edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
29/05/2014
Merkel tiene dos candidatas

Igualdad de género para la presidencia de la Comisión

El cambio de consenso político puede situar por primera vez a una mujer al frente de la institución
Juan José González

A juzgar por las características que se están valorando como imprescindibles en el perfil del candidato a futuro presidente de la Comisión Europea, se podría pensar que Bruselas busca un director comercial del negocio o a un gerente de multinacional del retail. Al parecer, el candidato debe reunir en su bagaje el dominio de las lenguas, esto es: inglés, francés y conocimientos de castellano, alemán e italiano. La experiencia institucional y haber residido en Bruselas aportan, por supuesto, puntos de cara a la decisión final. Europa, por tanto, busca un presidente para su órgano de Gobierno, la Comisión, en teoría la institución más influyente, con un perfil similar al de un product manager al uso. En este subjetivo y `casual´ proceso de selección, poco o nada parece puntuar la experiencia en movimientos migratorios, energías sostenibles, empleo, protección social, distribución de rentas o inversiones a prueba de burbujas. Sin embargo, la elección del candidato se desarrolla en clave femenina: se busca la igualdad de género, de derecho y de hecho. Merkel tiene sus candidatas.

Se busca candidato/a sui géneris, políticamente híbrido -popular o socialdemócrata- para una nueva fase a mitad de camino entre la consolidación de la austeridad y la recuperación. La debacle electoral europea deja una resaca que confirma la defunción (por ahora) del consenso entre los populares con los populares y los socialdemócratas con los socialdemócratas. Grecia, Portugal y Francia viven cambios de Gobierno, movimientos que hacen tambalear a más de uno y de dos Ejecutivos y ponen en apuros a Alemania, obligada en esta ocasión a dar una respuesta en la salida de la crisis. Todo sucede en ausencia de un sustituto a Durao Barroso, a falta de ese candidato políglota y con carta de residente en Bruselas. Las casas de apuestas sólo admiten desafíos relacionados con los deportes, no con candidatos institucionales, así que las quinielas se dejan para el ámbito más privado de los despachos o más públicos de los medios de comunicación.

Tampoco sería justo que las características o perfil del candidato a presidente/a de la Comisión Europea se limitaran a las habilidades de las lenguas y el estatus de vecindad. Por eso, en esta ocasión, se valoran aspectos, sensaciones, imagen, percepción... Por sensación de austeridad se rechaza a la francesa Christine Lagarde, directora gerente del FMI. Su presidente François Hollande, no ayuda a Lagarde por el sólo hecho de que la percibe como una infiltrada de Nicolás Sarkozy ¡a estas alturas! La francesa tiene un perfil técnico inmejorable, políticamente aceptable. Pero es percibida como una agente doble; de Francia y del FMI. Por otro lado, y aunque parezca contradictorio, Europa no quiere a una europea en tan influyente institucional supranacional.

Sin embargo, para los que sí cuenta el asunto del idioma es para Jyrki Katainen, primer ministro finlandés, así como para el también premier polaco Donald Tusk. El nórdico se defiende con los idiomas pero le cuesta responder porque no entiende bien lo que le preguntan. Tiene a favor lo mismo que en contra: ser muy crítico con la Unión Europea, lo cual puede situarle en el papel de revolucionario como también ser rechazado por Alemania, más partidaria de que las cosas evolucionen poco a poco pero dentro de un orden, es decir, austeridad. Tusk es un representante de los nuevos estados miembros, pero no puede dar un paso sin la compañía del inseparable pinganillo: no habla inglés y tropieza mucho con el francés.

Malas sensaciones de más de lo mismo y de ser un lacayo de los populares, son las que transmite el luxemburgués Jean-Claude Juncker, un candidato cuyo principal problema consiste en que no le pondría fácil las cosas a Merkel, así que en la carrera hacia la presidencia, nada peor que contar con la oposición de la germana.

Idiomas, vecindad, sensaciones, aspectos... pero no hay que olvidar el factor femenino, importante antes, ahora y después, pero por el momento, la presidenta lituana Dalia Grybauskaite, entra en el perfil de candidata porque cuenta con dos puntos fuertes: representa a un estado nuevo y además y/o sobre todo supone la llegada de una mujer a la presidencia de la Comisión. Curiosamente, Grybauskaite tiene más influencia en la UE que el país que preside, ya que cuenta con el apoyo de Merkel. Por tanto, no debe ser descartada ahora la posibilidad de que una mujer alcance la presidencia de la Comisión, porque junto a las candidatas `más firmes´ figuran otras menos `firmes´, como es el caso de Helle Thorning-Schmidt, actual ministra de Dinamarca. Aunque hay que recordar que fueron los populares los que `ganaron´ las elecciones (o los que menos perdieron).

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