edición: 2862 , Martes, 10 diciembre 2019
28/07/2017
banca 
Primer semestre

La banca dependerá sólo del negocio para repetir resultados en la segunda mitad del año

El sector ha agotado su recuperación en ajustar costes y reducir riesgos, ahora le resta recuperar el negocio típico
Juan José González
Mejora generalizada de los resultados empresariales. La escena comienza a estar más despejada para el sector bancario, que recoge al término de este primer semestre del año los primeros frutos de la gestión del ajuste cuyo foco principal estuvo situado en la reducción de plantillas y red de oficinas. El ahorro de costes ha propiciado la recuperación de la eficiencia. Las cuentas reflejan que el sector opera en un escenario dominado por el optimismo, las expectativas positivas, la caída de los riesgos en general, la caída de la morosidad, la recuperación del sector inmobiliario. Por si fuera poco, la coyuntura y la normativa parecen haber relajado sus exigencias en provisiones y algunos precios del crédito han iniciado un leve repunte. Aparentemente, todo sobre ruedas, mejoran los ingresos, casi todos los márgenes y la recuperación de los beneficios en dos dígitos. Estos parecen haber regresado para quedarse, al menos para continuar la senda iniciada en esta primera parte del año. Sin embargo, nadie se arriesga a asegurar que esta bonanza -rentabilidad- se vaya a mantener en la segunda mitad del año. Expectativas de beneficios y valoraciones bursátiles ya pueden estar descontadas.
Más beneficios bancarios que llegan apoyados sobre la buena marcha de la economía y también de las mejores expectativas en las que, de forma casi unánime, coinciden expertos y organizaciones económicas. Si hasta ahora el sector bancario se ha mostrado más activo en gestionar los ajustes en la red y en las plantillas, al mismo tiempo que reducía otros costes de transformación, parece que en el ecuador del ejercicio el sector cambia de objetivo para consolidar los avances conseguidos e iniciar el tránsito veloz hacia otro escenario nuevo: una subida de los tipos de interés que ya comienza a descontarse en algunas carteras de deuda y que también se puede detectar en las valoraciones de los títulos bancarios cotizados.

Se descuentan avances en los márgenes, especialmente en el financiero, consecuencia inmediata de una subida de tipos de interés, especialmente a partir de enero, pero que ya se está descontando y valorando como expectativa de futuro. Muestra de esto último son los avances de los márgenes de los bancos que ya han presentado sus números semestrales. Resultados que recogen la mejora en la reducción de la morosidad así como de los costes del riesgo. Por si no fuera suficiente, mejoran las posiciones de divisa que, en algún caso ya han sumado a los resultados. En cualquier caso, las entidades más expuestas a las divisas, al margen del euro, seguirán atentas a la evolución de las economías donde están presentes, caso de EE UU, Méjico, Brasil, Reino Unido o Turquía.

Mejora el negocio, mejoran las cuentas y la morosidad del sector puede situarse en breve en el 7%, casi la mitad de aquel 13,5% que llegó a registrar el sector en 2013. Que algunas cifras -como la señalada- puedan servir como referencia, distancia temporal o pasado negativo superado, no significa, sin embargo, que la bonanza adornada con titulares de euforia, se multiplique en el segundo semestre del año, pues la tracción de la economía puede sufrir en esa segunda mitad algún contratiempo inesperado.

Sea como fuere, los factores que han servido para la recuperación -lenta y costosa- del negocio bancario es más que probable que ya figuren recogidos -descontados- en los precios de sus acciones, lo cual, por un lado, restaría margen a los avances bursátiles en los próximos meses, mientras que, por otro, resultaría muy difícil, por no decir, imposible, que se pudieran superar en la segunda parte del año las cifras alcanzadas en la primera.

Quizá el escenario económico pueda parecer idílico para los inversores, con un horizonte que hoy día no deja muchas dudas, muy limpio, donde a primera vista no se perciben riesgos. Tan sólo habría que permanecer atento a una especie de calima, propia de la temporada estival, neblina que tiende a desaparecer al término del verano, momento de cambio para que los mercados comiencen a descontar que el más relevante, el precio del dinero, será un hecho a la vuelta de la esquina. De la misma forma que los operadores de deuda van a tener un último cuatrimestre movido, eliminando riesgos en sus carteras, el resto de mercados ya deberían haber iniciado algunos ajustes para que la subida de tipos no les pille demasiado expuestos habida cuenta de que, como suele suceder, no siempre llueve al gusto ni a conveniencia de todos los sectores.

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