edición: 2470 , Lunes, 21 mayo 2018
06/02/2009

Industria también agita la guerra del móvil regional

Ana Zarzuela

Sueñan Euskaltel, Telecable y R con que amasan las concesiones regionales de la cuarta generación de banda ancha móvil, esas mismas que aún no germinan en las ‘macetas’ de Sebastián y la CMT, pero que el Secretario de Estado Ros ya ha comenzado a regar. Donde el Ministerio dijo tiempo para la LTE, ahora toca campanas de urgencia. Habrá licencias de telefonía móvil regional, al menos alguna. Otra cosa será el calendario, lastrado por las dificultades técnicas. Después de un semestre de consultas, Industria redestapa la frontera de sus expectativas al calor de las elecciones autonómicas, las facturas debidas a Ajuria Enea y la renovación -pendiente a menos hasta abril- de la CMT.  En el peor año de evolución de los ingresos del sector desde su liberalización Galicia, Asturias y País Vasco se aferran a la bandera autonómica, necesitan nuevas bazas para sus ‘campeones regionales’.

Aunque todavía no está amortizada la tecnología 3G que emplean actualmente los operadores de telefonía móvil, la cuarta generación, llamada a velocidades de hasta 1GB, golpea ya a la puerta de la regulación española, de la mano de la concesión pendiente de la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 megahercios.  El vicepresidente económico no dudó en canjear la fumata blanca para sus presupuestos a cambio de los territorios de la banda ancha en el País Vasco y la corona del PNV, que –confiesa Iñigo Uzkullu- ya había hecho de Euskaltel su elegida para la gloria de la banda móvil de cuarta generación, incluso antes de cerrar un acuerdo con la Moncloa y Ferraz. Moncloa está desde diciembre dispuesta a guardarle un sitio a Euskaltel –y R y Telecable, si se empeñan- en el mapa de las licencias de telefonía móvil, aún a costa de hacerlo en las espaldas de Orange, Telefónica, Vodafone y Ono -las cuatro con red propia. Ya no tendrá que azuzar la guerra con Sebastián.

Industria sangraba con Pedro Solbes por las heridas del pacto presupuestario. Tanto que Francisco Ros marcó en su momento las líneas rojas de la esperanza de Euskaltel, R y Telecable. Ahora es el Ministerio el primero en domar las prisas de un proceso que en su génesis esperaba estar en marcha para marzo, pero que congela las hojas de su calendario. La mayoría de las compañías consideran que los primeros equipos capaces de trabajar con LTE no llegarán hasta dentro de un año, como pronto. Ni las advertencias de los operadores tradicionales -la concesión de licencias regionales retrasaría el sector, como sucedió en EE UU y duplicaría los organismos de supervisión- ni el antecedente de la telefonía móvil de tercera generación El Gobierno concedió en 2000 cuatro licencias de telefonía móvil UMTS, pero con un estándar inmaduro, sin redes ni terminales adecuados y en un entorno poco propicio a la inversión, hubo que esperar cuatro años para los primeros servicios. no arrancó hasta diciembre de 2006.

Por ahora, tendrá, al menos, que atender la queja de Redtel. Pueden condicionar las pretensiones de Euskaltel si Moncloa busca la tercera vía -control del espectro por el Estado y de la licencia por el Gobierno vasco-, o acepta la propuesta que R y Telecable venden ya en los despachos de la Xunta y el Principado y que Ardanza podría estar dispuesto a avalar como mal menor: auditar el espectro en busca de huecos vacíos en la banda 800-900 MGz y dar opción a otro operador que se trocearía. Así se mantendrían las tres de Vodafone, Movistar y Orange y se colaría en el hueco la propuesta por los operadores de cable.

Euskaltel, R y Telecable se miran en el espejo del adsl británico -el primero en la diferencia territorial- y se aferran a la fragmentación regional del espectro de la telefonía prometida por el pacto PNV-PSOE. No sólo sería la puerta a una rebaja de alquiler de redes; les permitiría tocar con las dos manos un mercado hasta ahora distante, entregarse a la convergencia, sacarle brillo a los galones de operadores integrados (capaces de dar teléfono fijo y móvil, acceso a Internet y televisión en un sólo paquete). Y hacerlo en exclusiva, sin pasar por el peaje de ninguna de las cuatro grandes operadoras móviles nacionales. Serían mucho más competitivos, sobre todo en el mercado empresarial, donde sus precios móviles compiten difícilmente con las ofertas de Movistar, Vodafone y Orange. Y les abriría la puerta -gracias a la llave de su accionariado y su ascendente político- a una mejor cobertura rural, a mayor gloria de  la Xunta de Galicia y Ajuria Enea.

