edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
19/12/2016

Irlanda afirma que Bruselas se excede en sus atribuciones fiscales en las reclamaciones por Apple

Carlos Schwartz
El Gobierno de Dublín ha delineado su estrategia ante la exigencia de la Comisión Europea (CE) para que recupere 13.000 millones de euros en rebajas fiscales concedidas a la gigantesca multinacional de la informática y los terminales móviles, Apple, a lo largo de 25 años. Irlanda afirma que la petición es un ataque a su soberanía nacional y que el órgano de la Unión Europea considera ayudas del estado a una empresa privada a la aplicación de la legislación fiscal nacional. De acuerdo con el ministerio de Finanzas del país la CE se ha equivocado en su apreciación tanto de la legislación irlandesa como los detalles del caso, y excede ampliamente sus atribuciones que no pueden estar por encima del ordenamiento jurídico del país. En la declaración que se difunde hoy se afirma que “Irlanda no hace tratos con los sujetos fiscales”. El Gobierno de Dublín decidió recurrir la decisión de la CE anunciada en agosto pero la formulación de la respuesta recién se ha difundido esta semana. El conflicto ha adquirido una dimensión internacional considerable desde el pasado mes de enero cuando las primeras observaciones de la comisaria de la Competencia, la danesa Margrethe Vestager, dieron cuenta de la envergadura que podía adquirir la reclamación que es la más grande en la historia de la UE por ayudas del estado a una empresa.
Pero en el trasfondo de este enfrentamiento lo que existe es una colosal masa de dinero: unos 200.000 millones de dólares en beneficios retenidos por Apple a nivel internacional. Es la fiscalidad sobre este dinero lo que está en cuestión y todas las intervenciones de Washington en favor de esta empresa en este conflicto a lo que apuntan es a defender el derecho del Tesoro estadounidense a ser el recaudador fiscal de los beneficios de Apple.

El 21 de enero el consejero delegado de Apple, Tim Cook, mantuvo un encuentro con Vestager tras el cual manifestó su rechazo a las sugerencias de la Comisaria y afirmó que no tenía derecho a abrir un expediente porque Apple no había transgredido ninguna regla fiscal de la UE. Pocos días después de la visita de Cook, el secretario del Tesoro estadounidense, Jack Lew, y su equipo lanzaron un ataque contra Vestager afirmando que se había embarcado en una campaña contra la evasión fiscal que crearía “conflictivos precedentes internacionales en política fiscal” y añadió que la metodología aplicada creaba serias preocupaciones sobre la “equidad fundamental”.

La escalada llegó a su punto máximo con la formulación de la acusación y la exigencia a Dublín que recuperara los 13.000 millones considerados ayudas ilegales del estado a la empresa. Se espera que esta semana la Comisión de a conocer una versión completa de su decisión anunciada en agosto. De acuerdo con Bruselas Apple sorteó sus obligaciones fiscales canalizando el grueso de sus ventas y beneficios no estadounidenses mediante sociedades que no tenían obligaciones tributarias en ningún lugar. Para Vestager “si mi tributación pasara del 0,05% al 0,005% yo me vería obligada a revisar mis cuentas una vez más”. El primer ministro irlandés Enda Kenny, señaló que la apelación no pretendía disculpar la acción del Gobierno frente a la otra parte. Para el ministro de Finanzas del país, Michael Noonan, el procedimiento de la CE está políticamente inspirado y tiene por objetivo minar el régimen fiscal del país en especial sus bajos tipos contributivos para las corporaciones lo que ha ayudado a que en Irlanda se establezcan las principales multinacionales tecnológicas Estados Unidos.

De acuerdo con la apelación irlandesa, la CE aplicó de forma equivocada las reglas sobre la ayuda del estado de la UE que transforman los acuerdos fiscales individuales entre corporaciones y los gobiernos en ilegales. “Irlanda no acepta el análisis de la Comisión, motivo por el cual hemos presentado un recurso ante la Corte General de la Unión Europea para anular la decisión por completo”, de acuerdo con el ministerio de Finanzas. “Irlanda no dio un trato fiscal favorable a Apple, se efectuó el pago total de los impuestos que correspondían y no se concedió ayuda estatal alguna”.

Dublín también ataca la forma en que la Comisión ha conducido el caso y afirmó que “nunca explicó claramente su teoría acerca de la ayuda estatal durante la investigación” y no ha sido capaz de “aportar razones propias para su decisión a la hora de publicarla”. Con esta decisión “lo que la Comisión ha intentado es reescribir las normas del impuesto de sociedades irlandés”. Es decir que, mientras la UE y EEUU se enfrentan por la tributación de los beneficios retenidos de las grandes corporaciones estadounidenses, Irlanda se enfrenta a la UE en defensa de su reglamento del impuesto de sociedades que es la razón primera para el establecimiento de corporaciones multinacionales de varias nacionalidades en territorio irlandés, una política de atracción de capitales que ha sido sumamente beneficiosa para el país. Esta ventaja competitiva de Dublín ante el resto de Europa es un elemento urticante dentro de la UE que ha criticado en varias oportunidades el régimen fiscal del impuesto de sociedades aplicado por Dublín

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