edición: 2491 , Martes, 19 junio 2018
04/01/2012
Los grandes patrimonios se la juegan con la deuda pública a corto

Hacienda quiere coger por sorpresa a los ricos y reformar la normativa de los ‘repos’

Una tributación sobre el ahorro del 27% invita a buscar la fiscalidad más ventajosa
Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas
Juan José González

El dinero no puede estar quieto, para que se multiplique hay que moverlo un poco, pero con cuidado. El ‘fisco’ sigue el camino que describe el movimiento de los grandes patrimonios, y estos han encontrado en la deuda del Estado un buen refugio para que el dinero no se enfríe. Hacienda estima que el 40% de la inversión total de los grandes patrimonios españoles se encuentra en deuda del Estado ¿por qué? Porque el beneficio temporal de la deuda no paga impuestos. Se trata de compras que duran unos días, son bonos en poder de las entidades financieras que ceden temporalmente con pacto de recompra a los inversores: los conocidos ‘repos’ cuyo rendimiento no tiene retención fiscal previa. Los nuevos responsables de Hacienda quieren acabar con esa fiscalidad especial de los ‘repos’, ventajosa -la mantienen desde su nacimiento en 1987- y refugio de grandes patrimonios. Los pequeños ahorradores, en cambio, deben conformarse con las discretas ganancias de las Letras del Tesoro, pues bonos y obligaciones tienen retención fiscal.

Comienza el año con una afluencia inesperada de público a las oficinas bancarias. El interés de los clientes se centra ahora en la demanda de información, de asesoramiento. Jóvenes y mayores han comprobado estos días, cómo la decisión “temporal” de subir los impuestos al ahorro en el Impuesto de la Renta, les puede afectar en los próximos meses. Sucede así cada vez que el Gobierno le da una nueva vuelta de tuerca a los impuestos. Por eso se buscan productos financieros de ahorro e inversión que tributen menos, un ejercicio tan necesario como legítimo, pues se trata de aprovechar la capacidad de elegir entre distintas opciones con mayor o menor riesgo y con mayor o menor tributo. Algunas de estas opciones no son tan accesibles ni rentables para los inversores de clase media: en las oficinas bancarias los asesores indican que para algunos productos hay que ser rico, así que de paso, preguntan ¿y qué hacen los ricos?

Los ricos se asesoran y luego deciden. Suelen estar bien asesorados: también es cuestión de dinero. Así que si la primera premisa es buena la segunda no suele fallar. Y no falla, porque cuando el fisco aprieta –ya comenzó en 2008- el comportamiento del dinero sigue las mismas pautas que en situaciones de crisis anteriores.

El escenario para el dinero en 2012, puede decirse, no que es más de lo mismo, si no peor de lo mismo. Es un ejercicio marcado por el paro y la crisis financiera, sin actividad empresarial nueva: tan sólo el Estado recaudando para resolver el principal problema sobre la mesa (no el paro): la falta de liquidez en los tres niveles de la Administración (central, autonómica y local). Es un escenario que los asesores (y cualquiera) califican de ‘bélico’ para el ahorro.

Y el dinero, además de poderoso es miedoso, huye del peligro, lo intuye y detecta a distancia. Y también suele suceder que el dinero con mayor capacidad de reacción es aquel que tienen los ricos (ricos, poseedores de riqueza, sin entrar en cantidades). Pues los ricos siguen poniendo sus riquezas bajo protección, las cambian de latitud, las orientan hacia el norte, países que, como Luxemburgo y Holanda, dispensan un trato fiscal menos interesado, menos beligerante y en menor medida presionado por la coyuntura. Pero no por ello dejan pasar la oportunidad (‘patriotismo’) de aprovechar los buenos rendimientos de la deuda pública (entre el 4% y el 5%) y se posicionan en ‘repos’ de deuda.

El comportamiento de la riqueza (guiada por sus dueños y asesores) se rebela contra la orden gubernamental que exige “esfuerzo solidario y justo”, del que no pueden escapar las rentas bajas y medias, pero que sí pueden eludir los patrimonios de las 200 familias españolas con mayor fortuna, y que a finales de julio, según los datos en poder de nuestra Hacienda, alcanzaban los 137.000 millones de euros. Como igualmente se escapan (reincidencia severa) los cerca de 300.000 millones de esa bolsa denominada economía sumergida.

¿Dónde se encuentra el grueso del ahorro que tiene difícil o nula posibilidad de escapar y/o de eludir y/o rebajar el impacto de la subida de impuestos? Pues en cuentas corrientes y depósitos de alta remuneración, renta fija privada y pública, perceptores de dividendos y algún que otro producto más. Todos estos serán los más perjudicados por los nuevos tipos que se aplicarán al IRPF. Se salvan los fondos de inversión o las acciones de sociedades que no distribuyan dividendo, si no acciones (script dividend) liberadas sin carga fiscal mientras no venda los títulos. Se puede afirmar que, como recomendación genérica, queda prohibido reembolsar acciones o participaciones, única forma de evitar, en estos dos años de “temporalidad solidaria y justa”, pagar más por el ahorro.

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