edición: 2490 , Lunes, 18 junio 2018
05/02/2009

Iberdrola se hace sitio en las nucleares británicas por las grietas del terremoto galo

Ana Zarzuela

Rindió ante Pierre Gadonneix las lanzas de los precios en la carrera por British Energy, pero prometió no irse de los planes de Downing Street y el presidente de Iberdrola sigue dispuesto a demostrar que todos los atajos conducen a las nucleares británicas, sin pasar por el peaje de los 15.750 millones de euros que EDF ha pagado. De la mano de SSE y ahora de GFD-Suez se cuela por la desconfianza de Londres hacia el paraguas empresarial del Elíseo y a través de las obligaciones impuestas por Bruselas a Electricité de France. Para empezar, con la oferta de emplazamientos para nuevos reactores. Iberdrola tiene la fortaleza eólica y el pie escocés que SSE busca; a cambio, vía libre para dar un paso a dos con la fortaleza financiera de la escocesa, un atajo a Downing Street y más proximidad a las plantas de Wylfa, Oldbury y Bradwell. Pesca en el seísmo de las nucleares francesas. Las prisas de GDF-Suez por estrenarse al otro lado del Canal de la Mancha (ahora que Sarkozy le ha hecho sitio en el tercer EPR galo) le despejan a Sánchez Galán las dimensiones de la alianza tripartita con la que acudirá a la mesa de Brown.
Prometía Gérard Mestrallet hace menos de un año, en el bautizo de la mayor eléctrica del mundo por capitalización, que GDF Suez mordería también la manzana nuclear más pronto que tarde. GDF Suez quiere hacer valer los galones de su filial Electrabel, responsable del 90% de la energía nuclear belga. De la fruta prohibida gala, Sarkozy solo le permite saborear una porción del segundo reactor EPR de Penly y a dos manos con su rival histórico, EDF.

Pero el Elíseo ha roto su baraja nuclear. Siemens ya no oculta que saltará con su 34% del ‘matrimonio’ de Areva. Las expectativas de la alemana tras su divorcio le permiten mirar a Moscú y encontrarse con la española en tierras rusas y las ex repúblicas soviéticas, ahora que Iberdrola da cuerda a la tercera fase de la ‘era Galán’, llamada a apostar en la construcción de complejos hidráulicos, de centrales nucleares y de nuevas instalaciones eólicas en EE UU.

LA TORMENTA NUCLEAR GALA

No será ahora, pero cuando llegue, más pronto que tarde, dejará a Areva sin socios, financiación, sin invitación para la fiesta germana de 17 reactores antes de 2020 y buena parte de los visados al resurgir nuclear de toda Europa del Este. Sola, al fin, con el rompecabezas de sus propias cuentas. Con su EPR, el primer reactor de tercera generación, ha logrado varias cabezas de ventaja sobre Westinghouse o General Electric, pero nada que la falta de inversión, las demoras y la competencia de Siemens no pueda erosionar.

Vía libre para las aspiraciones de Alstom, llamada a ser el caballero blanco de un nuevo campeón galo apadrinado por Sarkozy, si Total no le estropea antes la foto. Luz verde para los rusos de Atomenergoprom con Siemens. Y una puerta abierta para que E.ON, RWE e Iberdrola hagan cuña en sus desencuentros en la arena nuclear británica. El último vestigio de la alianza industrial franco-alemana no hace más que sacudir unas aguas en las que Sarkozy acaba de anunciar un reactor nuevo EPR, la gatera por la que GDF-Suez se ha colado a un redil hasta ahora presidido por Areva y Electricité de France.

Empacho para Pierre Gadonneix, que desde su llegada a EDF en octubre de 2004 ha hecho de la conquista británica “cueste lo que cueste” la bandera de su chauvinismo. La gula atraganta su hambre atómica. Areva le pelea las centrales ERP y le amarga el calendario a EDF en casa: el reactor en Normandía no entrará en servicio hasta 2013, un año más tarde de lo previsto. A Areva no le salen las cuentas, ni las sociedades. Su horizonte financiero no le permitirá recomprar su 34% antes de 2012. El mercado se encarga de disuadir a los posibles socios de un grupo con el 96% a la sombra del Estado. A los de Anne Lauvergeon les atrasa el reloj. Ya lo hizo en Finlandia, acumulan un retraso de entre dos años y dos años y medio en su central EPR. En tierras galas no hay mucho que hacer, pero fuera de sus fronteras, pescan Iberdrola, E.ON y RWE, en las grietas de una alianza para la construcción británica, ahora en punto muerto. El divorcio franco-alemán dejará grietas al otro lado del Canal de la Mancha, en tierras americanas y al Este del Rihn.

