edición: 3050 , Lunes, 21 septiembre 2020
29/06/2015
Ruptura de las negociaciones

Los internautas confían en un acuerdo final entre Grecia y el Eurogrupo a pesar del órdago de Tsipras

Preocupa el futuro a corto plazo de Grecia hasta que se celebre el referéndum del 5 de julio, pero “no hay duda” de que el país seguirá en el euro
Alexis Tsipras, primer ministro griego
ICNr
Tras una semana de relativa tranquilidad, en la que parecía claro que las negociaciones entre Grecia y el Eurogrupo iban a llegar a buen puerto, la incertidumbre vuelve a convertirse en regla y los internautas temen una respuesta muy dura por parte de los mercados. El motivo: la decisión del Gobierno heleno de someter a referéndum las decisiones adoptadas en el marco de las negociaciones durante la semana pasada, por suponer éstas una ruptura con las promesas iniciales del partido. El resultado es la ruptura de las negociaciones con Europa y un nuevo punto de inflexión que despierta el temor de los ciudadanos dentro y fuera de las fronteras helenas.
Hay quien habla de coherencia interna con el ideario de los de Tsipras para defender ese referéndum como herramienta, y hay quienes critican –la mayoría- a su equipo por intentar ganar tiempo de todas las formas posibles sin saber muy bien cuál es el destino o motivo de esta técnica. Sea como sea, la realidad es que desde Europa no se ha encajado nada bien la decisión de Tsipras y, según aseguran fuentes de la BBC –recogidas ayer por la prensa española-, el Banco Central Europeo ya pensaba poner fin ayer a la línea de asistencia de liquidez de emergencia a los bancos de Grecia. La medida respondería a la fuga de depósitos del país tras la ruptura de negociaciones entre Atenas y la Unión Europea.

"Creemos que el Gobierno griego no tendrá más remedio que anunciar día festivo para los bancos mañana lunes mientras introducen controles de capital", que en este caso suponen restricciones sobre la cantidad de efectivo que los griegos podrían retirar de sus bancos, según una fuente que la cadena describe como "bien situada". Otros, al contrario, aseguraron al mismo tiempo que no resultaba factible que el BCE fuera capaz de dejar a los griegos sin provisiones, como el primer ministro francés, Manuel Valls.

Los medios recordaron, en este sentido, que la liquidez de emergencia a un Estado miembro no está supeditada a que esté vigente un programa de rescate, sino que depende de la solvencia de sus bancos. Así, un posible impago de Grecia de los 1.500 millones que debe abonar al Fondo Monetario Internacional (FMI) el 30 de junio pondría en cuestión la solvencia del Estado, lo que a su vez repercutiría en la banca, según han explicado las fuentes consultadas.

De momento, poco se sabe más allá del hecho de que los socios de Atenas se mostraron "muy decepcionados" con la decisión del Gobierno griego de romper unilateralmente las negociaciones con sus acreedores y de anunciar la convocatoria de un referéndum sobre las propuestas de las instituciones (CE, BCE y FMI) para el 5 de julio cuando esa oferta no había sido negociada y tampoco adoptada aún por el Eurogrupo.

Las negociaciones habían proseguido 24 horas antes en Bruselas en busca de una solución in extremis de cara al último Eurogrupo, pero los representantes helenos recibieron una llamada desde Atenas y abandonaron la reunión poco después de que su primer ministro, Alexis Tsipras, anunciara el referéndum, dando así por rotas las conversaciones.

Por todo ello, explicó el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, los socios de Atenas en la eurozona no tenían ninguna base para poder prolongar el rescate más allá del martes próximo.

EUROPA, DISPUESTA A TODO

Eso no significa que Europa no esté dispuesta a hacer todo lo posible por evitar una ruptura del euro y, por tanto, para seguir ayudando a Grecia cueste lo que cueste. Así lo interpretaron muchos medios de comunicación –aunque no faltaron cabeceras que se lanzaran a dar cabida a la visión más catastrofista-, y también los internautas, convencidos de que Grecia juega con la baza de que Europa no puede permitirse la salida del país de la Eurozona y el fracaso, en definitiva, del proyecto de la moneda única.

La pregunta es por qué se ha tardado tanto en llegar al órdago actual: si la postura de Grecia siempre fue que el propio pueblo decidiera su destino y la de Europa defender la austeridad de Grecia, la opinión pública se plantea qué se gana alargando la situación y, en definitiva, si existe posibilidad alguna de que se llegue a un acuerdo satisfactorio para las dos partes.

Existe la esperanza –y en ella se basa el optimismo de los ciudadanos- de que la necesidad de ambas partes de evitar una ruptura acabe por propiciar un acuerdo, sea antes o después. Además, los ciudadanos creen que el electorado griego no se lo pensará dos veces a la hora de apoyar el programa negociado con el Eurogrupo y que, sea por miedo o por conveniencia, el resultado del referéndum será favorable a los intereses generales de Europa y de los acreedores griegos en general.

Lo cierto es que los dieciocho socios de Atenas en el Eurogrupo tendrán que hacer todo lo posible para salvaguardar la estabilidad financiera en la eurozona tras romperse las negociaciones con Grecia, que tendrá ahora que tomar medidas para impedir que se apodere el pánico en los mercados y bancos.

El problema es que, incluso si los votantes dijeran "sí" en el referéndum, hasta que llegue el 5 de julio Grecia no podrá contar con financiación de sus socios y la "situación va a deteriorarse muy rápidamente", sostuvo Dijsselbloem, que también refirió que de momento no se sabe "cómo el país piensa sobrevivir y lidiar con sus problemas". "Hay que contar con que en los próximos días Grecia va a sufrir dificultades agudas", recalcó el ministro alemán Wolfgang Schäuble, entre la salida de depósitos "extraordinariamente elevados" y la obligación financiera que tiene Atenas el mismo día 30 de devolver al FMI 1.600 millones de euros, más otra cantidad muy superior a abonar en julio y agosto al BCE y de nuevo al FMI.

Mientras, los internautas temen cómo afecte este intervalo de tiempo a su economía y a los mercados. Hay opiniones para todos los gustos: desde quienes aseguran que la bolsa caerá en picado hasta quienes aseguran que reinará la prudencia y que no habrá grandes cambios porque el desenlace en positivo es inevitable. En definitiva, la mayoría considera que no hay modo alguno de que las partes permitan una salida de Grecia del euro, y ello garantiza que, antes o después, las aguas se calmen y se alcance un acuerdo definitivo.

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