edición: 2805 , Martes, 17 septiembre 2019
30/09/2014
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

Indonesia recuperará el crecimiento por encima del 6% en 2015

CRÉDITO Y CAUCIÓN

El crecimiento anual en Indonesia, impulsado principalmente por el consumo privado y las inversiones, se desaceleró ligeramente en 2013 por debajo del 6%.

Tras crecimientos anuales entre 2010 y 2012 por encima del 6%, impulsados principalmente por el consumo privado y las inversiones, Indonesia sufrió una ligera desaceleración en 2013. Al igual que en otros mercados emergentes, la divisa estuvo bajo presión debido a la recuperación económica de Estados Unidos y a la política de compra de bonos de la Reserva Federal. En 2013, cuando los inversores extranjeros liquidaron sus activos financieros y acciones en Indonesia y regresaron a las economías desarrolladas, la rupia cayó al nivel mínimo en cuatro años frente al dólar estadounidense.
 
Indonesia se convirtió en uno de los “cinco países frágiles” junto a Brasil, India, Sudáfrica y Turquía, por la incertidumbre sobre la capacidad de la inversión extranjera para cubrir el déficit de cuenta corriente y el crecimiento económico. Sin embargo, el Banco de Indonesia reaccionó elevando su tipo de interés de referencia varias veces entre mayo y diciembre de 2013, del 5,75% al 7,5%, para apoyar a la divisa y detener la salida de capital. En 2014, la bolsa de valores y el tipo de cambio han demostrado su resistencia. Aunque el crecimiento económico se ha desacelerado hasta el 5,2% en el primer trimestre y el 5,1% en el segundo trimestre de 2014, debido a la reducción de las exportaciones y el gasto gubernamental, Crédito y Caución prevé que la evolución del PIB al cierre del 2014 con un crecimiento del  5,4%, que será seguida de una recuperación hasta el 6,2% en 2015.

Los años de buen rendimiento económico han contribuido al aumento de la clase media en Indonesia, estimada en más de 30 millones en un país de 242 millones, que reforzará el gasto del consumidor nacional a corto y medio plazo. Mientras que las bases económicas del país son todavía sólidas, la posición externa de Indonesia es ahora más vulnerable que en el pasado por su déficit de cuenta corriente y el aumento de la deuda externa del sector privado. En el trascurso de este año, Indonesia no se ha visto afectada por una salida masiva de capital internacional. No obstante, no puede descartarse que la rupia vuelva a estar bajo presión si la Reserva Federal de Estados Unidos reduce aún más el estímulo monetario, como ocurrió en 2013. Por tanto, es imprescindible una reforma estructural y una reducción de la necesidad de financiación exterior.

LA AUSENCIA DE REFORMAS DEBILITA EL ENTORNO EMPRESARIAL

¿Seguirá la nueva administración una trayectoria reformista? El Presidente actual ha declarado que la economía podría crecer hasta un 7% en los años venideros. No obstante, para lograr este ambicioso objetivo, es necesario afrontar los profundos problemas estructurales en Indonesia. La burocracia, la corrupción generalizada, un sistema legal deficiente, un mercado laboral inflexible y una infraestructura insuficiente continúan limitando el crecimiento. La reforma del mercado laboral y la reducción de subsidios fueron pospuestas regularmente por la presión popular y la resistencia política. A pesar de las repetidas promesas sobre la lucha contra la corrupción, esta sigue siendo generalizada tanto en la sociedad como en el mundo empresarial.

El sector bancario indonesio es bastante pequeño. El crédito interno asciende aproximadamente al 50% del PIB, pero ha mejorado significativamente en la última década. La banca estatal supone solo un tercio del sector bancario total y la morosidad bancaria ha disminuido en los últimos años hasta el 6%. No obstante, la banca estatal está todavía muy expuesta a las empresas públicas.

La deficiente infraestructura se ha convertido en una de las barreras más importantes para un crecimiento económico sostenible. Las zonas rurales a las afueras de Java y las principales ciudades sufren de una infraestructura inexistente y de una congestión incesante, respectivamente, y el gobierno ha vacilado en la búsqueda de una solución para los problemas de transporte.

Aún existen demasiadas barreras para la inversión extranjera directa, gravemente obstaculizada por las deficiencias en infraestructura y suministro de energía, por lo que no es una sorpresa que la inversión en capacidad e infraestructura de extracción de petróleo se mantenga a niveles decepcionantes. Aunque Indonesia ha realizado importantes progresos en la reforma del sistema fiscal, acatando las normas de comercio internacional y tramitando licencias, se necesita una mayor mejora en el todavía precario entorno empresarial para atraer más inversión extranjera.

En los últimos años, Indonesia ha tomado medidas efectivas para combatir el terrorismo islámico. La organización responsable del ataque en Bali en octubre de 2002 ha sido erradicada, pero existen otros pequeños grupos y el riesgo de ataques contra los complejos turísticos y representantes diplomáticos occidentales no ha desaparecido. Además, Indonesia continúa siendo vulnerable al separatismo. A pesar de las  importantes mejoras con los grupos de Aceh, aún existen problemas con los movimientos de Papúa Occidental.

¿AUMENTO DEL PROTECCIONISMO?

Otra cuestión es el aumento del proteccionismo en Indonesia, ya que el país ha adoptado una postura más nacionalista en su política económica. En enero de 2014, entró en vigor la prohibición de la exportación de minerales sin procesar, la cual ha supuesto un golpe a la industria minera y ha asustado a los inversores. Desde entonces, se han añadido nuevos minerales y concentrados a la prohibición, aumentando la confusión de las empresas de minería. Una nueva ley de comercio aprobada en febrero de 2014 podría ser otra señal del nacionalismo, puesto que permite que el gobierno restrinja las importaciones y exportaciones, pero sus condiciones específicas son imprecisas.

El déficit presupuestario anual se ha incrementado desde 2010, alcanzando el 2,2% del PIB en 2013. Esto se debe en gran parte a las costosas subvenciones al combustible, que suponen más del 15% del presupuesto nacional. Los precios del combustible son un tema muy delicado en Indonesia, donde unos 100 millones de personas viven con 2 dólares estadounidenses al día, o incluso menos. Cada año, se gasta más dinero público en subsidios al combustible que en los programas sociales y los gastos de capital juntos Dichas subvenciones merman el gasto público para la necesaria inversión en infraestructura y el gasto social, comprometiendo la sostenibilidad financiera a largo plazo.

Todavía falta por ver si la reducción en las subvenciones al combustible propuesta por la nueva administración será puesta en práctica de forma que pueda relajar el presupuesto público y permitir más inversión en infraestructura. Para cualquier iniciativa de reforma exhaustiva, el nuevo presidente necesitaría un gobierno con una coalición estable y una amplia mayoría en el parlamento. No obstante, en las elecciones legislativas de mayo de 2014, obtuvo solo el 19% de los escaños. Sería necesaria una coalición de al menos cuatro partidos para conseguir la mayoría en Indonesia, un mercado donde la fragmentación política ha sido en el pasado una de las razones del fracaso persistente para llevar a cabo reformas estructurales.

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