La AEB pierde la ocasión de explotar el aprobado de los
edición: 2535 , Lunes, 20 agosto 2018
27/11/2014
No hace los deberes

La AEB pierde la ocasión de explotar el aprobado de los test

La patronal deja pasar la oportunidad de explotar en el exterior la solvencia de la banca española
José María Roldán, presidente de AEB

José María Roldán acaba de cumplir siete meses al frente de la patronal bancaria. Más de cien días que marca una regla de cortesía no escrita, más como margen para el aterrizaje que de confianza a la espera de que muestre algún signo de su trabajo. Pero por el momento se desconoce su aportación, salvo dos intervenciones públicas para repetir el mensaje inicial del 22 de abril, cuando tomó el relevo a Miguel Martín. El mensaje, forzado por la actualidad e influido por realidad y los problemas del sector, era sencillo y directo aunque lleno de compromiso: "es imposible tener buena reputación si cae el 30% del sector". Un sector como el bancario que según sus cálculos ha necesitado 53.000 millones de euros de rescate para seguir adelante. Pero pasado el peligro, y también el plazo de cortesía para Morán, la resaca del rescate deja al descubierto otros problemas del sector que se suman al de la reputación, aún pendiente, como es la baja rentabilidad, cuya solución, apunta ahora Roldán, pasa por reducir más capacidad, es decir, plantilla y oficinas.

Pero hay otros problemas de distinta índole al margen de la reputación y del beneficio que permanecen pendientes. El más elocuente es la ausencia de comunicación, por falta de sintonía, entre el presidente de la AEB y el ministro de Economía, Luis de Guindos. Una situación un tanto absurda entre adultos e incómoda para ambos, sobre todo para el ministro, dado que las relaciones entre la banca y el Gobierno se han desarrollado, históricamente, en un ambiente de cordialidad y colaboración, algo que dista mucho de la realidad. Y no parece que el desencuentro vaya a tener solución a medio plazo dado que De Guindos no escatimó en descalificaciones hacia el entonces candidato Roldán y que le hacen sentirse como perdedor en un lance que, evidentemente, ha perdido. En estos meses, han sido numerosas las ocasiones en las que han podido coincidir en foros y demás eventos públicos, y que el ministro ha evitado. En cualquier caso, una reunión entre ambos, solos o con sus equipos como testigos, se producirá más tarde o más temprano.

Mientras tanto, un breve repaso sobre el trabajo de Roldán en estos siete meses, deja al descubierto que no ha hecho los deberes. Es cierto que los problemas del sector sobre la mesa del presidente exigen destreza en el oficio y en la negociación y también mano izquierda, pues no todos ellos son de imagen y reputación, como se ha querido mostrar desde su llegada. Sigue sin despejar la incógnita de la naturaleza y el origen de la crisis bancaria, caso de las antiguas cajas, que no llegan a la media docena las supervivientes. Las responsabilidades de las catástrofes y quiebras parecen ser que continúan estando en el tejado de los gestores de las cajas y en cambio quedan libres de cargo aquellos políticos metidos a gestores, cuando la realidad, los hechos, muestran la responsabilidad de ambos.

Trabajo en marcha pero aún sin frutos y, por tanto, pendiente, es la ausencia del crédito que no llega a las empresas ni a los autónomos, lo que dificulta el funcionamiento normal del ciclo económico. Tampoco llega a las familias, al menos en la proporción deseable para animar el consumo. De la escasez de crédito, que no de liquidez, abundante como nunca, tiene la AEB alguna parte de culpa pues como patronal del sector bien podría acordar un mayor esfuerzo de sus socios para rebajar un poco ese listón tan elevado de la solvencia dichosa de crédito. En este apartado, no se detecta esa labor mediadora propia de cualquier organización sectorial al uso, porque en este capítulo, tanto la banca como la propia AEB se juegan credibilidad y reputación, dos atributos en déficit.

Ahora que el Banco de España parece que será aliviado con la pérdida de cierta carga de trabajo y funciones (que pasan al BCE) no estaría de más que ambas organizaciones, patronal y supervisor, con independencia de su naturaleza, pusieran sus esfuerzos al servicio de una causa común como ayudar a poner orden en los aspectos jurídicos surgidos de los numerosos problemas, actualmente en los tribunales de justicia, surgidos de la crisis financiera.

Sin embargo, una de las tareas pendientes del presidente Roldán, la relativa a la baja rentabilidad del sector, parece que será abordada de inmediato, al menos es lo que cabe interpretar de unas recientes manifestaciones en las que pronosticaba con extraña certeza que habrá más recortes de plantilla y oficinas, dando por sentado que el ajuste va a continuar y que tendrá un carácter casi permanente. Y esta era la solución que parece ser tenía guardada para aumentar la rentabilidad de la banca, y a pesar de que el conjunto del sistema financiero se ha reducido por la crisis bancaria, en cerca de un 30% para dejar la rentabilidad del sector en un 6%. Si el objetivo es volver a los 13% y 15% de rentabilidad de los años de bonanza, o largo me lo fiais o el ajuste pendiente es de órdago.

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