edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
20/12/2012
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

La actividad económica sigue en retroceso

SERVICIO DE ESTUDIOS DE `la CAIXA´

El ritmo de contracción del producto interior bruto (PIB) mejoró en una décima en el tercer trimestre respecto al periodo anterior y se situó en el -0,3% intertrimestral. Con este dato la economía española encadena cinco trimestres de crecimiento negativo, con lo que la tasa de variación interanual registró un -1,6%

A pesar de estar retrocediendo, la evolución de la actividad fue mejor de lo que había previsto el consenso de analistas, que esperaba una caída del 0,8% intertrimestral. El desglose del PIB por componentes publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) ofrece las claves para entender este comportamiento mejor de lo esperado.

Por un lado, la demanda interna moderó su contracción respecto al trimestre anterior. Concretamente, la aportación de la demanda interna al crecimiento intertrimestral del PIB fue de -1,1 puntos porcentuales, ligeramente superior al -1,3 registrado en el segundo trimestre. La principal razón de esta mejora relativa se encuentra en el avance de compras por parte de hogares y empresas ante la subida del IVA el 1 de septiembre. Así, el retroceso del consumo de los hogares, del -0,5% intertrimestral, fue menor que el -1,0% registrado en el segundo trimestre. Los datos mensuales de ventas minoristas muestran que la caída de las ventas se moderó notablemente en el mes de agosto, registrando una variación interanual del -1,3%.

Sin embargo, tras la entrada en vigor de los nuevos tipos impositivos del IVA en el mes de septiembre, las ventas minoristas aceleraron su caída hasta el -10,1%. Un patrón similar se observa respecto a las matriculaciones de automóviles: después de un incremento del 3,4% en agosto, se registraron unos retrocesos del -36,8% y del -21,7% en los meses de septiembre y octubre respectivamente. En definitiva, dada la naturaleza temporal de estos efectos, esperamos que en el cuarto trimestre el descenso del consumo vuelva a ser significativo. Así se desprende del índice de confianza de los consumidores del mes de octubre, que se situó en -35,8 puntos, por debajo del valor promedio del -35,2 registrado en el tercer trimestre. Dado el continuado deterioro del mercado laboral, así como de las rentas salariales de las familias, que están mermando la capacidad de compra de los hogares, no esperamos una recuperación del consumo privado en el corto plazo.

Los datos referidos a la inversión fueron algo mejor que en el trimestre anterior, gracias sobre todo a una mejor evolución de la inversión en bienes de equipo y transporte. Tras tres trimestres de importantes retrocesos, del -2,6% en promedio, en el tercero avanzó un 0,3% y dejó la tasa de variación interanual en el -7,3%. Por su lado, la inversión en construcción muestra una evolución menos favorable, y retrocedió un 2,8%. En lo que llevamos de crisis, desde el cuarto trimestre de 2007, la inversión en construcción se ha contraído un 44%.

Los indicadores adelantados de inversión e industria muestran señales de debilidad de cara al cuarto trimestre. Por el lado de la demanda, las matriculaciones de vehículos industriales registraron un -18,0% en el mes de octubre. Tampoco los indicadores de oferta ofrecen datos optimistas. El consumo de electricidad anotó un retroceso interanual del 1,0% en octubre, y el indicador de confianza de la industria descendió hasta los -20,5 puntos y se mantuvo en niveles muy bajos, similares a los de 2009. El índice de gestores de compras PMI del sector de manufacturas cayó al nivel de 43,5 en octubre, desde el 44,5 registrado en septiembre, arrastrado por el efecto que ha tenido sobre la confianza el nuevo deterioro de las condiciones económicas.

Las políticas de consolidación fiscal se vieron reflejadas en una contención del gasto público, que retrocedió un 2,4%, el mayor descenso registrado en la última década. Si bien esta reducción del gasto público no ayuda para el crecimiento del PIB en el corto plazo, cabe resaltar la necesidad de llevar a cabo este ajuste para cumplir con los objetivos de déficit público pactados con la Comisión Europea. Aún más, una mayor disciplina fiscal junto con la implementación de las reformas estructurales en marcha son las claves para asegurar un crecimiento sostenido y equilibrado en el largo plazo. Dada la senda de reducción del déficit público para 2013 y 2014, esperamos que la contribución al crecimiento del gasto público siga siendo negativa en los próximos trimestres.

Otro factor que explica la buena evolución del PIB en el tercer trimestre es el sector exterior. La contribución de la demanda externa al crecimiento intertrimestral del PIB fue de 0,8 puntos porcentuales, en línea con el 0,9 registrado en el mes anterior. Destaca el dato de exportaciones, que se incrementaron en un 4,8%, lo que supone el mejor registro de la última década. El incremento de las importaciones, del 2,4%, hizo que la contribución del sector exterior no fuera mayor que la sucedida. Con todo, el sector exterior sigue siendo la única fuente de crecimiento de la economía española, lo que refleja el importante esfuerzo internacionalizador de las empresas españolas, incluso medianas y pequeñas.

En definitiva, a pesar de haber experimentado una caída de la actividad menor de la esperada en el tercer trimestre, no hay señales de que se esté produciendo un cambio de tendencia. Más bien se espera una aceleración de la contracción en lo que queda de año y una lenta recuperación de la actividad en 2013. Así lo pronostica la Comisión Europea en su nuevo escenario de previsiones de otoño. Según estas estimaciones, el retroceso del PIB del año que viene será el mismo que el de este año, del -1,4% concretamente, un registro en línea con el consenso de analistas y sustancialmente inferior al previsto por el Gobierno, del -0,5%.

La Comisión Europea también ha rebajado las previsiones de crecimiento en 2013 para todos los países de la zona del euro. En conjunto, se espera un crecimiento del 0,1%. Esta debilidad de la zona del euro constituye el principal riesgo para la recuperación, pues el sector exterior es el único impulso al crecimiento de la economía española y la eurozona es su principal socio comercial. En este sentido, se deberían orientar esfuerzos a diversificar las exportaciones hacia países con mayores perspectivas de crecimiento, como son los grandes emergentes.

Pero sin duda alguna, la mejor receta para lograr una recuperación sostenida a largo plazo es recuperar la competitividad perdida. Con este fin, es importante seguir impulsando las reformas estructurales para mejorar el entorno regulatorio y empresarial, facilitar la creación de empresas e incrementar la eficiencia de la Administración y la Justicia, entre otros. Estos son los pilares señalados por parte del Banco Mundial en su ranking de «Facilidad para hacer negocios» (Doing Business) en el que España ocupa el lugar 44, descendiendo dos lugares respecto al año anterior. Una mejora en estas categorías permitiría situar a las empresas españolas en una mejor situación competitiva en el plano internacional.

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