edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
22/10/2014
Limitada a 6 veces el ebitda

La banca aprieta a Acciona y exige la rebaja urgente de la deuda

Una decena de operaciones en marcha intentan paliar la falta de liquidez
Juan José González

Casi una desinversión por trimestre. Tal es el ritmo frenético en el que está inmerso el equipo de Acciona, al que se le escapan poco a poco los salvavidas, participaciones consideradas `no core´ que deben aportar al grupo la liquidez que exige un negocio intensivo en capital. Obligada a reestructurar o a vender, como el resto de sus colegas del sector de la construcción, el grupo de los Entrecanales necesita hacer frente a la deuda, más de 7.400 millones de euros, con un calendario de vencimientos que puede estar influyendo en quitar el sueño de sus responsables. La deuda neta de la compañía era al final del pasado ejercicio la cuarta del Ibex35; casi seis veces su resultado operativo (ebitda), por detrás de Sacyr, 16,3 veces; de FCC, 7,3 y de Ferrovial con 7 veces. Son ratios que expresan las dificultades de las empresas para atender los vencimientos de sus obligaciones de pago, y lo que les obliga a poner en marcha un plan de emergencia financiera con el objetivo de hacer liquidez como sea, que es tanto como decir, a cualquier precio.

En esta situación vive, o malvive, el grupo Acciona desde hace años, con más apuros, si caben, en los últimos, desde la venta de Endesa. La banca acreedora no está de acuerdo con los planes de refinanciación de la deuda del grupo constructor y le está obligando a limitarla, como máximo, a no superar una ratio de 6 veces el ebitda. No es una situación nueva para la constructora que vivió los mismos avatares a propósito de la financiación de la opa para hacerse con el control de Endesa, un préstamo de 1.800 millones de euros destinados a la adquisición del 3,97% de la operación y que desembolsaron Santander, BBVA, Calyon, RBS y Natixis, pero todos con la condición limitativa a la constructora de no endeudarse en más de 6 veces el ebitda. Recordar que entonces la deuda financiera de la constructora para adquirir la eléctrica era de prácticamente 10.000 millones de euros, en un momento en el que el sector bancario ya empezaba a sospechar de posibles cambios regulatorios.

Sin embargo, y pese al pelotazo de la constructora en la operación (año medio de gestión con unas plusvalías de 1.850 millones, más otros 650 millones en dividendos), el segundo después del conseguido en Airtel (2.300 millones) por los Entrecanales de más edad, el grupo sigue inmerso en una deuda que amenaza con obligar a tomar medidas serias e inmediatas. Medios financieros no descartan, incluso, la pérdida de control familiar en la compañía.

Una situación delicada cuyo motivo habría que buscarlo en la acción combinada de varios factores. El primero de ellos es la deuda histórica arrastrada por la constructora, a pesar de las operaciones empresariales de éxito del pasado. El segundo es la apuesta estratégica de la compañía por el sector energético, una reconversión en toda regla hacia las energías renovables (eólica, fotovoltaica y termosolar), una aventura arriesgada que el tiempo y la política energética del Gobierno de Mariano Rajoy han convertido en fallida y, por tanto, en el mejor alimento para la deuda del grupo. A tener en cuenta que el 70% del beneficio bruto que obtenía el grupo procedía de su negocio energético. 

Se trataba de una apuesta de futuro en la que Acciona se jugaba (y se juega) la posibilidad de conseguir una posición en el sector energético cercana al dominio, pero que pasaba por hacerse con una parte importante de las subvenciones públicas a las renovables, y que el ministro de Industria, José Manuel Soria, decidió cortar por lo sano y cerrar en su reforma energética. El tercer factor es índole política y tiene que ver con la ausencia de relaciones cordiales con el partido gobernante, en este caso, por motivos familiares. En cuarto lugar, el parón gubernamental de las renovables en el mercado norteamericano, han terminado por completar un tsunami para Acciona que ahora le obliga a replantear su estrategia empresarial para el futuro.

El grupo, sin embargo, siente el aliento del sector financiero cada vez más cerca y la banca acreedora, lejos de sentirse más segura con las desinversiones en Corea, Alemania y en España, se muestra más preocupada. Por el momento, la compañía, según recomendación de los acreedores, deberá seguir sin distribuir dividendo, cancelado por el consejo de administración en diciembre pasado. Así que, en este escenario, Acciona, como el resto de empresas del sector, está obligada a tirar del talento de sus estrategas, no sólo para desinvertir (la última al caer, Transmediterránea, mientras Bestinver está en capilla) como para construir futuras alianzas. Es decir, lo mismo que están haciendo FCC, Sacyr, OHL y ACS.

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