VÍA LIBRE  PARA E.ON, RWE, SSE, GDF-SUEZ E IBERDROLA

A Electricité de France, hasta ahora la consumación  de su matrimonio con British Energy no le ha traído más que líneas rojas y competidores. Las tierras del Thamesis se han convertido en decisivas para EDF y sus mercados, tanto como BE para los planes del Gobierno británico de relanzamiento de la producción nuclear. Se lanza a la piscina de las nucleares británicas con el lastre de 15.750 millones al cuello, de amortizar los costes crecientes de las ocho viejas centrales de British Energy y de compensar el precio desbordado de sus reactores EPR. Y quiere más que el salvavidas de Centrica, ahora que la Comisión fuerza a la gala a soltar activos energéticos, a abrir el acceso de la tarta nuclear a otros competidores y a renunciar al anzuelo de la subida de tarifas eléctricas. Areva se frota las manos con sus acuerdos para la construcción de centrales EPR en suelo británico. Si E.On y RWE rompieron las lanzas de su rivalidad, Sánchez Galán hace lo mismo con SSE, la principal competidora de Scotish Power y con GDF-Suez, rival de EDF. Pueden cazar en las debilidades de Electricité, pero Gadonneix pisa el acelerador de los favores debidos con su 12,5% de participación en el nuevo reactor que se está construyendo en Flamanville.

Sánchez Galán afina sus pretensiones: Iberdrola está entre los posibles invitados a la mesa nuclear londinense. Hace valer sus galones: dispone de capacidad de generación en este país, su experiencia como operador de energía nuclear y buena relación con el consejero delegado de British Energy, Bill Coley. Iberdrola camina por los nuevos horizontes de la nuclear británica ligero del lastre de las inversiones que pesan sobre EDF. Competirá con RWE y E.On, pero ha conseguido que  Suez y la sueca Vattenfall jueguen se su mano en la recién estrenada joint venture con la escocesa Scottish and Southern Energy (SSE). Una alianza que cuenta con trayectoria en el desarrollo y operación de infraestructuras energéticas y la fortaleza financiera necesaria para las nuevas nucleares que el Reino Unido espera poner en marcha a lo largo de la segunda década de este siglo. Aunque además del pago por los terrenos, los compradores deben invertir alrededor de 3.300 millones de euros para levantar cada central nuclear, un sitio adecuado es clave; es muy difícil obtener autorizaciones para construir plantas donde no existe ya un reactor en funcionamiento. SSE lo sabe y desde hace semanas amasa 714 millones de dólares para buscar emplazamientos.

El segundo mayor productor eléctrico en el Reino Unido e Irlanda no esconde la búsqueda de nuevas fuentes de generación con las que asegurar y acrecentar el suministro a sus 9 millones de clientes y un ambicioso plan de inversiones de más de 6.500 millones de libras en los próximos cinco años. Iberdrola, con la experiencia en el diseño de Westinghouse AP1000 en el Reino Unido, no oculta sus planes de contar con producción eléctrica de origen nuclear para complementar el parque actual de su filial británica Scottish Power, basado en plantas térmicas de carbón y gas y en instalaciones de energía renovable. Ya triplicó en 2008 los 18.000 GWh de su participación en la comercialización de energía en Europa.

APUESTA BRITÁNICA

La mayor eléctrica española por capitalización bursátil ya cosechó en su momento en bolsa el aplauso a la retirada de su oferta por BE. Consagra la presencia que ya tiene en Gran Bretaña, las expectativas de GFD-Suez y los logros de Scotish Energy, deja la puerta abierta para las nuevas centrales británicas que el gobierno ejecutará desde 2018 y teje la alfombra roja de su desembarco estadounidense y los planes B en la ‘tierra de las oportunidades’. A los principales diseñadores del mundo de centrales -Areva, General Electric, Westinghouse o la canadiense AECL- se les ha puesto como condición en el proceso previo a la licencia que acudan con el apoyo de operadores nucleares "creíbles". Iberdrola es una de las pocas empresas que puede ser distinguida con este calificativo: posee plantas nucleares, tiene mucha experiencia y una excelente reputación internacional de gestionarlas bien.

De hecho, hasta el momento la eléctrica española ya ha prestado su apoyo a los diseños de Areva, General Electric y Westinghouse, que han desarrollado las tres tecnologías con las que cuenta Iberdrola en su actual parque de generación nuclear. Además, se encuentra en conversaciones para formar parte de los equipos de revisión del proceso de licenciamiento de los citados reactores. Y conoce bien el mercado británico a través de Scottish Power, que ha contribuido en 2008 a multiplicar por 2,6 su beneficio neto. Estudiará las posibilidades que surjan, ya sea sola o dentro de algún consorcio. Reserva sus cartuchos. Los financieros y los del ‘know how' en energía nuclear y la experiencia en nuevas centrales como está haciendo en México y Brasil.

Pero tampoco la británica era la única de sus apuestas atlánticas. Sánchez Galán mira con más fuerza a EE UU, un mercado prioritario para Iberdrola, de donde proceden los inversores que representan el 30% del capital de la eléctrica española. Desde que comenzó a operar en el país, en 2006, Iberdrola ha invertido cerca de 10.000 millones de dólares en la puesta en marcha de centrales térmicas, instalaciones de energías renovables y almacenamientos de gas. Si el desembarco de  EDF en Constellation metió al congelador algunas de sus expectativas nucleares, las zozobras de Areva que Anne Lauvergeon acaba de confesar prometen retrasar los planes nucleares que la gala diseñó para 2011 y dejan sitio en la tierra de Obama al resto de los jugadores de la carrera nuclear.

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