edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
19/04/2010
Informe de RSC de ACS

La atención medioambiental y la persistencia de la filantropía caracterizan la actividad responsable de ACS

Durante 2009, 28 incidentes medioambientales de la empresa merecieron sanciones administrativas

Beatriz Lorenzo
Ya en su último informe  de Gobierno Corporativo adelantaba sus intenciones en pro de la sostenibilidad medioambiental  con el inicio de la medición de las emisiones de CO2 emitidas por su logística y proveedores -uno de los grupos de interés tradicionalmente descuidados por parte de las compañías en cuestiones de sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa- a partir de este año; una medición que se realizará en distintas fases, siendo la primera de ellas la correspondiente a la de los desplazamientos por viajes de trabajo y de acceso a los puestos de trabajo. A la par de los extraños tejemanejes –el último de ellos protagonizado por la brevísima duración, tan sólo de hora y media, de un representante de la constructora en el Consejo de Iberdrola- intrínsecos al devenir corporativo propio de tiempos tumultuosos como los actuales, ACS ha comenzado a prestar, en línea con la tendencia en auge, una especial atención a la dimensión social y medioambiental de sus actividades.

Fruto de ello es que, a pesar de la crítica situación del sector de la construcción en España, herido tras los sablazos de la crisis económica, ACS parece mantener una correcta reputación, a juzgar por los datos del último Monitor Empresarial de Reputación Corporativa, que situaba a la empresa que preside Florentino Pérez en el puesto quince del ranking, tras una escalada de cinco puestos respecto al año anterior.

Según el muy reciente informe de Responsabilidad Social de la empresa, el año pasado las emisiones directas totales fueron de 36.999 toneladas de CO2, lo que supuso una ratio de 12,2 toneladas de CO2 por millones de euros. En el caso de las emisiones indirectas estas supusieron un total de 16.965 toneladas de CO2 con una ratio de 5,6. Otro de los retos de la compañía durante el año pasado ha sido la incorporación al  Dow Jones Sustainability Index World, que  incluye a las 300 principales compañías en sostenibilidad del mundo, pertenecientes a una veintena de países líderes, y que suponen el 10% de las 2.500 mayores compañías listadas en el Dow Jones World Index. La pertenencia a este índice es tenida en cuenta por los gestores de activos de 15 países e influye en la toma de decisiones sobre inversiones, ya que utilizan los índices DJSI como referencia para la composición de carteras centradas en la sostenibilidad.

CONSTRUCCIÓN Y CONTAMINACIÓN

Bien es sabido el enorme impacto que el sector de la construcción tiene sobre el entorno natural, así como los efectos coadyuvantes de la construcción poco sostenibles en la devastadora acción del cambio climático. Las instalaciones eléctricas, el emplazamiento, las aguas servidas o la calidad y origen de los materiales son factores determinantes a la hora de diagnosticar una construcción como potencialmente ofensiva con el medio ambiente. La construcción sostenible abarca no sólo la adecuada elección de materiales y procesos constructivos, si no que se refiere también al entorno urbano y al desarrollo del mismo. Se basa en la adecuada gestión y reutilización de los recursos naturales, la conservación de la energía, y debe atender también a la planificación y comportamiento social, hábitos de conducta y cambios en la usabilidad de los edificios con el objeto de incrementar su vida útil. Analiza todo el ciclo de vida: desde el diseño arquitectónico del edificio y la obtención de las materias primas, hasta que éstas regresan al medio en forma de residuos.

En este sentido, Bruselas ha anunciado la aprobación, durante el primer semestre de 2010, de una nueva directiva sobre eficiencia energética en los edificios que refunda la directiva ya existente, “Directive on the energy performance of Buildings,” (Directiva 2002/91/CE). Así pues, el sentir europeo abunda en la creciente exigencia social de edificios que integren medidas de ahorro energético, gestión de residuos o minimización de consumo de agua integradas. Como resultado de esta tendencia están surgiendo numerosos estándares que establecen ratings de sostenibilidad o eficiencia energética en los edificios más allá de los requisitos legales. Hasta el momento los más utilizados son el sistema LEED desarrollado por el US Green Building Council, el Energy Star o el BREEAM originario del Reino Unido, si bien todavía no existe un sistema de referencia a nivel mundial.

El auge de la construcción respetuosa y la sostenibilidad como meta de un escenario productivo mucho más consciente no han sido factores ajenos a la labor corporativa de ACS, cuyos principales impactos sobre el medio ambiente pasan por la generación de residuos de construcción y demolición, los cementos áridos , la contaminación de los suelos, los vertidos, las emisiones contaminantes y la producción de residuos. Durante el pasado año, 2009  la tasa de valorización de residuos de construcción de la compañía fue de un 58,5%, 20,9 puntos porcentuales mejor que en 2008. Asimismo, la empresa es líder en el desarrollo de plantas termosolares, con 150 mw de potencia instalada en 2009.

