edición: 2363 , Miércoles, 13 diciembre 2017
01/04/2011
EL DEDO DE MADOZ

Irlanda se queda esperando al BCE que guarda silencio

La apelación de la banca española al BCE en febrero pasado prosiguió con su marcha descendente
Carlos Schwartz

El Banco Central de Irlanda dio a conocer este jueves un documento de 88 páginas en el que publica el resultado de las pruebas de esfuerzo de cuatro entidades de crédito del país, Allied Irish Bank (AIB), Bank of Ireland (BOI), EBS sociedad de crédito hipotecario (EBS), y Irish Life & Permanent (ILP). De acuerdo con el informe las necesidades de capital son de 24.000 millones de euros para los cuatro bancos. La cifra exacta es de 18.000 millones en capital y un colchón de conservación de capital de otros 6.000 millones. Las pruebas de esfuerzo han dejado fuera a las dos entidades acerca de las cuales tanto el Banco Central Europeo, la Unión Europea como el Fondo Monetario Internacional advirtieron que no eran viables: se trata del Anglo Irish Bank (Anglo) y de Irish Nationwide Building Society (INBS). Estos han sido fusionados y sus depósitos trasladados a AIB e ILP. Sin embargo el banco se mantendrá para gestionar los créditos ya concedidos, y tiene sus necesidades de capital cubiertas por dinero del estado desde diciembre pasado, un esfuerzo que ha supuesto 9.120 millones de euros más.

El Banco Central de Irlanda reconoce que Anglo ya ha recibido en total 29.000 millones de euros desde 2009 y INBS 5.400 millones desde 2008. Ambos son propiedad del estado. Es decir, al final el gobierno se quedó con el banco malo resultante de la fusión de ambos, lo cual puede implicar más pérdidas. Las necesidades de capital se han basado en estimaciones de pérdidas ocasionadas por las carteras de créditos de las entidades bancarias en diversos escenarios, confeccionada por Blackrock Solutions que es la comercializadora del modelo de riesgos desarrollado por el fondo de inversión BlackRock. El ejercicio ha sido calificado por el Banco Central de Irlanda como “Valoración Independiente de Pérdidas de la Cartera de Créditos”. Sobre esta base el banco central ha confeccionado las necesidades de capital en un escenario de tres años. Si las pérdidas en las carteras de créditos se extienden más allá de tres años deberán revisar sus estimaciones. Las necesidades de capital anunciadas ayer se suman a las estimaciones ya hechas con motivos del crédito para financiar la crisis de la deuda de Irlanda en 2010. Irlanda aceptó ayudas por 67.500 millones de euros. El país había previsto contribuir con recursos propios por 17.500 millones a solventar la crisis.

Pese a que durante toda la semana hubo medios de prensa que auguraban que el Banco Central Europeo (BCE) anunciaría ayer un fondo de ayuda para consolidar líneas de crédito a largo plazo que sustituyeran la financiación contingente que el BCE viene dando a las entidades de crédito de Europa, dicho anuncio no se materializó. Las filtraciones sobre la existencia de esa negociación son adjudicables a la nueva administración de Irlanda. El BCE no ha abierto la boca, y sus portavoces se limitaban esta semana a decir que carecían de información sobre el particular. Fuentes financieras en Frankfurt consideraban que el BCE se abstuvo de efectuar un anuncio por diversos motivos. El primero es que no procederá a dar liquidez sustitutiva a ninguna entidad mientras los procesos de recapitalización no se hayan consumado. El nuevo Gobierno de Irlanda encabezado por Enda Kenny aspira a revisar el contenido de las ayudas financieras acordadas entre la UE y el FMI con el Gobierno saliente, y entre los temas en debate está el tipo de interés aplicado a la ayuda, por cierto bastante inferior al del FROB.

Jean-Claude Trichet, el presidente del BCE, ya tuvo su enfrentamiento con el decreto irlandés de aprobación de las ayudas, y en las críticas que el consejo del BCE vertió al respecto en diciembre pasado ante el Parlamento Europeo se destaca el mantenimiento del Anglo e INBS. Pero como quiera que sea la cosa, la liquidez que el BCE tiene concedida a los bancos irlandeses es de 116.924 millones de euros repartidos de la siguiente forma: 33.445 millones de euros en operaciones principales de refinanciación; 66.390 millones de euros en operaciones de refinanciación de más largo plazo; y 17.089 millones de euros en la facilidad marginal de crédito. Esta última que es día a día se disparó en febrero hasta la cifra aquí reseñada. Se trata de cifras a febrero, las únicas disponibles en la base de datos del Banco Central de Irlanda. De acuerdo con las fuentes consultadas el BCE no está dispuesto a suscribir un fondo especial sustitutivo de los recursos que inyecta al sistema de forma excepcional porque no está dispuesto a consolidar una ayuda de liquidez en sustitución de las necesidades de capital. La fuente señaló que el primer problema para que la banca de Irlanda acceda a recursos frescos en los mercados es que sus bancos se recapitalicen. “El problema de los bancos de Irlanda no es de liquidez, es de capital. Si afloran sus pérdidas y refuerzan capital obtendrán la liquidez que necesitan”, añadió la fuente.
 
La fuente asimismo señaló el riesgo de que las dilaciones en resolver los problemas de capital de algunas cajas de ahorros en España desate problemas similares al de algunas de las entidades de Irlanda. “Ya me dirá a que fuentes de financiación va a recurrir la Caja de Ahorros del Mediterráneo ahora que se ha roto la fusión de Banco Base”, señaló. “No se puede permitir que estos problemas se extiendan en el tiempo porque son muy contaminantes”, añadió. La evolución de los pactos entre las cajas de ahorros en España para la constitución de los Sistemas Integrados de Protección son tenidos muy en cuenta por los reguladores extranjeros y las entidades de crédito de otros países de la Unión Europea que esperan una resolución rápida de los objetivos de capitalización previstos.

Entretanto, la apelación de la banca española al BCE en febrero pasado prosiguió con su marcha descendente totalizando 49.177 millones de euros comparado con los 130.209 millones de julio pasado. Es cierto que en agosto pasado la banca española logró abrir una ventanilla de liquidez mediante “repos” de deuda pública a través del sistema de compensación y liquidación London Clearing House que supone una cifra de negocio extraordinariamente alta. Pero esta ventanilla tiene un coste significativo. No sólo por las comisiones, sino por los depósitos de garantía y los recursos comprometidos por los bancos que intervienen en el mercado para dar las garantías necesarias de contrapartida a esas operaciones. Precisamente es este tipo de ventanas por las que entra aire fresco las que se ven más perjudicadas por la inestabilidad que ocasionan incidentes como el de la CAM. No parece que la vía de solución propuesta por el Banco de España sea la más rápida. Es bueno tener en cuenta que el sentido de la marcha es fundamental. Pero el ritmo al que se avanza no es secundario, a veces es determinante. No basta con llegar. Hay que llegar a tiempo.

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