edición: 2308 , Jueves, 21 septiembre 2017
28/10/2008
Venezuela, el más vulnerable de todos los petroestados
Petróleo en Maracaibo

Hugo Chávez le promete a Moratinos petróleo a ciegas

Para el venezolano no ha sido necesario, como con el primer ministro portugués, deshacerse en contratos energéticos, ni abrir las puertas a los acuerdos de infraestructuras para las empresas ibéricas
Ana Zarzuela

Reparte caramelitos a la diplomacia española, pero envenenados: una píldora de tranquilidad a cambio de un cheque petrolero en blanco. Caracas busca ‘paganinis’ para las facturas de sus delirios energéticos y ha comenzado a pasárselas al Palacio de Santa Cruz y Sebastián. Jugó al trile en los cubiletes de Repsol YPF con la promesa de 10.000 barriles a 100 euros (un precio de ‘saldo’, un 30% más caro que la media del barril venezolano) y ahora busca quebrar la banca en la ruleta ibérica. Sin fijar un precio, con el compromiso de compra sin fecha por parte de Madrid y con la garantía de nutrir a golpe de euros un fondo para la importación de bienes y servicios tecnológicos a Venezuela. Sebastián y Pdvsa tendrán de ahora en adelante mucho que hablar. Chávez lo sabe, prepara un viaje de empresarios españoles para mediados de noviembre. Será doble o nada: con la que está cayendo, ahora que su catedral económica se vuelve insostenible con el crudo a menos de 70 dólares, tiende la trampa a los euros españoles. O más inversiones, o nada de alianzas. La letra pequeña estará en sus manos.

No son PFC y Deutsche Bank los únicos que advierten que el modelo, pensado para ser sostenible a 120 dólares por barril, es el más vulnerable de todos los petroestados del planeta: ha comenzado a hacer aguas y sólo por encima de los 90 dólares podrá darle cuerda al gigante estatal que Chávez ha engendrado. La cacería de clientes seguros se impone. Petróleos de Venezuela (Pdvsa), alimentada por los precios del crudo más altos de su historia, ha puesto ‘huevos’ por valor de 700.000 millones de dólares a los gobiernos de Chávez, pero no da abasto con el alud de juegos malabares y la digestión de todo lo que se nacionaliza. Es un problema para su ‘criador’, que por primera vez rebaja sus objetivos de producción. El gallo de Chávez espanta. Y a la vista de la parálisis en el Orinoco, pocos se atreven a invertir en ese gallinero. El sueño petrolero puede ser la peor de las pesadillas ahora que su crudo está por debajo de los 100 dólares.

Caracas busca ya. A Chávez, kamikace de su propia retórica, la autohipnosis suicida le ha permitido alcanzar a ver que no puede quemar todas sus naves en el Viejo Continente, que a su oro negro sólo puede sacarle brillo si lo vende más allá de las fronteras de los amigos de su imperio bolivariano y las lindes de Petrocaribe. Y que necesita garantizarse clientes sólidos a medio plazo que le permitan estabilizar sus cuentas. La coreografía de la ‘reconciliación’ con el Palacio de Santa Cruz era la ocasión perfecta para garantizarse consumidores incondicionales, inversiones multimillonarias y precios a medida por crudos muy pesados para en el medio plazo tratar de asentar sus presupuestos y permitirse seguir gastando el dinero que Petróleos de Venezuela no puede ya ingresar. Ha bastado hacer ondear el oro negro para desarmar de nuevo los recelos de La Moncloa. Para el venezolano no ha sido necesario, como con el primer ministro portugués, deshacerse en contratos energéticos, ni abrir las puertas a los acuerdos de infraestructuras para las empresas ibéricas.

Repsol, apresada entre las necesidades de Zapatero y los intereses de Chávez, se librado hasta ahora de otra ración extra de inversiones en el Orinoco y de la mejora forzosa para extracción de crudos pesados, pero sigue condenada al matrimonio con Pdvsa. Y está llamada a ser la camarera de la reconciliación ‘perpetrada’ en La Moncloa y en los Premios Príncipe de Asturias. El fin de los acuerdos mixtos, las amenazas de nacionalización sobre las taladradoras y la ley de hidrocarburos -que arrebató las gasolineras a favor de Pdvsa- marcan los límites de un jardín en el que a Repsol los paseos cada vez le salen más caros, con las peores concesiones del Orinoco, obligado a pagar un banquete del que escapan otros anfitriones. Por si las fugas, Chávez cierra con doble llave. Amenaza con clausurar de nuevo la puerta de emergencia del CIADI. Si un día llega la tocata y fuga de Repsol intentará que sea con las manos vacías.

A cambio, más brindis al sol caraqueño en las copas de Moncloa. Como mucho, en el altar de la amistad diplomática, el presidente bolivariano dejará una copa de tranquilidad para las inversiones españolas. Sólo la oficial. Y sólo mientras pasa el sofocón de las elecciones regionales e noviembre. Después, Bolívar dirá. Chávez se lo piensa dos veces antes de digerir al Banco de Venezuela y el abismo en los precios hace el resto. Pero el affaire Banco de Santander y los planes para el BBVA envenenan por igual la mesa del ministro Rodríguez que las de Botín y FG. Nadie quiere llegar con él pendiente a la resaca de las elecciones, menos ahora que otro ojo reposa en las espaldas de FG  y que la autoridad bancaria, Sudebán, le advierte a Chávez la que se le viene encima cuando tenga casi el 50% del tejido financiero en  manos estatales. Para el Santander y el BBVA, de los que depende más del 30% del tejido bancario nacional, la veda chavista nunca se ha cerrado. Y antes o después Chávez les hará la digestión. Aunque sea entre abrazos.

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