edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
26/11/2012
Se guía por la banca americana

La banca española adelanta sus `brotes verdes´ a mediados de 2013

Los informes de Morgan Stanley y de S&P, dos opiniones encontradas sobre el próximo ejercicio
Juan José González

Ya ha comenzado la carrera, o la batalla, que enfrenta a analistas, consenso de mercado, calificadoras y expertos, por un lado, y a entidades e instituciones financieras, por otra. Sucede como cada ejercicio a fin de año cuando, al término del tercer trimestre y con las cuentas hechas casi a finales de noviembre, los consejos solicitan del consejero delegado su particular opinión sobre cómo puede ser el próximo ejercicio en términos básicos de balance. Y de 2013 se espera que con optimismo sea el último ejercicio de la crisis, el suelo de las pérdidas y el pico de la morosidad. Todo ello es mucho decir y esperar, aunque (escasas) al parecer, hay razones para el optimismo. La banca nacionalizada despejará un poco el camino, sufrirá el ajuste más duro, el adelgazamiento de urgencia que significa limpieza y saneamiento de esa parte del sistema bancario. Por el lado de la banca no nacionalizada, las entidades parecen haber purgado los balances lo suficiente como dejarlos limpios de ladrillo tóxico (y otros tóxicos que no son ladrillo) y comienzan a hacer sus cábalas sobre los resultados de tanta política de saneamiento. Pero es poco probable que el despegue de la banca americana sea seguido por el aumento de la demanda de crédito en Europa y en España, inmersos el próximo año en más ajustes y recortes.

No son, ni mucho menos, las campanas al vuelo, pero la banca española, la no intervenida, tiene en cuenta algunos factores que están cambiando y otros que llevan camino de ello. En Europa los problemas se multiplican aunque la sensación general es que la fase de acuerdos esta a la vuelta de la esquina, sobre todo contando con una Alemania que comienza a sufrir ligeros síntomas de que su economía se frena y sus bancos no dan más de sí: también tienen problemas, no generan suficiente margen. El sector financiero español esta descontando algunos acontecimientos que se suelen producir de forma recurrente en los últimos años. El primero es que Europa contempla cómo la economía norteamericana se encuentra en fase de despegue tras las elecciones a presidenciales, situación que quedará despejada (se espera) una vez se dé salida al "precipicio fiscal", cuya negocicación ya esta en marcha.

Si en EE UU los bancos comienzan a presentar buenos resultados a fin de año, como apuntan casi todas las previsiones de forma mayoritaria, a excepción de alguna casa de análisis, Europa interpreta que unos seis u ocho meses detras de la recuperación de Norteamérica, se suele producir la suya, lo que anima a pensar que en el segundo trimestre de 2013 comiencen a ser visibles algunos brotes verdes en la banca. Pero que el pecado, reconocido y en buena parte purgado, del crédito hipotecario comience a ser ya una pesadilla del pasado, no sirve para eliminar las dudas sobre la reactivación del flujo del crédito en la segunda mitad de 2013.

Y al parecer, animados por la opinión que asegura que al igual que el sector financiero es el primero en caer en una crisis, es también el primero en salir de ella, las entidades bancarias quieren pensar que se encuentran en esa fase de salida. Por otro lado, hay cierto malestar compartido en que las percepciones de los analistas han sido demasiado pesimistas en los últimos meses, trasladando al mercado una sensación de que el deterioro de las cuentas se se prolongará, al menos, hasta el final del primer trimestre. Y para saber quién tiene razón, será necesario esperar al cierre de ese trimestre.

Contrasta con la animada voluntad del sector en ver brotes verdes, el último examen de la agencia de calificación crediticia S&P, donde rebaja en un escalón los rating a largo plazo de las entidades financieras españolas más representativas. Resultan con rebaja los de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Ibercaja-Banco y Bankinter, a los que otorga una perspectiva "negativa", en tanto que ratifica las calificaciones de una docena entidades, aunque en posición de vigilancia para un posible recorte de la nota de Bankia ("BB") y su matriz, Banco Financiero y de Ahorros ("B"). En ese mismo examen se mantienen las calificaciones de Santander y BBVA.

A diferencia de las opiniones de varias entidades financieras, la de S&P hace hincapié en el largo plazo, donde identifica los mayores riesgos económicos para el sector. Aquí, la desconfianza se mantiene en la salud deteriorada de la solvencia del emisor soberano, de la que no sólo desconfían sino que además, ven mayores riesgos futuros que hacen peligrar, una vez más, la nota española. Es la principal amenaza que se cierne sobre esos brotes verdes del sector financiero y que, según los argumentos de largo plazo de la calificadora, se verán perjudicados aún más con el mantenimiento de la austeridad y de los recortes del gasto público en 2013 y 2014.

Con las previsiones de las calificadoras y del conseso de mercado, no parece que será posible mantener los "brotes verdes" que quiere ver el sector, pues aunque se haya producido buena parte del saneamiento de los bancos que operan principalmente en España, no habrá razones ni en el sector público ni en el privado, para que el crédito fluya porque, sencillamente, no habrá demanda.

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