edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
06/03/2019

IAG espera un año plano en ingresos por los combustibles y paga en 2018 factura por impuntual

El presidente del grupo dueño de Iberia dice tener un plan contingente para el Brexit pero no lo detalla
Carlos Schwartz
El Grupo Internacional de Aerolíneas (IAG, por sus siglas en inglés) sociedad española con cabecera en Reino Unido, que se debate por conservar los derechos inherentes a una aerolínea de un país miembro de la Unión Europea, señala que 2019 será un año plano en materia de ingresos por el efecto del precio de los combustibles. De acuerdo con su informe anual la empresa sufrió el año pasado las consecuencias de un “ambiente adverso” en materia de control aéreo lo que se tradujo en retrasos récord en el verano con especial incidencia en la 'low cost' Vueling. La media del retraso en los vuelos europeos fue de 19,1 minutos el año pasado, el doble que en 2017. 
Esto ha afectado a algunos indicadores utilizados para la determinación de bonificaciones, como el 'scoring' que mide la fidelidad de la clientela, y su sentir respecto de la empresa, cayó el año pasado 0,5 puntos hasta los 16,1 comparado con un año antes. El objetivo fijado era alcanzar los 20 puntos, y el efecto del revés se ha reflejado en la pérdida por parte del consejero delegado Willie Walsh del 15% de su bono anual. Así las cosas el máximo ejecutivo perdió un 25% de sus ingresos respecto del año anterior, sumando pese a ello 3 millones de libras con un salario base de 850.000 libras. Cifras que no son del gusto de algunos inversores. 

IAG, en su intento de preservar derechos como aerolínea europea ante la posibilidad de un Brexit sin acuerdos, modificó sus estatutos para limitar la participación en el capital de la sociedad de no europeos. El límite quedó establecido en un 47,5% del capital. A pesar del anuncio la pasada semana las acciones del grupo se dieron un batacazo y en la bolsa de Madrid el 4 de marzo las acciones cayeron un 4,71% para recuperar la siguiente jornada el 0,30%. La caída del título está vinculada a su exclusión de los índices de MSCI por el que determinan su inversión algunos grandes fondos. Este índice toma en cuenta el denominado “espacio extranjero”, es decir la cantidad de títulos disponibles respecto del 'free float' al que pueden tener acceso los accionistas de otros países. Al poner IAG el cerrojo a la participación, de un lado se ha pegado un tiro en los pies respecto de la cotización de sus acciones, y del otro no está claro aún que logre su objetivo de preservar derechos.

Walsh, mientras tanto, aprovecha el prefacio de la memoria anual de la empresa para señalar que la falta de progreso de las negociaciones en torno al Brexit eran “muy chocantes” y que van a herir a la economía de Reino Unido. Esta es la misma persona que cuando se la interrogaba hace un año sobre el futuro de la empresa frente a una salida de la Unión Europea sin acuerdo, afirmaba que eso era imposible y que no entraba en sus cálculos. Tras jugar con liberalidad al oráculo, ahora -cuando la situación se pone al rojo vivo y el grupo de juega su pertenencia- viene a afirmar que es inevitable que el Brexit tenga un creciente impacto en los próximos meses y que ha sido muy chocante llegar tan lejos en el proceso político sin tener una verdadera claridad sobre el futuro. “Eso no puede ser bueno para la economía”, dice. 

La certeza con la que el ejecutivo manejó en el pasado el futuro de la empresa en el contexto del Brexit si que choca ahora con su reacción. Pone de relieve que la suficiencia puede tomar la forma de la improvisación a la hora de diseñar una estrategia. Al hilo de las preocupaciones repentinas de Walsh, el presidente del grupo, Antonio Vázquez Romero, afirmó que IAG tiene planes de contingencia. Eso si, los detalles de ese supuesto plan se los guardó para sí. El y Walsh sabrán porque no los hacen públicos.

Mientras tanto el consejero delegado del grupo que tiene su despacho en Londres alerta sobre las consecuencias del Brexit, afirmando que se esté o no de acuerdo con el, está claro que va a afectar de forma negativa a la economía del país en el corto y medio plazo “que muy posiblemente afecte a la confianza del consumidor” y se convierta en otro lastre para la inversión en el sector empresarial. Eso si, Walsh gana 60 veces el salario medio de los 36.000 empleados de la empresa.

Respecto del capital de IAG, a mediados de febrero la empresa afirmó que contabilizaría las acciones propiedad de personas o sociedades británicas como parte de los accionistas de la UE. La afirmación determinó que algunos funcionarios de Bruselas calificaran esa pretensión como absurda. La reacción entre los funcionarios de la UE reflejaba su escepticismo sobre el remedio puesto a la limitación de un 50% de propiedad de ciudadanos o empresas de la UE de las acciones del grupo. Al fijar el límite de participación externo a la UE en el 47,5% en el caso de un Brexit sin acuerdo, Walsh y su equipo creyeron haber sorteado las limitaciones lo que le permitiría a IAG mantener sus derechos en la UE. La reacción de Bruselas ha sido algo más que fría.

Con motivo de la imposición del límite a los accionistas no miembros de la UE el comunicado de la empresa afirmaba que los “inversores del Reino Unido no están y no estarán afectados por estas restricciones a la adquisición de acciones… a menos de que IAG notifique a los accionistas de lo contrario. IAG carece de planes para emitir esa notificación”.

Esto equivale a decir que los accionistas británicos serán computados a todos los efectos, salvo que se les diga lo contrario… una fórmula que deja abierta la puerta de la exclusión en caso de necesidad. Los accionistas no miembros de la UE excedentes se verán privados de los derechos políticos y deberán vender sus acciones en el plazo de 10 días.

De acuerdo con fuentes de la UE los representantes de IAG no han solicitado la opinión de Bruselas respecto de su decisión. La Comisión Europea ha propuesto dar siete meses a las aerolíneas que operan desde Reino Unido en su calidad de miembros de la UE para que modifiquen su estructura de capital en caso de un Brexit sin acuerdo conservando sus derechos. Sin embargo los términos efectivos del plazo están aun sin determinar.

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