edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
13/12/2012
Cinco años y siguen en pérdidas

La banca española nacionalizada se mira al espejo europeo

Dexia, ING, Lloyds o RBS, buenas experiencias para que Bankia evite la misma terapia
Dexia, uno de los mayores fiascos bancarios europeos
Juan José González

En bolsa no levantan cabeza, siguen sin cumplir las exigencias de Bruselas sobre reducción de tamaño de la red e, incluso, de plantilla, cumplen a medias la desinversión en filiales y mantienen numerosas participaciones en cartera, y han consumido entre el 70% y el 124% de las ayudas previstas. En resumen, la banca quebrada suiza, belga, francesa, alemana, la inglesa y la luxemburguesa, continúan viviendo en el pozo al que cayeron hace cinco años, atenazadas por las pérdidas, denostadas por los inversores en bolsa. Commerzbank, ING, Dexia, Lloyds y RBS son algunas de las marcas que no son capaces de regresar a la rentabilidad, lo que obliga a sus gobiernos a desechar la idea de recuperar el dinero ¿invertido? en tapar los agujeros. Pero también obliga a reflexionar sobre dónde puede estar el fallo, de ahí que la mayoría de los gobiernos dirijan su mirada hacia Bruselas. De la experiencia puede beneficiarse la banca española nacionalizada. Por si acaso habrá que seguir la evolución de las europeas para, al menos, evitar la misma carretera.

Por el momento, todo indica que las entidades españolas nacionalizadas se planten ante el espejo de las nacionalizadas europeas por simple curiosidad y porque el patrón que se sienta en el consejo, de donde proceden las órdenes, es el Estado. Si bien no son situaciones comparables, sí comparten la normativa aplicada, al tratarse de une crisis bancaria de un socio de la Unión. La terapia empleada en los procesos de nacionalización, tanto en el caso de las europeas de 2008 como las españolas de 2012, procede de Bruselas. Son normas de carácter general orientadas al tratamiento rápido, de choque, van dirigidas a controlar y salvaguardar la estructura y los cimientos de la entidad bancaria que acaba, finalmente, gestionada por un equipo técnico representante del Estado.

En la crisis bancaria de 2008 de las entidades citadas, los respectivos gobiernos han ido inyectando capital público de diez mil en diez mil, superando, por ejemplo, en el caso de Reino Unido los 82.000 millones de euros, según los estudios realizados por Bruselas. En otros ha sido sensiblemente inferior debido al tamaño menor de las entidades, pero en general, puede afirmarse que la mayoría han consumido entre el 70% de las ayudas y que en dos casos han superado las cantidades inicialmente previstas en un 24%.

En una primera comparación de la fase inicial de la crisis bancaria de 2008, con la española, hay una diferencia que salta a primera vista: el distinto tratamiento en la reducción de tamaño y volumen de las entidades. En el primer caso, los recortes de plantillas comienzan por cifras relativamente bajas, de entre 300 y 500 empleados que son despedidos en las primeras cuatro semanas de la declaración de la intervención del Estado. En Bankia y en el resto de las intervenidas, el recorte inicial resulta ser el más fuerte, y alcanza cifras de miles, caso de Bankia, y también muy elevadas para el resto, teniendo en cuenta el menor tamaño de Banco de Valencia, Novagalicia y Catalunyacaixa.

A Bankia le puede resultar muy útil la experiencia de esas entidades, sistémicas y diversificadas en mercados. Le puede servir que la mayoría de los bancos intervenidos se han visto obligados, cinco años después del estallido de la crisis, a renegociar con Bruselas la ampliación de plazos para cumplir las exigencias de la Comisión Europea, en particular, en el aparatado de la desinversión de activos. En este punto, Bankia parte de una buena posición, puesto que en pocos meses, su cartera industrial estará limpia, y vacía, sus activos fallidos estarán en Sareb o vendidos a otras entidades interesadas, y, por supuesto, la red y la plantilla recibirán el golpe más fuerte, como corresponde a un tratamiento de choque.

De la misma forma puede ser útil a la entidad española, saber que la negociación con Bruselas será constante y continua, lo que obligará a tener en la capital belga a un equipo técnico desplazado con residencia fija. Significa que Bruselas, a pesar de que el consejo de administración sea una combinación de profesionales independientes con representantes del Estado, tendrá la sartén cogida por el mango, lo que garantiza que a su vez que llevará en todo momento la iniciativa si en cada trimestre las cuentas no evolucionan conforme al guion previsto. Bankia acaba de comenzar su andadura sumida en una situación compleja, en reestructuración interna y externa de forma permanente, con un equipo nuevo en su mayor parte, con una ayuda financiera que necesitaba como agua de mayor desde hace meses, con un mercado donde ni empresas ni particulares demandan crédito ni productos financieros, y de fondo un país nublado por la sombra de un rescate soberano que se intuye pero que no llega. De todo ello, Bankia y el resto de intervenidas, deben tomar nota.

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