edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
20/05/2010

Golpe de autoridad de Estados Unidos contra la alternativa turco-brasileña

Pedro González
Una cosa es el multilateralismo y otra jugar con las cosas más serias. Por razones diversas, algunos líderes no acaban de creerse la importancia de la amenaza nuclear de Irán, probablemente el principal problema en perspectiva de gran conflicto al que se enfrenta globalmente el mundo, además claro está de Al Qaeda. Han pasado ya muchas lunas y demasiados episodios para que tanto Estados Unidos como la Unión Europea en pleno, y sobre todo Rusia y China, llegaran al convencimiento de que Teherán no ha cedido un ápice en su aspiración de fabricar bombas nucleares y poner patas arriba el delicadísimo equilibrio de todo el Próximo Oriente, es decir de poner al mundo ante una nueva conflagración total.

No es tampoco ningún secreto que la diplomacia iraní es lo suficientemente avezada como para haber entretenido durante más de un lustro tanto al OIEA como a dos de los grandes miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Rusia y China, los últimos en convencerse –no por bisoñez obviamente sino por reafirmar sus propios intereses y diplomacia- de que las intenciones iraníes no son solamente las de dotarse de una energía nuclear alternativa a su mar de petróleo, una resistencia de la que participaron también anteriormente Francia y Alemania, más por atender también a sus intereses económicos y comerciales con Irán que por distracción o descuido.

Ahora, en plena fiebre de los grandes países emergentes por resituarse en el escenario internacional y aspirar legítimamente a una cuota de poder más acorde con su potencial productivo y demográfico, el Brasil de Lula y la Turquía de Erdogan vieron precisamente en Irán la oportunidad de disputar a Estados Unidos el liderazgo en las grandes cuestiones mundiales. Con gran regocijo saludaron los iraníes de Mahmoud Ahmadineyad el acuerdo suscrito el pasado domingo con Lula y Erdogan para transportar y enriquecer su uranio hasta el 20% y devolvérselo a Teherán “para usos estrictamente industriales”. Tanto el  líder brasileño como el turco consagraban así con tal acuerdo una posición preeminente entre los países de su entorno: Brasil demostraba a toda América Latina que es de verdad una gran potencia, que merece un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, y Turquía proclamaba a su vez una reedición del antiguo poder otomano en Asia central. Por su parte, Irán conseguía al fin demostrar que no está solo y que otras grandes potencias comparten supuestamente su derecho a disfrutar de la energía nuclear.
 
Y aquí es donde Estados Unidos ha puesto el límite y ha dicho ¡basta! Dejar pasar este episodio como si tal cosa o simplemente ignorarlo hubiera equivalido a descubrir su propia debilidad y a deshacer la credibilidad en sus reiteradas y machaconas advertencias sobre las verdaderas intenciones iraníes. En consecuencia, la secretaria de Estado Hillary Clinton ha cortocircuitado la entente irano-turco-brasileña al anunciar un acuerdo con Rusia y China –Francia y Gran Bretaña, los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad ya estaban de acuerdo- para sancionar a Teherán. Un castigo que se prevé contundente contra el meollo del  poder económico iraní, especialmente contra el conglomerado industrial-empresarial de la Guardia Revolucionaria, un verdadero Estado dentro del propio Estado iraní, en el que se apoya el auténtico poder de Ahmadineyad, de hecho ahora mismo superior al del Guía Supremo, Alí Jamenei. El modelo en el que se inspiren las sanciones será seguramente el que se aplicó contra Corea del Norte a raíz de que Pyonyang efectuara su segundo ensayo nuclear.
 
Tanto en Washington como en Moscú y Pekín, y sobre todo en la mayor parte de las capitales europeas y de Oriente Próximo, se estima que el acuerdo del domingo era una exitosa maniobra iraní para ganar tiempo, proseguir aceleradamente la instalación y puesta en marcha de las centrifugadoras y en definitiva hacer irreversible un Irán dotado de bombas nucleares. Como quiera, además, que Teherán dispone ya de misiles de alcance medio, los temores no hacen sino aumentar.

Barack Obama, el presidente conciliador que tendió la mano a Ahmadineyad, caucionó a Lula en sus aspiraciones de liderazgo latinoamericano y animó a Erdogan a demostrar que es posible aunar conceptos aparentemente antitéticos como islam y democracia, ha dado, pues, el puñetazo sobre la mesa que le venía exigiendo la práctica totalidad del arco parlamentario de su país, donde tanto demócratas como republicanos convienen en que Irán no se ha movido un centímetro en sus intenciones de aniquilar Israel, de alentar movimientos terroristas que destruyan objetivos e intereses occidentales, y de alzarse con un liderazgo regional para el que no excluye la desestabilización e incluso la destrucción de las monarquías del Golfo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...