edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
19/12/2017
En 2017 el avance superará el 35% de media

La banca cuenta con el escenario ideal para la explosión de los resultados de 2018

Subida de tipos, economía al galope, balances saneados y menor presión regulatoria, el ambiente más propicio a la espera de un horizonte político más despejado
Juan José González
Los bancos apuran estos días el cierre anual de cuentas, casi al mismo tiempo que valoran algunas previsiones objetivas para el próximo ejercicio. El sector siente el viento de popa provocado por la fuerza de un escenario de tipos de interés al alza, economía en expansión en clave de mercado interior y ahora acompañada por la experimentada en el continente europeo. La confirmación de que el ciclo económico expansivo se mantiene en EE UU, anima al sector y los inversores, que esperan mejoras de resultados para la próxima campaña. Se diría que el sector comparece en 2018 más ajustado que antaño, también más saneado, con menor toxicidad y mayor limpieza en sus balances. Tras la operación de lifting intensivo el sector se dirige hacia la siguiente fase, representada por una profundización de la concentración bancaria, asignatura para la que no todos parecen estar preparados o dispuestos. Buena oportunidad para que las entidades financieras con vocación global, multinacional o con aspiraciones a liderar mercados o negocios especializados saquen provecho de la coyuntura. Los bancos centrales se sitúan en el nuevo escenario a favor del sector en tanto que la nueva política monetaria tiende a la retirada de estímulos, menos compras de activos porque a partir de ahora será más beligerante en la batalla por alcanzar el objetivo de precios una vez que los tipos de interés ya comienzan a despejar el horizonte, con valores positivos que dejan lugar a mejorar los márgenes. 
Ambiente positivo por buenas noticias de los bancos centrales, de la economía a uno otro lado del Atlántico. Viento en popa el cambio de la política monetaria del europeo, menos interventor, con menor volumen de compras de activos confirmadas para los próximos nueve meses, un horizonte temporal propicio para una subida de tipos, seguramente en sintonía -atemporal- con la que mantiene la Fed americana, que incluso ya ha confirmado las subidas -tres por año- de 2018 y 2019. La buena marcha de aquella economía, junto a las previsiones para los próximos ejercicios está presionando a las entidades financieras españolas a redoblar también su interés por un mercado del que se esperan mayores aportaciones.

El sector bancario vive en una etapa que los técnicos consideran de transición, desde una fase de ajustes hacia otra de expansión y recuperación de márgenes. Si en el pasado estuvo centrada adaptarse a la normativa de solvencia, incrementando los niveles de capitalización, el futuro más próximo estará marcado por la mejora de las cuentas de resultados. Un entorno regulatorio más permisivo en Europa, como todo indica que será la postura del BCE, será, junto a la recuperación de los tipos positivos el mejor escenario para el sector bancario.

Una muestra sobre la buena coyuntura que se avecina para la banca son las previsiones positivas que avanza el sector para 2017, y que ya tuvieron un avance con los trimestrales a septiembre pasado. En los nueve meses transcurridos, los cinco primeros bancos españoles ganaron 11.400 millones de euros, un 24% más que en el mismo período del año antes. Si este dato sirvió entonces para mostrar el primer récord en beneficios del sector bancario español desde el mínimo registrado en la crisis, la subida de los tipos de interés prevista para 2018, hace prever que la explosión de los resultados se producirá en el ejercicio de 2018 con la normalización monetaria prevista, si bien, con los datos que ya cuenta el sector en 2017, los beneficios superarán el 35% de media.

Claro que todo, incluso la buena marcha de la expansión económica, es susceptible de detenerse llegado el caso de un impasse político provocado por la imposibilidad de formar un nuevo Gobierno regional, idea alimentada por las encuestas electorales que deja abierta la puerta a numerosas combinaciones, pero que para los mercados financieros se traduce en incertidumbre. En este sentido, hay que tener en cuenta las previsiones, unas oficiales y otras a cargo de expertos independientes, que adelantan una complicada situación si los resultados salidos de las urnas confirman la fuerte dispersión de votos y escaños. 

Una situación que añade más leña al fuego; al escenario de la incertidumbre y de la evidencia de unos efectos negativos para el conjunto de la economía nacional. Este sería el peor contexto posible para las empresas y para el empleo y en concreto para un sector bancario que se puede enganchar, si la situación política no lo impide, a la mejor ola de crecimiento en Europa previsto para 2018. Un tren en el que cuentan con subirse empresas y bancos españoles, con plaza asegurada pero a expensas de los resultados del 21-D para conocer si viajarán en clase vip o en categoría inferior.

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