edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
27/05/2013

La avalancha de venta de títulos de Bankia vuelve a destacar la desprotección de los pequeños inversores

El salvamento de la ex caja madrileña es una operación para preservar los intereses de los grandes acreedores
Carlos Schwartz

Una vez más el proceso de salvamento de Bankia ha puesto de relieve que se trata de una operación para preservar los intereses de los grandes acreedores de la entidad. En particular los titulares de bonos y cédulas de la ex caja con residencia en el resto de Europa, en especial en Alemania, y no de los pequeños inversores, impositores y ahorradores. Ahora le tocó el turno de salir del atolladero a los fondos de inversión. A resultas de ello el precio de las acciones de Bankia cayó el jueves y viernes un 51,4% y un 4,4% respectivamente cerrando el último día de la semana a 0,65 euros, es decir a un 51% del valor de canje fijado a los titulares de preferentes e instrumentos híbridos en el plan de recapitalización de la entidad pactado con las autoridades de la troika. El motivo de este espectacular desplome es la avalancha de órdenes de venta que el jueves superaron en un 260% a las acciones en circulación, y el viernes en un 100%.

El volumen contratado el jueves fue de 50 millones de acciones con un total de 19 millones en circulación y el viernes de 38 millones. La venta de más acciones que las que hay en circulación se debe a que un grupo importante de fondos de inversión y compañías de seguros titulares de preferentes e instrumentos híbridos de libre conversión ha liquidado por lo mejor las acciones que aun no han recibido por el canje aprovechando que el ciclo de liquidación de los valores es de tres días desde el cierre de la operación. Es decir que los grandes fondos de inversión atrapados en las preferentes han vendido las acciones que aun no tienen y que entrarán en circulación mañana. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha anunciado la apertura de una investigación para determinar si esta forma de proceder ha vulnerado las normas del mercado.

Pero mientras los grandes acreedores de Bankia se aseguraban que liquidaban sus posiciones, los pequeños inversores veían cómo su inversión en Bankia acumulaba más pérdidas. La pérdida media a causa del precio de canje determinado por el FROB de 1,35 euros era del 38%, al que hay que sumar ahora el precio al que podrán salir de las acciones.

Algo imprevisible de momento, pero con muy mal aspecto. Para cuando la investigación de la CNMV llegue a alguna conclusión, puede que haya alguna sanción para los posibles transgresores, o no. Pero carecerá de eficacia. En realidad lo que debería ocurrir es que los vendedores precipitados no dispusieran de los títulos para cumplir con sus contratos de venta y tuvieran que comprarlos en el mercado. Algo que sería materialmente imposible porque no hay suficientes acciones en circulación, pero que por otra parte dispararía el precio de las acciones.

En octubre de 2008 mientras los fondos de inversión mantenían posiciones cortas sobre las acciones de VolksWagen (VW) su accionista de referencia, Porsche, anunció que había incrementado su participación del 35% al 42,6% al mismo tiempo que había ejercido opciones de futuros para llevar su participación en VW hasta el 74,1%. Esto obligó a los fondos de inversión a comprar las acciones en el mercado de forma precipitada para cubrir sus contratos a la baja a precios muy altos. VW fue por algunas horas la sociedad cotizada en bolsa más cara del mundo con sus acciones por encima de los 1.200 dólares. La jugada de Porsche le costó a los fondos de inversión pérdidas por 38.000 millones de dólares.

Si Bankia retrasara la puesta en circulación de los nuevos títulos destinados al canje por preferentes y deuda subordinada provocaría en el mercado un alza del precio de las acciones y un trastorno sin precedentes a los avispados. No parece que esto vaya a ocurrir en cualquier caso. Entre otras cosas porque si Bankia no fue liquidada a un coste bastante inferior al de su rescate es porque los países de la Unión Europea (UE) como Alemania, cuyos bancos tienen fuertes posiciones acreedoras frente a la entidad española, se opusieron.

El actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que pilota el salvamento de la entidad, declaró el fin de semana que su rescate está dirigido a salvar a los 7,5 millones de depositantes que tiene el banco. Tras señalar que accionistas, banqueros y trabajadores de la entidad son los perdedores, afirmó que es por los depositantes por los que se invierte en los bancos... ”Y los depositantes son personas”. Sin embargo, y al margen de que los accionistas fueron inducidos a invertir en la salida a bolsa de Bankia sobre la base de información inconsistente con la realidad económica de la entidad, como ha quedado al desnudo poco tiempo después, se podría haber preservado los recursos de los depositantes en una liquidación ordenada del banco con un coste muy inferior al proceso de salvamento en desarrollo. Pero eso tenía una condición, que fuesen los acreedores los que sufrieran las pérdidas mediante una reestructuración de la deuda.

Los planes de contingencia en ese sentido partían del supuesto de la venta de los activos de la entidad antes de un mayor deterioro entre los grandes bancos españoles con una pérdida del orden de los 10.000 millones de euros.  Fue la Comisión Europea (CE) y en particular los países cuyos bancos y compañías de seguros son los grandes acreedores de Bankia y las otras ex cajas de ahorros españolas vía cédulas hipotecarias, los que bloquearon esa posibilidad de forma terminante. Es a esos acreedores a quienes ha salvado la intervención de Bankia, y no a los depositantes.

Hace bien poco el ministro de Economía, Luis de Guindos, un actor esencial en el drama de Bankia, libró una batalla en el Ecofin para que la garantía sobre los depósitos en la CE fuese universal y no se limitara a los 100.000 euros. Existe la suspicacia desde la solución que se ha dado a la crisis bancaria en Chipre, que a la hora de enjugar las pérdidas de las entidades de crédito se puede descargar parte de ellas sobre los titulares de los depósitos. Algo que en principio estará contenido dentro de la nueva directiva de la CE para la resolución de las crisis bancarias actualmente en debate entre los 27 países miembros.

Esta otra vuelta de tuerca no se puede excluir en el futuro si el deterioro de los activos bancarios se profundiza y es necesario allegar más capital a los bancos como parece que ocurrirá con la reclasificación prevista de los créditos. Los grandes acreedores de la banca española, es decir los grandes bancos de la CE no van a tolerar que sean ellos los que sufran las pérdidas, y los gobiernos que los representan van a actuar en consecuencia. Al menos claro que hayan enterrado dinero en activos que por definición pueden convertirse en capital y sufrir pérdidas. Pero en ese caso, ya se sabe, se trata de dejarle el clavo a los pequeños inversores...

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