CIELO ABIERTO PARA R Y EUSKALTEL

Anhela un sitio en la trinchera abierta por las urgencias presupuestarias de Moncloa con las palas del PNV. Por eso R y Euskaltel aprovechan las grietas de Industria y presionan con sus galones a la CMT y Sebastián con los resultados en ristre. Hacen valer el éxito de su modelo, sacan brillo a su doble faz de OMV y operadores de cable. R, con la bandera del liderazgo de rentabilidad entre todos los operadores en España; Euskaltel, con su fortaleza en cable y tv. Ambas, con la habilidad de su piel autonomista para driblar la tormenta del consumo en móvil, banda ancha y televisión en el mercado español. La solvencia con la que le adquirió a FENOSA el 35,4% por 150 millones de euros no sólo habla de la soltura económica de  Caixanova, también de que las pretensiones de Julio Fernández Gayoso pasan por mimar su apuesta estratégica en el tejido industrial y el 66,5% en la operadora R, que tiene mucho que ver con un beneficio neto de 190 millones de euros al cierre de 2008, el 15,2% más que en 2007. R mantiene su cuota de cable, a pesar de sus piruetas en la guerra de precios; se acaba de lanzar a una oferta de conexión a internet  que elevará hasta 100 megas la capacidad de acceso a la red. No oculta sus aspiraciones a llegar al 60% de la población gallega en los próximos años (a pesar la orografía y la dispersión poblacional del territorio) y a intentará "operar con tecnología radio si consigue alguna de las nuevas licencias". Y no se resiente del lanzamiento de su línea de telefonía móvil, móbil R, a pesar de que  tendrá una contribución negativa durante los primeros años de explotación.

Euskaltel tiene ya en una mano el cetro de operador principal de telefonía fija, recién perdido por BT. Y en la otra, el título de operador principal de telefonía móvil. Tendrá que mover ficha: un mismo accionista no puede ejercer sus derechos sociales en dos operadores principales. Una cesión menor, ahora que las bendiciones del Lehedakari Ibarretxe y el horizonte del acuerdo entre Moncloa, Ferraz y el PNV le abren una puerta que el mercado le había negado.  Con 301.000 clientes de telefonía fija y 260.000 en telefonía móvil, tras una década en el mercado, la operadora capitaneada por José Antonio Ardanza ha superado ya la ruptura del pacto con Amena a cambio de Orange y quiere crecer en toda España, más allá del País Vasco y Navarra, de la mano de Viva Mobile, su nuevo operador móvil virtual apoyado en la corporeidad de la red y las licencias de Orange. Después de haber invertido más de 1.300 millones en el desarrollo de su red de fibra óptica, con más de 255.000 kilómetros desplegados, y en su red de telefonía móvil, ya a finales de 2007 conseguía ocupar la cuarta posición en telefonía fija a nivel nacional en cuota de mercado sobre ingresos y convertirse también en cuarto operador en ingresos y líneas en telefonía móvil a finales de 2007. La compañía está obteniendo los frutos de las inversiones realizadas en años anteriores y el crecimiento de las líneas de telefonía fija por red propia de la compañía vasca ha aumentado este año un 5 por ciento, frente al 0,8 por ciento del mercado. Los ingresos en servicios de telecomunicaciones fijas de la compañía crecen más de un 2%, mientras que en telecomunicaciones móviles se mantienen.

Euskaltel sigue teniendo la fortaleza en cable y tv. Ha superado las 202.000 líneas en el País Vasco, con un crecimiento del 15,5%, frente al incremento del 14% del mercado. La TV Digital de Euskaltel ha celebrado sus cien meses con un crecimiento en 2008 su cuota de mercado hasta el 38%, frente al 33% que presentó en el ejercicio anterior. Y la contratación de su Televisión Digital crece el doble que el sector, un 20%, con un total de 48.633 abonados. Pero necesita una baza en el mercado móvil. En el segmento de banda ancha, Euskatel ha experimentado un crecimiento del 15,5% (con más de 202.000 líneas), una décima por encima de crecimiento de banda ancha del mercado. Pero el acceso a la banda ancha de cuarta generación (LTE) es exclusivo, tanto que, por ahora, sólo el pacto de Moncloa y los de Sabin Etxea se lo ponen a tiro. Para ello se utilizará la banda de frecuencias de 2.500 a 2.690 Mhz, hoy sin uso, pero reservada para introducir los nuevos servicios de telecomunicaciones móviles de cuarta generación a través del nuevo estándar tecnológico LTE, la continuación de la tecnología actual 3G/UMTS que aún se encuentra en pruebas para los propios proveedores de infraestructura.

CATALUÑA SE APUNTA

Cataluña no se conforma con seguir las huellas de Euskaltel. Lo quiere todo y ya: un operador propio y todas las concesiones de telefonía móvil. Aunque sea a fuego lento. Aunque tenga que esperar a que los pactos de financiación y la renovación de la CMT florezcan. el Consejero Jordi Bosch licencias de móviles  - hasta ahora competencia exclusiva del Gobierno central- . Eso como aperitivo. Busca estrenar la nueva sede de la CMT, en 2010- de la que acaba de poner la primera piedra en el distrito 22 de Barcelona- con su propio operador  catalán  para -entre otras cosas-  desarrollar políticas propias “en áreas con déficit de cobertura de servicios de telecomunicaciones”.

El Ministerio, en su momento, ya cedió la sede de la CMT a Barcelona. Rodríguez  ya sustituyó a Bustelo en 1996, entre otras cosas por esa ‘catalanidad’ de la Comisión. Ahora puede que Sebastián tenga que rendir sus lanzas y las de las operadoras a mayor gloria de Montilla. No se conformaría con licencias: quiere una operadora local. France Telecom saca pecho. Mira a las que están en el escaparate. Sólo Ono ha sucumbido a la llamada de la ‘barcelonidad’. La CMT gana tiempo. Sebastián también. Pero Solbes y Montilla tienen prisas. Aún están ahí el consejero Albert Martí -antiguo director de Astra Marketing Ibérica, cercano a Barcelona- y el presidente de la Comisión, Reinaldo Rodríguez. Aunque siguen bajo el paraguas del PSOE, son su última esperanza.

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