edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
29/07/2009
El consejero delegado logra despejar las dudas sobre la solvencia del BBVA

Goirigolzarri convence mucho más que González

Mantiene el dividendo, que no es poco, y Telefónica ni se toca
Juan José González

Los dos grandes bancos, Santander y BBVA, ofrecen a la bolsa una especie de fiesta, semana grande, que sacude al mundo de la inversión y agita a veteranos comentaristas que buscan cómo calificar los guarismos que presentan al público. Los bancos rinden cuentas a sus accionistas mediante reuniones de prensa donde es fácil contar el centenar de comunicadores. Los dos más grandes las ‘celebran’ esta semana, son las más esperadas, las de mayor morbo, las bancarias. Conocidas ya las cuentas de la banca mediana, es el turno de las dos más grandes, las del Santander y las de BBVA, las que moverán el mercado por lo que pesan y por lo que valen; ayer fueron las de este último, y hoy, a partir de las nueve de la mañana -o poco antes- las del Santander. Los dos como el perro y el gato, a ver quién ganó más, quién lo hizo mejor… Es una ceremonia que si fuera presenciada por los clientes que van a la sucursal, posiblemente cambiarían de banco. En fin.

Santander, como buen caballero, siempre cede el paso, así que BBVA presentó el cierre del primer semestre ayer, martes, y hoy, miércoles, lo hace el Santander. Recordar que hay una tradición en esto de las presentaciones por la que primero se recibe a los analistas para después despachar a los periodistas. No estaría mal que la reunión fuera conjunta, seguro que el resultado sería otro bien distinto. Venía el banco de una situación en la que imperaban las dudas, sus cuentas no convencían, y las explicaciones de su presidente, Francisco González tampoco, no transmitían la credibilidad necesaria. Quizás se tratase de un problema de comunicación pero lo cierto, se insiste, es que no convencía. Goirigolzarri se explica mejor, no es tan frío, mueve más las manos; si sube el beneficio levanta la derecha, si la mora se reduce, es la izquierda la que lo comunica, y si el margen de intermediación se reduce, coloca ambas manos en paralelo. Nada que ver con González, que diga lo que diga, no suelta el atril ni a tiros, como si tuviera miedo a que se le cayera del balance.

Ayer, el consejero delegado del banco y supuesto futuro número uno de la entidad –difícil saber cuándo- fue más convincente porque explicó el porqué los resultados habían superado con creces las expectativas del mercado en todas sus partidas. Primero en el beneficio, ganó casi 2.800 millones en el semestre cuando las casas de análisis no le daban más de 2.500. Respecto al mismo período del año anterior es un 10% menos y si a la cuenta se le restan los extraordinarios, el beneficio tan sólo disminuyó un 4,4%. No está mal. Como tampoco está mal que después de seis meses sea un banco más solvente –core capital del 6,9% en el 2º trimestre frente al 6,3% del primero del año, algo que a los directivos del banco les supone un alivio indescriptible, “joder con la prensa, todo el día preguntándote que cuándo amplías, que por qué no amplías…” así expresaba el fastidio uno de Bilbao de las más altas plantas del banco el asunto. Pues bien, ya no será necesario que el BBVA amplíe capital. Por ahora.

Como por ahora puede estar tranquilo con la morosidad, que ya llegará, como un caballo desbocado, imposible de domeñar, hacia finales de 2010 y principios de 2011. Sin embargo, Goirigolzarri no pierde entusiasmo y saca ese espíritu de los de Las Arenas para certificar con su palabra que el crecimiento del banco será orgánico, e incluso si se presenta una buena oportunidad, el ejecutivo muestra el índice para negar cualquier interés de compras en el país.

Novedad en la presentación fue la presencia del director financiero, Manuel González, detalle que nos recuerda al Santander, cuando en sus presentaciones lanzan al ruedo a ejecutar la suerte a dúo el consejero delegado Alfredo Sáenz y el director financiero José Antonio Álvarez. González, al igual que Goirigolzarri, se mostraba tranquilo a propósito de las provisiones genéricas, donde el banco dice tener colchón hasta 2011.

Para terminar, una información orientada a calmar a las posibles fieras del mercado; la política de dividendos, de la que aseguró que se mantendrá sin cambios –pay out en torno al 30%- mientras no haya novedades en la regulación financiera que requieran mayor exigencia de capital. En realidad, siempre se dice lo mismo antes de anunciar algún cambio en el pago de dividendo, sea en cash o en derechos. El consejero delegado fue igualmente claro y explícito en la respuesta a una pregunta que siempre le interesa a don Emilio Botín; la participación del banco en Telefónica, ese 6,9% de la operadora que tanto ansían los de Boadilla del Monte para su cartera. Goirigolzarri contestó que las intenciones de la entidad siguen siendo las mismas y que, aunque sea un activo pendiente de vender -como todos los que tienen esa condición- no parece que tengan la intención de hacerlo ahora, precisamente con un precio por título que en nada  compensaría la operación.

Y con estos resultados, los del BBVA esperan atentos, y sentados, a analizar los presentados hoy por el Santander, que se ha convertido –dicen los analistas- en el primer banco de Europa en beneficios.

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