edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
23/01/2014
OBSERVATORIO TALENTO RELACIONAL

Inteligencia intangible y management

Julián Gutiérrez Conde*

Tendemos a creer que las personas más desarrolladas son aquellas dotadas, bien de forma innata o aprendida, de más Inteligencia Racional. Toda la construcción educativa de la sociedad se fundamenta esencialmente en ampliar el nivel de conocimientos racionales en gran diversidad de materias.

Las personas buscamos maximizar nuestro potencial cognitivo  porque es del que tenemos conciencia y  queremos aspirar a progresar. Por eso nuestra Formación es esencialmente racionalista.

Durante buena parte de nuestra vida actuamos como “Acumuladores de Conocimiento Racional”. Dedicamos nuestra etapa formativa a dotarnos de “un gran Cerebro Superior”; es decir a aprender a integrar conocimientos que almacenamos en ese sofisticadísimo “disco duro” que se encuentra protegido y blindado en el interior de nuestro cráneo. Pero no sólo almacenamos y nos entrenamos en recordar (memorización) sino que además aprendemos a realizar  “conexiones inter-conceptuales” racionales que relacionamos utilizando métodos como la lógica u otros.

Sin embargo cualquier observador con experiencia en el Management sabe que, las personas y las organizaciones somos cúmulos de Energía que se encuentra Disponible y que, dependiendo del modo de trato, puede convertirse en Rendimiento o Paralización.

 La Energía Social Disponible no se destruye, tan sólo se transforma en desarrollo constructivo o en desperdicio (energía social desaprovechada).

Desde esta visión, la tarea directiva esencial consiste en desatar ese Proceso Estimulador para desarrollar lo mejor de las aportaciones individuales y grupales, movilizando y coordinando sus contribuciones y permitiendo que encuentren  focos de desarrollo  inteligente que les permita aspirar a conseguir Propósitos y Lograr Metas generadores de Riqueza Socio-económica.

Maximizar positivamente ese rendimiento es la misión esencial de los dirigentes. No es, por tanto su mayor conocimiento o cualificación, técnica o del negocio lo cual es conveniente e importante, sino su  Talento para gestionar la Inteligencia Intangible lo que les califica como Líderes, por referirme al máximo grado movilizador que puede conseguir alguien en su cualificación como dirigente.

Uno puede alcanzar la cúspide de la pirámide de poder (rango) empleando sus propios medios pero la calificación de Líder es algo que otorgan los colaboradores. Y eso es lo que le diferencia esencialmente de un simple Mandatario. Y en los tiempos que corren estamos demasiado saturados de “personas que mandan” y escasísimos de auténticos Lideres que Impulsan.

La principal función directiva es, por tanto, la de estimular la Energía Organizativa Disponible convirtiéndola en Activa. Las sociedades y las organizaciones no se diferencian esencialmente por las diferencias de conocimiento ni por las habilidades  técnicas o tecnológicas pues ambos aspectos son adquiribles y en muchas ocasiones simplemente cuestión de dinero; lo que diferencia y hace poderosas a unas sociedades frente a otras es su capacidad para gestionar el Poder de su Talento Relacional. Y es precisamente esta habilidad la que arrastra a una organización hacia el abismo o la impulsa hacia el éxito.

Los que hemos tenido que asumir la responsabilidad de una dirección general y hemos reflexionado un poco al respecto sabemos muy bien que las Organizaciones y las Personas, no tratadas adecuadamente, es decir No Estimuladas, tienden a la pasividad y a la inercia; a regodearse en la parálisis o en la apatía de la queja creando organizaciones sedentarias excedentes de grasa y faltas de músculo. Sin embargo los seres humanos y las organizaciones “positivamente activadas” pueden llegar a conseguir Resultados y Metas que, a priori, parecían no sólo imposibles de alcanzar sino inimaginables. Por esto insisto en que la principal misión y foco de un dirigente ha de ser la de tener la inteligencia y la habilidad de saber estimular y activar la energía disponible en su organización. Esto se hace especialmente visible en aquellas organizaciones sometidas a un proceso de transformación inteligente e ilusionante, lo cual quiere decir que la energía sigue, como en los volcanes dormidos, persistiendo en el interior y presta a ser activada y resurgir con fuerza si alguien estimula el ¡Click!.

Desatar ese Proceso Estimulador para desarrollar lo mejor de las aportaciones individuales y grupales, movilizar y coordinar sus contribuciones y, focalizarlas con inteligencia para conseguir Propósitos y Lograr Metas capaces de entusiasmar a la mayoría y de conseguir adeptos para llevar a cabo una tarea que merece la pena es una Habilidad inspirada en la Inteligencia Intangible.

Esta sofisticada y sutil inteligencia tiene innumerables aplicaciones. Así puede llevarse a cabo de persona a persona; es decir cuerpo a cuerpo y en corta distancia interpersonal en lo que denomino Negociación. Cuando la estimulación se desarrolla en larga distancia y sobre un colectivo de personas la denomino Liderazgo. En ambos casos se trata de un Proceso Persuasivo de estimulación.

Las personas, con independencia del cargo que ocupen tienen Impresiones y Opiniones. Las primeras son más emocionales o intuitivas, las segundas pueden ser más racionales pero vienen contaminadas por las primeras. El Empuje o espíritu de contribución de las personas necesita más de aquellas que de estas y el desarrollo e la organización requiere de ambas.

Dicho de otro modo las llamémosle “Convicciones”, no se construyen solo con Argumentos y Explicaciones Racionales sino con “algo más”. Con algún otro “factor previo” que reside en Otro Lugar y cuya Estimulación comienza a desarrollarse o bloquearse mucho antes de que el Cerebro Racional actúe.

Ese lugar está en las cavernas recónditas más intangibles de los seres humanos donde se gestan la Empatía, la Confianza Por eso intentar movilizar una organización sin el uso del Talento Relacional Positivo es condenarla a la mediocridad. Y de eso, de Corporaciones ostentosas y adineradas pero miserables, ya tenemos suficientes muestras.

Y además existe un “sentimiento colectivo” que actúa como una inteligencia subliminal o intuitiva que se trasluce en las caras de las personas y que comunica su predisposición al empuje o a la reactividad. Tiene una conexión directa con los activadores de convicciones y de la trascendencia del Logro que se pretende.

Las habilidades directivas no se incluyen en los Programas Educacionales y Formativos de nuestras escuelas, institutos o colegios. Ni siquiera en la inmensa mayoría de nuestras enseñanzas universitarias. Incluso en muchas Escuelas de Dirección se alude de forma marginal y en contadísimas ocasiones se adiestra o entrena. Seguimos empeñados en construir seres humanos dotados de una inmensa cabeza y nos olvidamos de construir Inteligencia Intangible. Sin embargo el progreso de la Humanidad siempre ha sido y cada vez será más el resultado de la habilidad y capacidad de gestión de esta fuerte energética.

* Julián Gutiérrez Conde es Mentor y entrenador de Equipos de Alta Dirección y Gestión. Consejero de empresas y negocios. Mediador y Observador en situaciones de Conflicto y Alta Tensión

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