edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
01/10/2010
Observatorio de Economía

Implicaciones de la economía sumergida en España

CÍRCULO DE EMPRESARIOS

La mayor parte de los investigadores y analistas coinciden en afirmar que la economía sumergida aumenta en los momentos de crisis del ciclo económico. Sin embargo, también existen estudios que ven en la actual crisis económica española algunas situaciones especiales ya vividas en la anterior fase expansiva, como la abundancia de ocupación inmigrante en situación irregular, que permiten al menos poner en duda la magnitud de ese crecimiento de esta economía sumergida. El tema analizado es lo suficientemente complejo como para merecer en casi todos los artículos del 'Libro Marrón' alguna reflexión sobre su definición y acotamiento, diferenciando entre economía ilegal, informal, paralela, no observada... etc. No es lo mismo referirse a la parte de la economía ilegal ó golfa procedente de actividades como la droga ó la prostitución que a la falta y/o fraude en el volumen de impuestos declarados durante la crisis o a la actividad empresarial o profesional sin cotizaciones a la Seguridad Social. Dependiendo del objetivo de la investigación cada autor ofrece su propia definición en base al objetivo de su estudio.

Antonio Argandoña, que dedica su artículo al análisis de algunas consideraciones éticas, lo limita a “las actividades más ó menos organizadas y arraigadas de la economía no declarada, orientadas principalmente al incumplimiento de las obligaciones fiscales y de seguridad social”. José María Serrano Sanz, le llama economía bajo la superficie y se refiere concretamente a “la parte de la economía no recogida en las estadísticas”. Carlos Manuel Moyano Jurado, que analiza el fraude en el mercado laboral, se ajusta a la definición de la OIT de la economía informal, “una actividad económica realizada por trabajadores y unidades económicas que no cumplen las reglamentaciones laborales establecidas”. Carlota Solé, que trabaja también con el concepto laboral, se centra en los diversos aspectos de la inmigración irregular. José María Peláez Martos que analiza el fraude fiscal, se refiere necesariamente a la falsedad de las declaraciones de actividad económica en el pago de los impuestos.

Andrés Fernández Díaz, comienza su artículo dedicado a la corrupción, acotando el concepto como un conjunto: ”la economía sumergida incluye el fenómeno de la percepción de rentas fuera del circuito oficial sin pagar impuestos ni cotizaciones a la seguridad social… y también flujos monetarios procedentes de actividades ilegales y delictivas … estrechamente relacionados con la corrupción”. Este tema de la corrupción, aunque relacionado con la necesidad de transparencia, también está tratado en el artículo de Jesús Lizcano Álvarez. En términos de dinámica social, Jorge Hurtado, pone de manifiesto la posibilidad de establecer diferentes niveles superpuestos en el análisis de la economía sumergida según se considere: La vida material (básicamente autoconsumo), las transacciones de mercado ó economía en general y la economía no oficial monetaria. Por último, Brindhusa Anghel y Pablo Vázquez, investigadores en FEDEA, exigen una definición común, por lo que se atienen a la definición de la OCDE, de manera que todas las informaciones utilizadas se refieran al mismo concepto. La OCDE considera economía sumergida a “las actividades que son productivas y relativa-mente legales pero que son escondidas deliberadamente a las autoridades públicas para (…) evitar pagos de impuestos y seguridad social así como el cumplimiento de ciertas regulaciones”.

Merece especial atención en el libro la cuantificación del fenómeno. Sin embargo, debido a que la economía sumergida es una variable “latente”, difícilmente cuantificable, y de la que sólo puede obtenerse una aproximación, resultan más interesantes las mediciones relativas tanto en términos temporales como en las comparaciones entre países. Ante la dificultad y poca fiabilidad de las mediciones del fenómeno por métodos directos (encuestas de escasa cobertura) las estimaciones más aceptadas internacionalmente son las obtenidas por métodos indirectos. Tanto Andrés Fernández Díaz como Brindhusa Anghel y Pablo Vázquez se refieren, entre otros, al método MIMIC utilizado por Schneider en sus investigaciones. Según su primer estudio internacional referido al 2002, la economía sumergida de los países se estimó en el 18% del PIB, para el conjunto de los países de la OCDE, con diferencias notables según el grado de desarrollo de los países. El mínimo detectado es en Estados Unidos con un porcentaje del PIB inferior al 10%, frente al41% del PIB en los países en desarrollo. En este análisis la cuantificación de la economía sumergida para España fue del 22,5% del PIB. Con el fin de poder estudiar la tendencia en la evolución de la economía sumergida, Schneider repitió la investigación para el periodo 1989-2010. El resultado muestra una situación relativa semejante entre los países de la OCDE considerados, pero con una evolución temporal con aumento de la economía sumergida en los años 1994 y 1995, descenso en los años posteriores hasta 2008 y un nuevo crecimiento en los años 2009 y 2010.

Para España, estima una tendencia semejante a la del resto de los países desarrollados, que parte de un 22,5% en 1995, años con una elevada tasa de paro y escaso crecimiento, reducción importante en la larga fase expansiva y un nuevo repunte con la llegada de la crisis que en 2009 se estima en un 19,5% del PIB, sin alcanzarlos niveles de 1995.

Otro estudio diferente es el elaborado por los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA), más centrado en los datos fisca-les y para el periodo 2000-2009, referido a los países de la UE. En él la estimación para España del volumen de la economía sumergida es del 23,3% del PIB. Quizás una de las aportaciones más importantes de las estadísticas en este terreno es poder constatar que la economía sumergida existe en todos los países, aunque con diferente peso en relación con el PIB según su grado de desarrollo, y que dicha economía sumergida parece ser mayor que lo estimado por los correspondientes gobiernos de los países analizados.

Las causas que provocan variaciones en la economía sumergida, señaladas por los autores de este Libro Marrón, son muy diversas: el grado de desarrollo económico y social, las tasas de paro, la rigidez del mercado laboral, las normativas legales poco apropiadas, la calificación moral de la sociedad y el grado de eficacia de la inspección de los hechos. Aunque los motivos pueden ser muy variados y a veces comprendidos y tolerados por los ciudadanos, las consecuencias son siempre injustas para aquellos que cumplen con la legalidad y con sus obligaciones fiscales. Se provocan distorsiones en el mercado laboral con situaciones de empleo precario y falta de cobertura social para los trabajadores. La menor recaudación de impuestos y de cotizaciones sociales obliga a correcciones impositivas que perjudican a todos los contribuyentes. Favorece el incumplimiento de normativas que controlan la calidad y la salubridad de los productos y los servicios. Y, por último, establece ventajas competitivas injustas contra las empresas que cumplen con la legalidad.

A veces se produce un proceso de entrada en la economía sumergida como consecuencia de la situación de crisis y la obligada reducción de costes para la supervivencia de la actividad. En estos casos la situación es temporal y debería remitir al producirse la recuperación de la economía. Pero si se utiliza como estrategia empresarial, ya sea de forma total ó parcial, simplemente para ser más competitivo en el mercado, y se prolonga en el largo plazo, se pueden dar consecuencias muy negativas para la propia empresa al tener que caer en ilegalidades importantes y sistemáticas en el falseamiento de los propios datos y de la contabilidad, dificultando la buena gestión de la empresa y arriesgándose a problemas legales futuros. En conjunto y aun aceptando la existencia de un volumen moderado de economía sumergida que puede dar flexibilidad a la economía en general, la existencia de un volumen amplio de este tipo de actividad y el aumento de la misma deben considerarse como un fracaso del sistema económico, político, social, ético y moral de un país y debería llevar a una revisión general de las leyes y normas de funcionamiento del mismo.

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