edición: 2844 , Martes, 12 noviembre 2019
18/01/2012
El Ejecutivo se arroga el éxito de las dos últimas subastas de deuda

Huída hacia delante de las cajas con problemas que se lanzan a la desesperada al `carry trade´ del Tesoro y el BCE

A mayor inversión en activos de deuda, mayores serán las necesidades de capitalización
Juan José González

De Guindos explica a un grupo de analistas que el éxito de las dos subastas de Tesoro se debe, única y exclusivamente, al rigor comunicado por el Gobierno en los primeros días de enero. La medalla no sienta bien a los técnicos de Hacienda, de Montoro, en desacuerdo, como viene siendo habitual, con el de Economía. Entretanto, desde Presidencia se intenta llegar a alguna conclusión razonable sobre ¿qué es mejor? si explotar el éxito de las dos subastas como propio o dejar pasar la ocasión? Se trata de un ligero pulso de corto alcance político, más propio de novatos marineros que se acaban de subir a una nave cuyas dimensiones pueden resultar excesivamente grandes para los recién llegados, por mucho que unos y otros ya cuenten con experiencia previa en la Administración pública. Desde Bruselas, a media tarde de ayer, un alto funcionario recomendaba a Madrid no echar las campanas al vuelo en este tipo de movimientos, ni mucho menos hacer uso de medallas.

Nadie, o casi nadie, duda que las medidas del Gobierno que comenzaron el año dibujando un escenario fiscal con tintes melodramáticos, han surtido su efecto. Y no sólo en las empresas y familias, sino también en el ámbito más amplio de la economía; sin embargo, y para ello deberían repasar la hemeroteca -radio, prensa y TV- todos aquéllos que persigan el mérito, es obvio que el nuevo Ejecutivo tiene su parte de "culpa" en el resultado de las subasta de deuda, tanto la del día 12 como la de ayer día 17.

Más que de éxito del Gobierno debería hablarse de eficacia –en principio- de la política monetaria del BCE, e incluso, de algunas de las entidades financieras que pasan en la actualidad por apuros agobiantes de caja, y para las que, sin duda, hacer uso de esta liquidez sin límites y a tres años, les proporciona un colchón de salvamento, rentabilidad segura a corto, medio y largo plazo, que difícilmente habría conseguido la actividad de ningún Gobierno, y menos en la fase del día siguiente de su juramento.

En realidad, las últimas subastas, las dos de enero y la última de diciembre pasado, no son más que ejercicios de `carry trade´, deporte preferido por una oferta en apuros y una demanda con no menos problemas, que puede encerrar un problema mucho más grave que el que trata de resolver el BCE: que entidades con problemas, caso de Bankia, Unnim, Catalunyacaixa, Novacaixagalicia o Banca Cívica, y otras en situación poco menos que al borde de una intervención, aprovechando la coyuntura de una financiación fácil, como la proporcionada por el banco central, dedican unir su destino al del propio Estado, tomando deuda del BCE para a continuación invertirla en instrumentos del Estado a menos de tres años o, como mucho,  a cinco años

En las tres últimas subastas celebradas por el Tesoro Público español, la correlación y coincidencia de los plazos de vencimiento esta clara, de forma que si cualquiera de estas entidades toma dinero del BCE que, como se sabe es a tres años, pueden asimismo adquirir letras y bonos como mucho a cinco años, puesto que en estos casos el riesgo estaría limitado, tan sólo, a cualquier plazo que superase los tres años del BCE. De esta forma y mientras coincida el plazo –siempre dentro de los tres años de barra libre del banco central- las entidades que entren en el juego no necesitarán, siquiera, hacer la cobertura de riesgo por período de duración, pues esta protegido por el BCE.

Sin embargo, el principal inconveniente con que se encuentran estas entidades es que si invierten más en activos de deuda, mayores serán las necesidades de capitalización, luego, entrar en el juego del `carry trade´ con el BCE puede llevar a algunas de estas entidades a un callejón sin salida, una especie de huída hacia delante. Y todo ello sin tener en cuenta que más de una de las cajas citadas necesitaría a lo largo de los vencimientos algún préstamo puente para llegar a los cinco años del bono una vez transcurridos los tres primeros cubiertos por el BCE.

Pero en el bono a tres años que se subastó al final de diciembre, coincidió con el plazo del Banco Central Europeo, de ahí la buena acogida que tuvo aquélla subasta, como inmejorables han sido las del día 12 y la de ayer 17 que al tratarse de letras a 12 y a 18 meses, siempre por debajo de los tres años, no tuvieron ningún problema. Así que De Guindos deberá esperar a ponerse la medalla unos cuantos meses más.

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