SUPERVISIÓN Y SANCIONES

Sin embargo, y tal y como sucede también en todo el sector de la construcción en España, queda todavía mucho camino por andar  para llegar a alcanzar un panorama verdaderamente sostenible y respetuoso con el entorno. Durante 2009 ACS llevó a cabo unas 444 auditorías medioambientales de forma complementaria a su proceso de certificación y control, a raíz de las cuales se encontraron 1.398 incidentes medioambientales de diferentes impactos, siendo 28 de ellos merecedores de expedientes administrativos sancionadores, lo que ha supuesto un importe total en concepto de sanciones de 106.931 euros para la compañía.

Con el afán de establecer una garantía de protección medioambiental, ACS lleva a cabo un 80% de su producción en empresas que han obtenido la certificación ISO 14001, que prevé un conjunto de estándares basados en procedimiento y unas pautas desde las que una empresa puede construir y mantener un sistema de gestión ambiental. Sin embargo, la construcción sostenible va de la mano también del todavía poco trillado “etiquetado ecológico”-que ACS no menciona en su documento-.En Europa la más conocida es la ECOLABEL o etiqueta ecológica europea y en su programa incluye algunos productos de construcción tales como pinturas, barnices y recubrimientos para suelo, mientras que en el ámbito nacional la etiqueta AENOR MEDIO AMBIENTE permite certificar algunos productos de construcción.

A pesar de todo, la actuación de ACS en materia de protección medioambiental ha sido considerada lo suficientemente cuidadosa como para englobar a la compañía como una de las cuatro constructoras españolas-junto con Acciona, Fomento de Construcciones y Contratas y Ferrovial- en el ranking de las compañías más sostenibles del mundo llevado a cabo este mismo año por por PricewaterhouseCoopers (PwC) y Sustainable Asset Management (SAM).

DIMENSIÓN SOCIAL

En cuanto al espectro socialmente responsable de ACS, destaca la apuesta de la constructora  por la mayor incorporación de la mujer al mercado laboral en el sector de las infraestructuras se ha plasmado en el último ejercicio con un incremento sustancial de la plantilla femenina dentro de la empresa. En concreto, en el año 2009 el personal femenino se situó en 54.055 personas, aumentando un 5,8% respecto a 2008, siendo la base del crecimiento de personal en la compañía. Por tanto, tal como expresa el documento,  las mujeres representan ya un 38% del total de la plantilla del ACS  y un 29% del personal directivo y titulados universitarios, hasta alcanzar las 3.652 mujeres. De hecho 6 de cada 10 incorporaciones netas en esta categoría son mujeres. Así mismo, durante el ejercicio 2009, se incorporó al Consejo de Administración de la Sociedad Doña Sabina Fluxá Thienemann, siendo la primera mujer en la historia de la empresa en ser Consejera.Como dato, es precisamente el  área de Medio Ambiente, que la de mayor representación femenina del Grupo con más de 44.000 empleadas, y una de las compañías en España que más empleo femenino proporciona.

Una vez más, ACS se sube al carro de la supervisión más exhaustiva de los proveedores, la nueva – y muy necesaria tendencia- en el mapa responsable de las cotizadas españolas. En el caso de la constructora,  se exigen certificaciones, homologaciones y se realizan visitas y auditorías con el objeto de evaluar la calidad de los proveedores en relación con distintos criterios, que se establecen de forma independiente por cada una de las compañías del Grupo ACS. Asimismo se lleva a cabo un seguimiento de las prácticas de los proveedores de acuerdo a los procedimientos implantados.  Así y todo, el informe menciona que  se exige a los proveedores que cumplan con una serie de requisitos relacionados con la salud y la seguridad, y que los proyectos y contratos, tanto en España como en el extranjero, se realizan adecuando las condiciones de los mismos a la legalidad vigente  evitando de forma especifica el empleo infantil o la sobreexplotación de los trabajadores. Sin embargo,a pesar de la atención que la compañía está prestando a la actividad medioambiental de sus proveedores,  no se menciona en este apartado la existencia de un código de conducta adecuado a la cadena de valor

En el caso de ACS, la filantropía sigue estando estrechamente ligada a la Responsabilidad Social, algo paradójico en unos tiempos en que la RSC intenta encontrar su lugar como herramienta de gestión empresarial alejada de las obras caritativas. El informe de ACS incluye sin embargo la relación de las “acciones filantrópicas” de Dragados, filial del grupo, entre las que destaca la construcción de viviendas en zonas marginadas- la Mina en Barcelona- o la creación de la Fundación Integra, en pro de la reinserción laboral.

Por otra parte, los avances de la constructora en materia de RSC se ponen de manifiesto en el seguimiento, durante el proceso de elaboración del informe, de las directrices marcadas por la guía G3 del Global Reporting Initiative (GRI) que le ha otorgado la calificación de A+ por su atención a principios tan relevantes como la comparabilidad, precisión, fiabilidad o exhaustividad.

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