edición: 2328 , Lunes, 23 octubre 2017
17/11/2010
Los Estados en crisis valoran un plan ‘B’ para hacer frente a la intervención de la UE

Irlanda y Portugal evalúan la quita en la deuda como alternativa al rescate

La clase política, más proclive a la solución ‘californiana’ que a la ‘griega’
Durao Barroso y Van Rompuy
Juan José González

Hace diez años, cuatro economistas alemanes apuntaban que la unión monetaria europea acabaría así, con varios Estados miembros metidos en problemas de deuda y bajo crecimiento económico, y otros tantos Estados, también miembros, solicitando la salida de los primeros de la disciplina del euro. Los cuatro se encuentran en paradero desconocido, se supone que dedicados a la econometría. El caso es que no estaría mal que siguieran apuntando en la misma dirección y desvelaran el final de su hipótesis antes de que sea tarde y media Europa se encuentre fuera del euro. Anécdota al margen, en las últimas horas viene tomando cuerpo una línea de pensamiento dentro de la propia UE, que hace dudar a varios países y que según algunas informaciones estaría bien vista por el portugués y presidente de la Comisión Europa, José Manuel Durao Barroso.

La propuesta es tan sencilla como peligrosa, pero se presenta como la más práctica en el corto plazo y que en pocas palabras consiste en estar convencido de que más allá del temido default hay vida ¿Y cómo se lleva a la práctica una alternativa al rescate? Se empieza con poner de acuerdo en el objetivo a todas las fuerzas presentes en el Parlamento, y se sigue con el anuncio oficial de una quita de la deuda de al menos la cuarta parte del total. Se asumen las consecuencias políticas –cambio de Gobierno y desempleo- y se contiene la reacción de los mercados con mayores facilidades a los inversores del exterior. Es el plan ‘B’ que, salvando las distancias, decidió llevar a cabo el Gobierno de California después de 18 meses de vivir en bancarrota, si bien Arnold Schwarzenegger, gobernador del Estado, no tuvo que cambiar el Ejecutivo, al contrario, subió la bolsa un 3% en la jornada que anunció la quita y un sinnúmero de recortes.

La experiencia que esta viviendo Grecia tras la intervención tiene adeptos y detractores. Los Gobiernos comienzan a darse cuenta de que el rescate no es la solución de todos los problemas ni la respuesta a todos los males, si bien es verdad que el volumen de la deuda pública de Grecia –desproporcionado- no es el mismo que el de Irlanda, donde el problema es la deuda privada bancaria (el sector bancario irlandés es ocho veces mayor que el PIB del país). A su vez, Portugal es diferente a Grecia y a Irlanda, ya que el problema más acuciante del vecino luso es el estancamiento en el que permanece su actividad económica en los últimos ocho años. Finalmente, el caso español tiene algún rasgo común con Portugal, como es el parón de su economía.

Por tanto, a situaciones y problemas distintos, ¿por qué no aplicar también terapias diferentes? El Gobierno californiano acaba de incumplir pagos en octubre, ofreciendo a sus proveedores unos certificados de “derechos futuros de cobro”. El mismo Gobierno que tiene actualmente en el mercado una emisión de bonos por valor de 15.000 millones de dólares y de la que, curiosamente, ya se han suscrito dos terceras partes. Las primeras decisiones que adoptó el Ejecutivo californiano mostraron el problema de la deuda con toda su crudeza: congelación de la devolución de 3.000 millones de dólares en impuestos y de 14 millones de becas.

Al final, el auditor general del Estado en California acabó pidiendo disculpas a la población por subir los impuestos en los boletos de lotería. El californiano es lo más parecido al plan ‘B’, es decir, evitar la intervención del Estado central y dedicarse a hacer una buena gestión y negociación de la quita con los acreedores.

Las comparaciones son odiosas, pero ilustran. California, con 38 millones de habitantes, sumaba una deuda de 42.000 millones de dólares en el momento de la suspensión de pagos, mientras que el Estado irlandés, con cuatro millones de habitantes, debe 50.000 millones de euros y otro tanto el sector bancario.

Tan sólo un problema detiene a Irlanda y a Portugal de acogerse a esa alternativa o plan ‘B’ que sería la quita en el pago de la deuda: la casi completa seguridad de que estarían condenadas a abandonar el euro y pasar a militar en una segunda división política y económica. Aunque nunca se sabe si esta solución sería menos traumática en el corto plazo y más beneficiosa en el largo plazo.

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