edición: 2612 , Lunes, 10 diciembre 2018
06/10/2011
Sólo tres meses para poner en orden las cuentas

La banca española encara el ‘trimestre del pánico’ con pérdidas

Previsión de resultados en 2011: “ganarán un 24% menos”, dicen los analistas
Botín y González ya se han puesto a calcular las ampliaciones de capital de sus entidades
Juan José González

Al trimestre del diablo, el último de 2008 que estos días recuerda el sector bancario con lógica amargura, le ha salido un competidor para finalizar 2011: el trimestre del pánico. Así que, una vez instalados en tan diabólica espiral, las entidades financieras se han dado al recuento de daños. Por el flanco local, la recapitalización del sector financiero, con la ayuda final del Banco de España en el relativo a las inyecciones en las cajas de ahorros, parece haber concluido una primera fase. Sin embargo, aunque despejada la exigencia de capital para estas en una ratio del 10%, no sucede lo mismo con la percepción del riesgo, aspecto que obligará, probablemente, a una segunda recapitalización de las cajas y posiblemente de alguno de los bancos medianos. El último trimestre del año comienza con esa sensación de urgencia expresada ayer por el comisario europeo de asuntos económicos, Olli Rehn, cuyas palabras sobre la necesidad de reforzar “las posiciones de capital de los bancos”, ya han sido interpretadas por Santander y BBVA, en ambos casos manos a la obra calculando sus ampliaciones.

Con todo, los expertos del sector financiero, parecen, incluso, más confiados y optimistas respecto a la evolución futura de los bancos españoles que de los del resto de Europa. En Reino Unido siguen intervenidos, o nacionalizados, los principales grandes bancos. Italia esta comenzando a considerar que seguramente deberá estar presente –con desembolso de capital- en alguno de los tres grandes. Francia tiene un problema grande: Societe Generale, Credit Agricole y BNP, trío al que se une Dexia (entidad franco-belga con 3.500 millones de euros en bonos griegos y otros 15.000 millones en bonos italianos en su balance) y no se descartan problemas en el banco de inversión Natixis, con presencia en Iberdrola y ACS, comparten la necesidad de fondos, cuyo volumen y gravedad estará en función del destino final –si es que hay final- de la quita que se aplique a la deuda griega.

Alemania tiene un problema tan grande como el de Francia, muy localizado en tres bancos pero con el Deutsche Bank tocado por el excesivo peso de la deuda soberana del país heleno. No olvidar a Holanda y a su ING, cualquier día de estos, los clientes españoles de ING Direct, pueden llevarse una sorpresa desagradable, de difícil reparación.

Y la banca española, tiene problemas singulares y comparte otros con sus homólogos europeos, de ahí que la reestructuración de los balances se presente a partir de ahora, como una asignatura fija, de carácter continuo. En resumen, la banca europea esta tocada en exceso y la española, a excepción de las cajas nacionalizadas, parece contar aún con un ligero margen de maniobra.

Esa primera ventaja, la de no contar con el peso de la deuda griega en su balance, no le deja a salvo de otra, de la singular del sector inmobiliario. Pero mientras se hacen cálculos sobre cuál de las dos cargas, si la deuda soberana griega o las derivadas de la posición en el inmobiliario, resulta más nociva para los balances y, en consecuencia, para las cuentas de resultados, los bancos españoles se centran en hacer limpieza de balances a marchas forzadas. Deben apurar los plazos porque, como quedará reflejado en las cuentas trimestrales que se conocerán estos días, los resultados para finalizar en ejercicio, apenas contarán con un último trimestre, el bautizado como ‘escenario del pánico’, para poner en orden un resultado de explotación que no se presenta con una caída inferior al 24%, a tenor de las principales casas de análisis.

La recapitalización es un problema que preocupa a los dos grandes Santander y BBVA, como también implica a Caixabank y Bankia. Las cuatro entidades financieras, sin embargo, centran sus esfuerzos en soltar el lastre inmobiliario que, en mayor o en menor medida, es denominador –y pesadilla- común. En el ‘trimestre del pánico’, las cuentas dejarán abiertas varias vías de salida a las entidades, grandes o medianas. Con una caída de los beneficios en el entorno de esos 24 puntos que señalan las casas de análisis, las necesidades de capital serán diferentes en todos los casos, algo que puede facilitar nuevos movimientos de fusión o integración entre las medianas, y ampliaciones de capital con recortes de dividendo incluido.

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