edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
27/06/2011

La armonización llega a los índices de sostenibilidad

Beatriz Lorenzo

En la actualidad aflora cada vez con más fuerza la necesidad de una economía sostenible, respetuosa con el medio ambiente y las personas, que integre y adopte los principios de la Responsabilidad Social Corporativa como parte integrante tanto del “core business” de las compañías como de la agenda de los gobiernos estatales que comienzan, en la mayoría de los casos con más pena que gloria, a intentar erigirse en salvaguardas y oteadores de la RSC del país en cuestión. Las llamadas “plagas del sistema”, todas aquellas prácticas insostenibles que deterioran el medio ambiente y agotan los últimos reductos de moral social han de ser abortadas cuanto antes.

Es el caldo de cultivo ideal para el surgimiento de un marco cada vez más cerrado, el de los rankings, listados e índices sostenibles que ameritan y anotan los valores o las carencias de las compañías en materia de sostenibilidad y responsabilidad social corporativa. Se trata de una nueva especie de “jueces responsables”, los adalides de un selecto club al que toda compañía desea pertenecer como garantía de reputación y supervivencia a largo plazo. Más allá de los rankings y baremos sostenibles que surgen cada poco tiempo de la mano de múltiples organismos privados, han proliferado también durante los últimos tiempos los índices bursátiles de sesgo responsable, que adoptan criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno) para permitir la adhesión de las empresas.Esta nueva tendencia no es casual; se hace eco de otra cuyo alcance es todavía mayor: el creciente punto de unión entre la inversión institucional y las buenas prácticas en materia de responsabilidad social y buen gobierno. No en vano uno de los más potentes inversores institucionales británicos, Hermes BT, aseguraba recientemente que las compañías con vocación de supervivencia a largo plazo precisan de una gestión eficaz de las relaciones con sus clientes, proveedores y empleados, así como mantener el respeto por el medio ambiente y la sociedad.

UNIFICACIÓN

Sin embargo, los principales índices bursátiles sostenibles- FTSE4GOOD Y Dow Jones Sustainability Index- no pasan por su mejor momento. Recientemente surgía la controversia y en el documento “Los Índices de Sostenibilidad carecen de transparencia propia”, elaborado por Ross Kerber y Steve Orlofsky para la agencia Reuters ha dado lugar a un debate del que se han hecho eco diversos observadores de la economía social.  Ciertamente,  el documento no carece de bases fundadas puesto que la última actualización de estos índices ha dado lugar a ciertas incongruencias notables. Así, la multinacional AOL y la compañía aseguradora Chubb Corp fuerno recientemente eliminados del Dow Jones Sustainability Index mientras que el FTSE4Good, al mismo tiempo, las incluía en su listado de compañías sostenibles. No deja de ser relevante esta radical diferencia entre dos índices que, teóricamente, aplican similares criterios para definir los principios sostenibles, las buenas prácticas y las conductas socialmente responsables.

Así las cosas, un buen número de grupos de inversión y organizaciones sostenibles han lanzado una nueva alianza, la  “Global Initiative for Sustainability Ratings”, una alianza que trata de adoptar una única norma para la valoración del comportamiento sostenible de las compañías. La iniciativa ha sido inicialmente lanzada CERES y Tellus, con el apoyo de Bloomberg, Calvert y TIAA-CREF.

No puede negarse que el nacimiento de esta norma unificadora para los índices sostenibles llega en un buen momento. Incluso Bruselas está abogando por una armonía en el ámbito de la sostenibilidad a través de iniciativas como la Alianza de la Primavera, que ya lleva tiempo en marcha.

IMPULSOS

Se trata de una campaña conjunta impulsada por cuatro grandes organizaciones europeas de la sociedad civil: la Oficina Europea de Medioambiente, la Confederación Europea de Sindicatos, la Plataforma Social y Concorde. La Alianza de la Primavera aboga también por preservar y recuperar los ecosistemas, reduciendo el uso de recursos y el consumo de energía, apostando por la agricultura y la pesca sostenible y prestando mayor atención al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad. Además, la campaña pretende también reducir las desigualdades y erradicar la pobreza; garantizar el acceso universal a los servicios públicos; luchar contra la discriminación y el racismo, y garantizar la igualdad de género y el respeto a los derechos de los inmigrantes. Promover el empleo de calidad, aumentar y mejorar la economía para el desarrollo y fortalecer el control sobre las políticas de la Unión Europea, son otras de las propuestas de esta iniciativa.

La idea es dar impulso para que las próximas acciones de la Unión Europea se orienten en una dirección muy concreta. En primer lugar, el tema medioambiental es uno de los más espinosos de los que  actualmente se encuentran en el candelero, sobre todo desde la fallida Cumbre de Copenhague que hizo retumbar unas alarmas que ya sonaban desde hacía tiempo.  Realmente, los acuerdos políticos sobre el clima y protección ambiental gestados hasta la fecha en los salones de Bruselas no han conseguido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión europea, que continúan aumentando en todo el mundo.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...