edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
16/12/2008

Industria tropieza con el Plan del Automóvil

Juan José González

El plan integral del automóvil que Miguel Sebastián presentará en enero, se esta encontrando con serias dificultades en su primera etapa de elaboración, en la fase de borrador. La principal de ellas se encuentra en las diferencias entre los constructores, todos ellos con situaciones bien diferentes y alguno, como Ford, a punto de aplicar un ERE a 5.100 trabajadores o SEAT, que ayer comunicaba el suyo por 5.300, o los 600 de General Motors, o los 1.300 en Nissan, y todo esto sin contar con los de industrias del sector como Delhi, Magneti Marelli o Hutchinson.

Las complicaciones del departamento de Sebastián crecen por semanas. Si la pasada se trataba de poner de acuerdo a las organizaciones sindicales para fijar como uno de los objetivos del plan de enero, que las fabricas y los modelos se queden en España, en la presente el escollo se centra en cómo cuantificar las ayudas que necesita el sector –al que con 800 millones de euros concedidos por el Ejecutivo no llega ni para la paga extra de Navidad y demás atrasos- y cómo articular las mismas, aunque ya se sabe que el término ayudas en este sector es un tabú que cada vez que se menta, aparece la sombra de Neelie Kroes, la comisaria europea de Competencia.

Kroes conoce bien de cerca el sector del automóvil en España, ya ha tenido varias experiencias en las que se ha encontrado con fuertes resistencias entre los constructores, empresas con criterios de defensa multinacional, como corresponde a su implantación geográfica y de negocio. Y es consciente, por ello, de que poner dificultades a las ayudas en 2008 o en 2009, no es lo mismo que cuando se proponían en 2006 o en 2005. Nada que ver. Como tampoco es lo mismo que las ayudas las proponga un país a que la propongan todos, todos los pesos pesados de la UE.

En el departamento de Industria se trabaja de lunes a lunes en el borrador de un plan que será mirado con lupa por otros departamentos ministeriales, porque se habla de cifras de  ventas, exportación y producción, pero también de empleo y de endeudamiento. Este es un plan al que el presidente del Gobierno no piensa perderle la pista ni un minuto, y lo seguirá de cerca. Un plan –el único plan integral, ha recalcado el ministro Sebastián- que se quiere aplicar a un sector de actividad que emplea directamente a 70.000 trabajadores -el 11% de la población activa- y que representa el 6% del PIB.

Pero ¿cómo poner de acuerdo a los seis principales constructores con capacidad de decisión sobre 18 centros en España? Misión casi imposible, dice una fuente de Industria. Imposible por varias razones, la última que ha saltado estaba relacionada, precisamente, con la información. Es conocida la feroz competencia entre los constructores, cuyos planes de márketing y distribución, ventas y descuentos se guarda como oro en paño; tan celosos de sus datos se muestran los fabricantes que es imposible agregar magnitudes para empezar fijar negro sobre blanco en el borrador. Además, no gusta a todos los fabricantes ese tratamiento por Comunidades Autónomas, Gobiernos regionales que tendrán capacidad para negociar –lógicamente- e imponer algunos términos de las ayudas que se soliciten al Gobierno central. Unas ayudas que según distintas fuentes pueden oscilar entre los 4.500 millones y los 7.800 millones de euros, de los que el 30% estaría destinado a circulante y el resto a inversiones a medio y largo plazo.

El vicepresidente Económico se ha limitado a subrayar en las reuniones en las que se han tratado los criterios para el plan del sector, que se haga lo que se haga hay que tener presente que el Estado ingresa en las arcas públicas 21.000 millones de euros al año (sólo por IVA el sector genera ingresos por 4.200 millones). Por tanto, a la hora de calcular el nuevo tamaño del sector, de la industria del automóvil, en realidad, no habrá que olvidar el capítulo de las aportaciones fiscales de un sector que factura al año cerca de 60.000 millones de euros, exporta el 80% de la producción (el 20% de todas las exportaciones españolas).

Por otra parte, en la elaboración del borrador en el que trabaja el Ministerio se sigue de cerca la evolución del plan de rescate en EE UU y Alemania. Parece que son los dos casos elegidos como ejemplos tipo por los técnicos españoles, porque tienen en cuenta aspectos de redimensionamiento del tamaño y actividad sectorial para negociar con las empresas las ayudas de la Administración. Concretamente, se quiere imponer por la vía que sea –aún está sin resolver- que una parte sustancial de las ayudas al sector en España, esté condicionada al nivel de recorte de plantilla y de producción. Porque el plan del Ministerio no contempla únicamente ayudas para la refinanciación de la deuda del sector, sino también para la reestructuración de los centros de producción, pero ocasionando la menor sangría laboral posible.

Ese redimensionamiento de la capacidad del sector pasaría por dar solución al excedente laboral del sector, fijado en el 20% de los 70.000 trabajadores a los que da empleo directo la industria del automóvil. En este sentido, el borrador incluye también un capítulo dedicado al empleo y formación de la nueva industria auxiliar y propuestas de reempleo en nuevas actividades medioambientales del sector.

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