edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
23/04/2020
Aprovechar la crisis para colocar las reformas de su programa político

Hacienda y Economía coordinan el aplazamiento de las grandes decisiones de gasto

La estrategia política que se esconde detrás de la `V´ y de la `U´ consiste en alargar las decisiones  -ingreso mínimo vital- de gastos sociales
Juan José González
Algunas medidas del Gobierno, como también algunos plazos marcados sobre la evolución de la situación económica, a raíz de la crisis sanitaria, tienen un claro sentido táctico, orientado hacia una estrategia final, como es la de aprovechar los acontecimientos para la puesta en marcha de políticas y reformas que de otra forma, difícilmente podría llevar a cabo un Ejecutivo en `delicada´ coalición y `singular´ apoyo parlamentario. Tiene que ver la táctica del Gobierno con el trivial debate sobre si la salida de la crisis será en `V´ o en `U´. Ambas, sujetas a la evolución de los acontecimientos y a las decisiones del Gobierno pueden ser claves en numerosos asuntos relacionados con los planes políticos del Ejecutivo en el medio y largo plazo, sobre todo en este último. La diferencia entre una y otra figura se presenta como un asunto muy relevante a la hora de plantear reformas e implantar proyectos políticos que, dependiendo de una u otra figura, pasarían con menor apuro el trámite parlamentario. Una primera muestra de la táctica gubernamental se puede identificar en el reconocimiento oficial, en este caso, del ministerio de Trabajo, de que el bloqueo de la actividad económica se extenderá unos cuantos meses más, más de lo previsto e incluso más de lo razonable.
La idea en este caso -Trabajo- tiene que ver, como se dijo en su día, con los sectores considerados oficialmente como `relevantes´, sobre los que el Ejecutivo se planteará y decidirá la forma de financiar un plan de emergencia de más largo plazo y no de choque como inicialmente se había previsto. En el desarrollo de esta táctica (prolongar un poco el suelo de la salida de la crisis) juega el bloqueo de la actividad económica pero también otros intereses de los socios de Gobierno, interesados en ganar el tiempo suficiente para recuperar la actividad política regular frente a la excepcional de la crisis. 

En este punto, en el de los intereses singulares, es donde ha aparecido una primera brecha en el Ejecutivo de coalición, a propósito, por ejemplo, del calendario sobre el ingreso mínimo vital, uno de esos problemas económicos que afectan a los ciudadanos y que la coyuntura aconsejaría una decisión y solución rápida, es decir, todo lo contrario de lo que sucede. No se entiende muy bien como no se aplica inmediatamente el ingreso mínimo vital cuando lo están manifestando el Banco Central Europeo, el Banco de España, incluidas numerosas organizaciones sindicales y sociales, y empujando con fuerza un vicepresidente del Gobierno.

Claramente, la posición de tres ministerios (Calviño, Montero y Escrivá) en contra de la inmediatez de la medida, lleva a pensar en una estrategia de largo plazo donde el aplazamiento de esta medida sería una parte de la táctica. Aplazamiento con la excusa de complejos aspectos técnicos que deberían ser superados en condiciones normales. Y es que la táctica de Economía, muy coordinada con Hacienda (unidas contra Podemos) viene siendo a lo largo de las últimas seis semanas, sospechosamente dilatorias, de contención de gastos en todas las partidas en las que se pretende salidas de recursos (léase ingreso mínimo vital).

En la misma línea táctica de aplazar grandes decisiones de gasto, el Gobierno estaría tensando la cuerda de las necesidades sociales con la vista fijada también en Europa, en las medidas que a partir de hoy mismo pueden empezar a definir los jefes de Estado y de Gobierno en la reunión del Consejo Europeo. Es obvio que ningún país está dispuesto a emplearse a fondo en solitario para revertir la caída de la economía, sobre todo si se tiene en cuenta que las ayudas procedentes de las instituciones europeas comunes serán algo más que un bálsamo para las cuentas públicas, las cuales van a sufrir una sobrecarga de exigencias financieras nunca vista e, incluso, algunos Gobiernos (no se descarta el español) no vayan a tener la capacidad de soportar.

Por tanto, todo indica que, al contrario de lo que podría pensarse y también en contra de los deseos mayoritarios, la recuperación no será en `V´, como el Gobierno de Pedro de Sánchez, en boca de Nadia Calviño, aseguraba el mes pasado, sino en forma de `U´, es decir un poco más prolongado el tiempo del valle o suelo para posteriormente iniciar la remontada. La explicación de los expertos coincide en señalar que si la caída y el rebote son sucesivos, el Gobierno no tendrá margen para implantar o imponer reformas de calado, que sí serían posibles si el trayecto por el fondo de la figura (en este caso, la `U´) fuera un poco más largo, es decir, lo suficiente para gestionar reformas que, de otra manera no sería posible. Cuestión de táctica.

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