edición: 2806 , Miércoles, 18 septiembre 2019
01/12/2011
El sector mantiene los ajustes a la espera de nuevas señales del Ejecutivo

La banca aplaza los recortes de plantilla, oficinas y consejeros

El nuevo Gobierno cerrará la reforma sin entrar en conductas presuntamente delictivas
Juan José González

Desde el 20N en adelante, la presión sobre los asuntos pendientes que deberá afrontar el futuro nuevo presidente del Gobierno, forman ya una torre de asuntos excesivamente alta como poder despacharlos en dos legislaturas. Una vez enfundado en su traje de bombero y protegido por un buen casco, se da por seguro que la manguera se deba dirigir con fuerza hacia el fuego del desempleo, del déficit, de las deudas, el crédito, pensiones… y que la mayoría de los primeros movimientos se transformen en decretos de reforma. Atender a este primer frente, ocupara personas, tiempo, esfuerzo y broncas como para dedicarle una tarde a la reforma financiera. Esta se encuentra en estado de espera, aparcada, denostada por el actual regidor del Banco de España y del ministerio de Economía, parece que más centrado en la macro y en las carpetas del relevo. La reforma del sistema financiero no esta aún concluida; los flecos son decisivos y el sector aguarda señales del nuevo Ejecutivo para proceder a los ajustes pendientes.

Cuatro entidades intervenidas y problemas de ajuste en algunos grupos recientemente formados, no dan lugar para concluir en que la reforma ya esta terminada. Colean los ajustes pendientes de plantillas y de oficinas, el sector continúa con sobrepeso, sobredimensionado, no hace falta tanta oficina, ni tanto empleado, porque la demanda de servicios financieros es sensiblemente inferior a la de los últimos años.

En el sector se asegura que el escenario bancario no cuenta con menos marcas, si no con las mismas marcas más concentradas. Incluso, el número de consejeros de las 45 cajas de ahorros, ya convertidas o transformadas en 15, no se corresponde con las necesidades de esos nuevos consejos de administración, es decir, se mantiene sobrecarga en el órgano superior de control de las cajas. Y de los bancos también, puesto que aquí apenas ha habido variaciones, salvo la integración de Banco Pastor en Banco Popular.

Así como no se puede negar que el modelo financiero en el mercado español haya cambiado con las nuevas incorporaciones de Banca Cívica y Bankia: principalmente, el grado de influencia política en el sector sigue estando presente y a destacada altura. Por tanto, en este sentido, la reforma del sistema financiero, en el apartado correspondiente a la alta dirección, se mantiene en idéntica posición que años atrás.

El cambio en el Ejecutivo político, parece que guarda en su cartera, planes y proyectos que seguramente producirán un cambio en el paisaje financiero nacional. En este sentido, se da casi por hecho la creación de una Agencia Inmobiliaria que aglutinará los activos más tóxicos de la banca, dejando limpios de ladrillos los maltratados balances del sector, un asunto que le pasará factura a nada que la oposición política afine el tiro y descubra que la dichosa Agencia, o ‘banco malo’, no es más que una forma de cubrir las pérdidas con dinero público, algo así como coger al enfermo meterlo en el servicio de urgencias y darle de alta pasado un tiempo. Eso sí, con medicamentos, médicos y atención pública.

Pero lo que posiblemente no se encuentre en ese montón ingente de carpetas que necesitarán reforma urgente –en los próximos dos años- serán los informes sobre las múltiples irregularidades de gestores que a la sombra –y también al sol- de la reforma de cajas, no han dudado en adjudicarse pensiones e indemnizaciones de escándalo, irregularidades en un sin fin de decisiones de compras y ventas de activos, inversiones que han supuesto la caída de alguna caja de ahorros o la entrada en crisis de otras.

Poner en orden el patio revuelto de las responsabilidades civiles y penales de algunas de las decisiones tomadas por los directivos salientes, va a exigir coraje y valentía en el nuevo equipo que entrará en breve en Moncloa. Parece que son demasiadas responsabilidades pendientes las que planean sobre el sector financiero como para acometerlas en una primera fase. Aunque por otro lado, siempre se puede legislar de nuevo, en prevención de que no vuelvan a repetirse gestiones irregulares, en su gran mayoría contempladas en el código civil y en el código penal. Por lo que habrá que concluir que la reforma financiera es, a día de hoy, una asignatura pendiente.

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