edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
27/02/2017
banca 
Destino Madrid

La banca acelera la mudanza de la City por el riesgo de recesión en Reino Unido

Crédito a la baja, desempleo en aumento, morosidad en alza... las cuentas reflejarán los problemas
Juan José González
Las autoridades supervisoras españolas han impuesto un low profile en el asunto de la migración de entidades financieras desde Reino Unido a Madrid. En las últimas dos semanas, al menos tres entidades radicadas en la City de Londres habrían hecho llegar al supervisor de los mercados un documento donde se expresan algunas dudas técnicas y jurídicas que podrían entrañar dificultades en la operativa de banca de inversión y en áreas de gestión de capital. Barclays, Goldman Sachs, HSBC y UBS entre otros, son las entidades que han mostrado mayor inquietud desde el triunfo del Brexit, en parte porque la nueva situación en la City afectaría a tres cuartas partes de las plantillas y también ocasionaría importantes desajustes en el movimiento de capitales (hoy sin barreras) en la Unión Europea. La preocupación de varias de estas entidades citadas es, además, de tipo logístico, toda vez que todas menos UBS no cuentan con estructuras suficientes como para dar cabida en España a departamento enteros, grupos de profesionales entre 100 y 300 empleados.
Aunque para la banca española, con presencia en Reino Unido, el problema del éxodo sea de menor entidad, no significa que no se vayan a producir algunos cambios aprovechando los acontecimientos. Cambios que afectan a los medios y, entre ellos, los relativos al personal, a las plantillas. Uno de ellos, Santander, ya ha movido ficha con el traslado a la sede de Boadilla del Monte de varios departamentos. Lo cierto es que en los últimos días han trascendido algunas visitas realizadas de varios ejecutivos de las entidades citadas al ministerio de Economía y al supervisor de los mercados.

Conversaciones entre ambas partes para clarificar la posición de las autoridades españolas respecto a las ventajas que ofrecería Madrid si se decantaran aquellas por trasladar algunas áreas (o sede) a la capital. Los bancos inmersos en la disyuntiva de quedarse en la City, o elegir una nueva plaza financiera comunitaria, parecen tener más prisas que las autoridades de Londres en despejar las incertidumbres que conlleva la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Entre otras, porque el año avanza y no desean encontrarse al final del ejercicio con la indecisión de las autoridades por respuesta. Y, por otro lado, porque algunos clientes de peso de estas entidades quieren tener despejado el horizonte, precisamente, en un año de volatilidad añadida consecuencia de las varias y decisivas citas electorales.

La sensación generalizada entre los directivos financieros indica que, con independencia de la velocidad del proceso político de desenganche, la agenda del Brexit implicará un calendario de negociación que puede durar dos años y al que, de ninguna forma, se podría adaptar el sector bancario. Los temores de los directivos bancarios apuntan a que, si bien en el ejercicio de 2016 los impactos del Brexit en los resultados finales no vinieron como consecuencia de la caída del negocio o de la actividad bancaria, sino por el denominador común de los tipos de interés (bajada también en Reino Unido) como también por la debilidad de la divisa británica. Que en los primeros seis meses de decisión Brexit no se hayan producido otros problemas no quiere decir que no vayan a aparecer en el futuro, es decir, en el presente ejercicio y siguientes. De ahí la preocupación de los banqueros y de ahí las prisas por despejar el horizonte.

Aunque nunca se sabe, dado el carácter muchas veces caprichoso y oportunista de las autoridades británicas que, seguramente, no dejarían escapar la oportunidad de un cambio de última hora y eliminar barreras que se levantarían tras el Brexit -libre comercio en el sector financiero- y que, por tanto, serían materia de negociación posterior entre las autoridades de la isla y Bruselas. Tampoco se descarta que la plaza financiera de Madrid fuera valorada por los bancos `salientes´ de la City por otros aspectos fiscales y laborales. El movimiento ya ha comenzado.

Otro asunto, y no menor, que mantiene a las entidades bancarias en estado de alerta máxima es la marcha, débil y a la baja, de la economía británica. Los últimos datos macroeconómicos no son buenos: caída de los precios inmobiliarios y aumento del desempleo que, como se sabe, pueden ser los `indicadores adelantados´ de lo que se viene encima a las autoridades y, cómo no, a las entidades financieras como el freno del crédito y el aumento de morosos. Se diría que lo peor para el sector bancario en Reino Unido está por venir, luego las prisas mostradas por los banqueros de la City por las plazas de la Unión, y entre ellas Madrid, parecen estar bien justificadas.

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