edición: 2788 , Viernes, 23 agosto 2019
24/10/2013
Deuda insostenible

La banca acreedora exige a FCC una `limpieza´ urgente del balance

La llegada de Gates no parece suficiente para aplacar la presión de los acreedores
Juan José González

Mientras la ciudadanía continúa preguntándose cómo es posible que 113,5 millones de euros den tanto de sí y sean capaces de despertar, jalear y alegrar, de golpe, la vida de una economía de un billón de euros, los empresarios siguen esperando que el mercado les abra la puerta del crédito para, al menos, poder emular a Bill Gates, y el Gobierno, eso sí, no pierde el tiempo y aprovecha el tirón que le puede proporcionar el `efecto Mr. Marshall´. Incluso en medios empresariales se dudaba acerca de si el multimillonario conocía la noticia que descartaba, definitivamente, los juegos olímpicos de 2020 para España. Sí es cierto que el movimiento de Gates no se queda en la pura anécdota, si no se hubiera producido en un clima de razonable regreso a la normalidad económica, y si no fuera porque la pequeña inversión del dueño de Microsoft viene a sumarse a otros gestos reales –los `brotes verdes´- de la economía. Pero la operación mantiene dividido al mundo empresarial, desde los que opinan que, como uno de sus bancos acreedores, la deuda de FCC es misión imposible, hasta los que no dudan en afirmar que la constructora, tras ser saneada, será una perla para cualquier inversor. Y ahí aparece Gates.

Diríase que el multimillonario Gates podría estar interesado en la promoción de su nueva smartphone en el sur de Europa, y que por esa razón, su departamento de imagen le recomienda un detalle en una empresa del Ibex35, al parecer, el único foco de atención ciudadana en los últimos tiempos. Lo cierto es que tras conocer la inversión del multimillonario una conocida casa de análisis calculó que para que fuera relevante una inversión de este tipo, deberían llegar a la Península no menos de 2.600 Gates a distribuir por el Selectivo bursátil y el Mercado Continuo. Los mismos analistas se preguntan cómo es posible que se haya decidido por una constructora cuando no hay presupuesto en Occidente que contemple la construcción de infraestructuras y mucho menos la actividad en el inmobiliario.

Es razonable que la ciudadanía y los inversores nacionales sigan buscando el porqué de Gates en FCC y no en Telefónica, Santander, Sabadell, Indra, Repsol... por citar algunas del Ibex 35. La constructora española, ahora en fase de levantamiento de cabeza, tras la desventura de la etapa Falcones, tiene tan sólo nombre heredado, patrimonio menguante y deuda en abundancia. Su negocio es más exterior que local, de escasa aportación en términos de empleo, de ahí que la inversión de Gates tienda a ser, además de minimalista, cercana al absurdo, algo que certificará el paso del tiempo. Incluso metidos en el terreno de las comparaciones, la inversión de 113,5 millones de Gates se antoja aún más como anecdótica al lado de otras fortunas como Carlos Slim, con posiciones en Caixabank o Prisa. En ambos casos, tanto el norteamericano como el mexicano, no dejan de arriesgar en España una parte ínfima de su patrimonio: del 0,02% en el caso de Gates y del 0,03% del mexicano.

Pero quizás lo que no hayan tenido en cuenta quienes alaban la `ocurrencia´ inversora de Gates son las numerosas aventuras en las que ha fracasado, tanto en Norteamérica como en Latinoamérica, así como otras salidas urgentes en el sector bancario de la City londinense. Aventuras que pondrían en duda su pericia como inversor empresarial y financiero, muy lejos de la que caracteriza su talento y dominio técnico en el sector de las tecnologías. La `ocurrencia´ para algunos, de la inversión en la constructora española, parece no contar con la situación real de la compañía, con una deuda de 5.000 millones de euros con vencimientos en 2013 y 2014, en plena reducción de tamaño, con desinversiones en varias divisiones y con media docena de bancos exigiendo la inmediata cancelación de pasivos. 

En este capítulo la constructora sí que se ha mostrado activa, como muestran las operaciones de desinversión en la filial austriaca de energía Alpine, en la checa SmVak, así como en Proactiva, Versia y Eyssa, en EE UU. Venta también (en EE UU) de Hidrocarbon Recovery Services e Internacional Petroleum Corp. of Delaware, y en marcha las de Globalvía, Cemusa y Realia entre otras.

Una de estas entidades acreedoras no cree que la constructora pueda superar la actual situación, incluso con el concurso del nuevo inversor. Para el banco en cuestión, la constructora pasará unos años, los que se corresponden con su plan estratégico, con excesivas incertidumbres. La compañía se encuentra ahora en una fase crítica de adelgazamiento que la situará en el entorno de los 8.000 millones de facturación frente a los 12.000 millones de 2011. No cree el banco que pueda desprenderse de la deuda financiera neta -la segunda compañía más endeudada del sector- cifrada de 6.654,5 millones de euros (a 31 de junio).

Sin embargo, no falta quien opine que el movimiento de Gates en FCC, es una operación redonda, claro está, una vez hecha la limpieza de balance, participadas y de consejo de administración. Se da por seguro que el segundo nuevo inversor contará con un plazo para que el equipo de Koplowitz cumpla con sus compromisos.

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