edición: 2809 , Lunes, 23 septiembre 2019
23/10/2009

Hasta Renault le saca los colores al coche eléctrico de Sebastián

Quiere hacer del Plan Movele el trampolín de sus ‘ruedas verdes’. Enseñaba el acuerdo de permanencia de Renault en Valladolid y el plan de 250 millones de ayudas para producir sus coches eléctricos como la prueba del despegue de sus aspiraciones, pero el mercado, la industria de la energía y hasta los fabricantes le paran los pies. Incluso Renault ya ha comenzado a hacer chocar al Movele contra los muros de la realidad: no habrá un millón de vehículos eléctricos en 2014 como promete el ministro, ni siquiera cuatro millones en 2020, se lo ha dicho claro y alto Jean Pierre Laurent. Como mucho, 1,5 millones dentro de once años y eso sólo si se incluyen los automóviles híbridos.
El Plan Movele es “insuficiente”, no es el presidente de Renault el único de sus protagonistas que se lo recuerda a Industria. Y, si esperaba de los fabricantes ayuda en su Cumbre Empresarial de noviembre para refinanciar el Movele, no será con ellos Antes, como el conjunto del sector, quieren un plan global que especifique al menos cómo se hará la recarga de las baterías de los vehículos y que homologue un mecanismo universal para todas las marcas. Para empezar, los 20.000 coches eléctricos que la marca gala tiene previsto fabricar en España en 2013 requerirán acceso a tres sistemas de recarga: uno lento en el domicilio -8 horas- y otros dos más rápidos, que sólo serán viables en postes especiales.

El Movele exige a los municipios lanzarse con inversiones por anticipado y a ciegas a una piscina en la que promete más de un millón de vehículos para 2014, pero a la que aún no han llegado las aguas del coche eléctrico. Espera de ellos al menos 1.000 puntos de recarga en 2011, pero el IDAE ha tenido que renunciar ya a sus planes iniciales de contar con 500 enclaves listos en noviembre. Ni los 250 millones de Renault ligados al futuro coche eléctrico en Valladolid animan a Castilla León, todo lo contrario. Pocos siguen las intenciones de Coruña y Zaragoza. Pasan de largo, en su mayoría, del Movele. Incluso Madrid, Barcelona y Sevilla, las únicas que se comprometen con  más de 500 puntos de recarga, advierten que habrá que reformar mucho más que la ley de propiedad horizontal y se han lanzado a la caza de inversores privados. Sebastián llama al interés de las eléctricas y las utilities, a la vista de que Salgado no le estira las ruedas del Plan de Movilidad, intentará concretar su participación en la Cumbre Empresarial, pero quieren reglas claras de suministro, de tarifas y un suelo de retorno de inversión.

Miguel Sebastián camina bajo el palio del Movele de espaldas a las luces rojas que la propia industria automovilística le ha encendido ya: sólo tiene ojos para los ocho millones de euros de inversión dedicados a incentivar la venta de coches híbridos, a través de unas subvenciones que oscilan entre 750 y 20.000 euros. Y para sus primeras picas, en Madrid, Sevilla y Barcelona. Pero hasta las luces de los modelos de las grandes casas están lejos, no antes de 2013. Aterrizan su euforia, tanto como las previsiones de la industria que Price Waterhouse  Coopers ha cuantificado y que no  prevén más que un 5-10% de venta de coches eléctricos sobre el total en 2020, lejos del 20% del mercado desde 2010 al que estaría obligado Sebastián para cumplir sus promesas. Ni los fabricantes subvencionados -que no han comenzado a traer a España más que cinco modelos disponibles- siguen sus cifras.

El ministro ha empezado a dar un paso atrás en la senda del realismo, a la fuerza ahorcan. Quería un millón de vehículos en la calle en 2014, pero se conforma ya con 2.000 -la mayoría en manos institucionales y sólo en entornos urbanos- en los dos próximos años. Sólo cinco de los 13 subvencionados están a mano y no habrá cómo ‘alimentar’ su suministro, al menos en los tres primeros años. La industria conforma sus planes con los híbridos con motor diésel. El ejercicio pasado se comercializaron en España 3.740 vehículos híbridos de las marcas Toyota (2.300), Lexus (1.010) y Honda (430). Muchos fabricantes seguirán apostando por favorecer la reducción del consumo mediante tecnologías tradicionales, que requieren menores gastos en investigación y desarrollo y proporcionan un retorno sobre la inversión más rápido. Hasta los planes verdes de Obama en el lugar donde más híbridos se venden en el mundo (315.000 en 2008, un 10% menos).están más cerca de las fronteras del realismo: la Administración estadounidense se ha comprometido a que, en 2015, existirán un millón de vehículos híbridos y eléctricos, pero a la venta, no necesariamente circulando en un país que, en su peor año para la venta de coches en los últimos 30 años, superará en más de diez veces el consumo español. Hasta Alemania, el país europeo donde el despegue de los modelos híbridos y eléctricos ha sido más intenso, se conforma con fijar sus objetivos en un millón de vehículos en 2020.

El ministro prefiere hacer oídos sordos a las advertencias de los fabricantes y del sector eléctrico: la autonomía de sus baterías -sólo pueden recorrer entre 70 y 100 km-, el tiempo de recarga -pueden tardar entre dos y cuatro horas- y la urgencia de una tupida red de electrogasolineras -el plan Movele prevé instalar 546 puntos de recarga antes del 2011- dejan al coche del futuro de Miguel Sebastián en brazos de un suministro de al menos un 1% superior al del actual mercado eléctrico. Industria ya ha hecho sus cálculos: para una flota de vehículos de un millón de unidades, eléctricos y híbridos conectados a red con una utilización eminentemente urbana -y estrictamente eléctrica- y realicen un recorrido medio diario de 33 kilómetros, se generaría una demanda anual de unos 2.300 gigavatios, el equivalente a la producción anual de un ciclo combinado y al 0,8% de la demanda anual de electricidad. Pero los fabricantes de automóviles corrigen una cifra más ‘realista’: teniendo en cuenta una velocidad media ponderada entre carretera y ciudad, una potencia estándar para todos los coches eléctricos, los cálculos arrojan un consumo medio de 10.000 kilovatios por hora (Kwh) por coche y año. El millón de vehículos eléctricos prometidos por Sebastián necesitaría 10.000 millones de Kwh anuales e impulsarán un aumento real de la producción del 3,8% que sumar al 3% anual que descuenta la patronal eléctrica: más de de 17.680 millones de Kwh al año. Un horizonte muy lejano sin el impulso de las centrales nucleares, que hoy cubren el 18% de la demanda eléctrica. Le ha dibujado a Industria las cifras la Asociación Española de la Industria Eléctrica.

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