverso, diabólico si se tiene en cuenta la estela de irregularidades de la anterior gestión que le obligarán a estar en las crónicas de tribunales por largo tiempo. El banco, antes caja, comienza la competición cargado de compromiso y ligero de equipaje tras el arreglo laboral y la reducción de puntos de venta. Es por ello que se puede hablar de una entidad seminueva o en reconstrucción, liderada por gente capaz y con experiencia probada. Y puede que sea este uno de los puntos más fuertes del proyecto de su presidente Ignacio Goirigolzarri. Sin embargo, y a pesar de contar en balance con una liquidez “suficiente” para afrontar la compleja travesía, queda en la sombra de la duda si la entidad podrá navegar con las restricciones de negocio bancario, impuestas por las autoridades de Bruselas, además de contar con ese importante recorte de medios. Todo un reto.

El día gris no dejaba ver el horizonte desde la torre inclinada de Bankia. Invierno duro, invierno frío, un paisaje armónico para cerrar una etapa anterior. Nada que ver con el escenario que ya comienza a dibujar Ignacio Goirigolzarri, expresado en el Plan Estratégico 2012-2015, donde también se dibujan beneficios. La noticia, comunicada a primera hora, en medio de tan adversa climatología, cifraba la pérdida del grupo en 19.193 millones de euros en 2012. Sin precedentes en la historia de la banca española. 

Pero el banquero no comparecía ante los medios para justificar unos números fruto y producto de anteriores gestiones. Goirigolzarri no pretendía pasar revista al pasado. Porque la ceremonia estaba dedicada al lanzamiento de mensajes: sólo quiso hablar del futuro y fijar mensajes. Así que, a lo largo de dos horas el uso de la redundancia didáctica fue la técnica empleada para dejar claro dónde se encuentra el grupo financiero y a dónde pretende llegar. De ahí que los términos de “balance saneado”, “solvencia” y “extraordinaria liquidez”, fueran repetidos hasta la saciedad en las dos horas de reunión. Como también se reiteró el objetivo de alcanzar la rentabilidad en el corto plazo, unos 800 millones de euros para el actual ejercicio. Eso sí, ningún mensaje-compromiso como el de “somos la única entidad que podemos devolver el dinero al Estado”, y que al parecer se erige en el leit motiv del plan estratégico.

El banquero asegura con razón que el resultado negativo viene a coincidir, millones arriba millones abajo, con la previsión adelantada a finales de noviembre, es decir, no cabe sorpresa para reconocer que las pérdidas son todo un récord, que se trata de un resultado influido por el plan de saneamiento al provisionar 26.845 millones y que, por tanto, el grupo arranca 2013 con una posición “sólida” y “excelente liquidez” para “devolver a la sociedad el apoyo que nos ha prestado”, diría Goirigolzarri.

Ahora bien, comprendidos y asimilados los mensajes de Bankia, toca ahora ponerse en la realidad de los hechos. Y estos apuntan a que, como también destacaba el presidente, la situación de la entidad es "radicalmente diferente a la de hace nueve meses", dando a entender que con la “extraordinaria liquidez” “la solvencia no es inferior a la de ningún banco de este país” y que, por tanto, se pueden alcanzar los objetivos estratégicos.

La realidad de los hechos muestra que las condiciones no son las mismas a partir de ahora. Que la reducción de balance, de plantilla y puntos de venta muestra otro tamaño, importante en la reducción de costes como también en volumen de negocio. La capacidad operativa del banco queda notablemente reducida. También reducido se queda el negocio bancario, pues los técnicos de Bruselas obligan a la entidad a centrarse en esta nueva -e intervenida- etapa en la “banca para particulares” -o doméstica, de las familias-. Se pierde así, algunas de las zonas de negocio bancario antaño muy rentables pero que ahora son consideradas como de “alto riesgo” o “riesgo cualificado”. Por tanto, ya no será un banco de “servicios universales”, sino de servicios limitados.

Esas limitaciones, en la práctica, resultan extremadamente gravosas para cumplir plazos y objetivos. Equivale a jugar un partido en inferioridad de condiciones frente al rival. De ahí que la competencia se muestre eufórica en los últimos meses en su condición de receptores de los clientes de Bankia que han optado por otras marcas. Competidores que conocen la limitación de funciones de la nueva entidad y, por tanto, lo consideran un enemigo débil que ahora deberá luchar en terreno más hostil, limitación de depósitos, sin demanda de crédito, sin consumo, etc. Y así, va a ser complicado, muy complicado, que Goirigolzarri pueda cumplir todos los objetivos del Plan Estratégico, y que por mucha liquidez que tenga en caja, no resulta fácil entender cómo va a devolver el dinero al Estado.

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