edición: 2789 , Lunes, 26 agosto 2019
24/09/2015
banca 

El ’Investor mayday´ de Ana Patricia Botín

La voz de la catástrofe, de la petición de auxilio inmediato, el socorro hispano, sonó ayer en la City con insistencia. Era el 'Investor day' que un sector del análisis, allí fuertemente representado, tomó como si la cita en la City respondiese más bien a un 'Investor mayday'. Un simpático juego de palabras que no persigue contrariar a nadie, pero es lo que hubo.

La sensación final, a tenor de las promesas, brindis al aire, deseos y planes de presidenta y consejero delegado, evidenciaron que el Santander no tiene un problema, sino varios. La puesta en escena pedía a gritos la comprensión del público en una reunión que, como ya sospechaba antes, se iba a celebrar bajo una atmósfera de propósito de enmienda.

Enmienda es anunciar a bombo y platillo que a partir de ahora no habrá año en que el dividendo suba. Debería ser así en función de los beneficios que se esperan, y lo normal es que la promesa no pase de un año. Pues nada, los tres o cuatro próximos por lo menos, dividendo mayor y mejor. Es una forma de reconocer que la primera decisión de la presidenta en su también junta extraordinaria de cargarse el dividendo, nada menos que un 66% menos, fue una metedura de pata colosal, y de la que no ha dejado de lamentarse. Pero es lo que hay.

La presidenta del Santander, Ana Patricia Botín,vivió una jornada agitada por la coyuntura. Las bolsas a la baja, el fraude de Volkswagen, Cataluña, Grecia, Brasil... y yo aquí, confesándome, que debió pensar. La exposición fue limpia, cómoda y práctica, pero también un tanto taimada porque las cifras que se ofrecieron, al margen del lógico autobombo, denotaron una cierta o ligera corrección en algunos de los objetivos principales.

No es habitual que un banco -como se anunció- lleve a cabo a mitad de año una reclasificación de cuentas, de los resultados, pues muchos analistas saben que es un coladero para esconder y corregir errores, desviaciones y valoraciones mal hechas. En este caso afectan al beneficio del banco en España, que baja hasta 572 millones, 200 millones de euros menos de lo previsto.

Sirve la rebaja en las cuentas para confirmar que la presidenta, en realidad, fue de rebajas a Londres, aunque no sea la temporada. Los planes a tres años es lo que tienen, la célebre doctrina de Keynes de que "a largo plazo todos estaremos muertos". Pues claro, se ganará más, se repartirá más como también la rentabilidad será más y la eficacia mejorará; pero todo, todo, a largo plazo ¡cuán largo me lo fiais, amiga Ana!

Pero que el banco esté hecho unos zorros no significa que la experiencia adquirida en un año por la presidenta -a golpe de golpes- vaya a caer en saco roto. No puede porque se trata de la herencia del patriarca, un legado envenenado, con sus tonos beiges y marrones varios que ahora el equipo nuevo debe solucionar. Es por ello que sus asesores más cercanos, a la vista de este primer añito en el infierno, no le han debido de aconsejar bien.

Si hubieran sido buenos consejeros, seguro que la acción estaría por encima de los 7 euros, el dividendo en medio euro y los resultados le habrían permitido otro tipo de anuncios que ahora deberá retrasar. Uno de ellos debe ser, en breve, la presentación de un buen resultado de su principal apuesta; la cuenta famosa, aunque en honor a las primeras pistas del consejero Álvarez, no hay que esperar mucho más de 3.000 millones de euros sobre los ingresos habituales. Algo es... poco.

Del 'Investor mayday' de ayer se desprenden algunas preguntas. ¿Responde la cita a un punto de inflexión en la gestión de la presidenta, o todavía no toca? Los errores del primer año de banquera ¿guardan relación con la herencia del patriarca, que ya venía con problemas, o es que hacer banca -bien- no es tan sencillo como jugar al golf?

Subir el dividendo todos los años recuerda a los partidos políticos cuando prometen -y cumplen- rebajas de impuestos que, aunque ciertas en la práctica son tan imperceptibles como intangibles. Las promesas de más dividendos de la presidenta -ahora te quito, ahora te doy...- serán, según expresión bien conocía por la audiencia de la City, "peanuts", cacahuetes. ¿O es que la cita en la City fue para despistar, paños calientes? ¡'Mayday', 'mayday'!, el Santander tiene problemas.

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