edición: 2766 , Martes, 23 julio 2019
22/02/2013
La sangría de la salida de capitales que se detuvo en agosto es un fenómeno coyuntural amparado por el BCE

La balanza de pagos no da la razón al presidente del Gobierno que la defiende como logro de su gestión

Carlos Schwartz

En el debate sobre el Estado de la Nación el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, puntualizó que el buen comportamiento de la balanza de pagos de España era el principal signo de la recuperación económica del país. Señaló, por otra parte, que históricamente cuando la balanza de pagos tenía excedentes era cuando el país salía adelante. Quizá se refiriera al plan de estabilización bajo el régimen de Francisco Franco que logró el primer año de su aplicación en 1959 un superávit de balanza de pagos de 81 millones de dólares. En fin, lo primero que habría que ver respecto de este razonamiento es si la balanza de pagos realmente se ha corregido. En lo que hace a la balanza por cuenta corriente, de su análisis se desprende que durante cuatro de los cinco meses que van de julio a noviembre el saldo ha sido positivo. De ellos el único mes con saldo negativo ha sido septiembre. De momento, eso es todo.

El saldo positivo ha sido el resultado combinado de la mejoría de la balanza de bienes, donde el déficit ha caído de forma significativa en los meses de octubre y noviembre y se ha atenuado en los anteriores por un incremento de los ingresos y una caída de los pagos, por menos importaciones. De la balanza de servicios en la cual caen los pagos, es decir la salida de turistas españoles, y suben levemente los ingresos por los turistas extranjeros. Por una significativa corrección de la balanza de rentas, cuyo signo negativo se reduce hasta los -19.273 millones de euros comparados con los -23.338 millones del acumulado enero/noviembre de 2011.

Y, finalmente, la cuenta financiera que con un saldo de 3.019 millones de euros refleja la cifra más baja para este concepto en los últimos cuatro años. Justamente ella merece un comentario más extenso. El sobrante que supone el saldo de la cuenta financiera antes señalado, contrasta con la inmensa masa de activos del Banco de España frente al Eurosistema de 191.070 millones de euros. Para el Banco de España el valor neto de los pasivos menos el valor neto de los activos en el acumulado enero/noviembre de 2012 es de 200.916 millones de euros. Esta cantidad acaba en los 3.019 millones de la cuenta financiera porque el saldo de “préstamos, depósitos y operaciones temporales” tiene un saldo de 187.178 millones de euros, es decir dinero que se debe. En fin que el saldo total de pasivos menos activos acumulado es de -197.898 millones de euros que se compensan con el dinero que el banco de España debe al Banco Central Europeo dejando el remanente de 3.019 millones que contribuyen a financiar el déficit por cuenta corriente.

Porque, es necesario señalar, el saldo para el acumulado enero-noviembre de la cuenta corriente de la balanza de pagos sigue siendo negativo y solo cuatro de los once meses registrados es positivo.

El saldo negativo es de -13.133 millones de euros, y mientras representa una reducción significativa respecto de años anteriores el saldo está directamente vinculado a la pobreza interior del país más que a su riqueza. El saldo es el que es porque se viaja menos al exterior, se gasta menos en casa, se importa menos y a que comienza a entrar dinero otra vez en forma muy tímida en inversiones de cartera -compra de deuda pública- en lugar de huir. Algo que se refleja entre agosto y noviembre pero que no logra atenuar el hecho de que entre enero y noviembre finalmente hayan salido 64.042 millones de euros de las inversiones de cartera, casi tanto como en 2011. Pero la clave aquí es por qué hay este cambio de tendencia.

La entrada de capital extranjero bajo la forma de inversión de cartera que es esencialmente compra de deuda pública española responde al acuerdo entre el BCE y el Gobierno alemán sobre la necesidad de asistir a España. Este acuerdo se ha reflejado en la reanudación de la compra de deuda española por parte de los grandes bancos europeos, especialmente alemanes, tras recibir garantías sobre el respaldo del BCE a nuestro país y a la indicación del Gobierno de Angela Merkel de que debían comprar. Que este vaya a ser un proceso duradero está por verse. Tiene todos los signos de la fragilidad. Por lo tanto el regodeo del presidente del Gobierno acerca de los logros de la política económica de su gabinete no se pueden tomar en serio. Esto parece la mejoría económica de 1922 en la rusia soviética que se basó en una cosecha récord que permitió recuperar tres cuartos de la capacidad productiva agraria anterior a la guerra mientras los trabajadores industriales morían de hambre en las calles.

Es decir la idea de la que la recuperación se ha iniciado porque el signo de la balanza de pagos ha cambiado no se apoya en la realidad, porque el cambio en la balanza de pagos está determinado en esencia por las privaciones de la población. Algo que se puede verificar con la mejoría de la cobertura comercial de Grecia, país cuyas exportaciones han crecido el año pasado entre enero y noviembre un 19% en valor contra un crecimiento de las importaciones del 7%. En el caso de España, según Eurostat, las exportaciones totalizaron 210.000 millones de euros, mientras que para el Banco de España fueron de 212.000 millones de euros. Pero mientras esta discrepancia finalmente se corregirá, el dato es que las exportaciones en 2012 crecieron un 4%. Por el contrario las importaciones cayeron en el mismo periodo un 3%. La caída de las importaciones es un signo de la crisis, de la caída del consumo.

El Gobierno señala que la deuda externa privada decrece. Pero lo que no señala es que la deuda externa pública se dispara de forma encubierta. La deuda externa del Banco de España a corto plazo es de 400.455 millones de euros y está representada por la liquidez concedida a la banca española para su mera supervivencia. Mientras las entidades financieras deben menos al exterior, le deben más al Banco de España y este a su turno al BCE. Esto no es un detalle, la deuda de la banca española al BCE está garantizada por el regulador español. Si los bancos no devuelven el dinero la pérdida la anota el Banco de España. Mientras, los bancos y las empresas españolas “solo” deben al exterior un billón de euros. El Banco de España “solo” debe 400.000 millones. El resto hasta los 1,7 billones de deuda externa lo deben las administraciones públicas.

Finalmente, una observación. No es real que España va bien cuando tiene excedentes de balanza de pagos. Los excedentes en España son reflejo de una crisis interior y de la caída del consumo. Para que haya excedentes tiene que haber privaciones interiores. Y esto tiene que ver con la estructura económica del país. En esencia porque para que los excedentes sean reflejo de la riqueza interior habría que revolucionar la estructura productiva de forma tal que el incremento de la productividad no sea resultado de la caída de las rentas salariales. Sino que por el contrario sea resultado de una mayor eficiencia productiva. Para eso habría que mejorar la estructura tecnológica de la industria y ponerla por ejemplo al nivel de la alemana. Lo que ocurre aquí, en este mundo real, se parece más al plan de estabilización de 1959, que logró un superávit de balanza de pagos de 81 millones de dólares ese año. Los memoriosos saben a costa de qué.

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