edición: 2471 , Martes, 22 mayo 2018
20/07/2011
Efectos perversos de un examen en inferioridad de condiciones

La banca española queda 'tocada' por la disparidad de criterios en las pruebas estrés

Parte de daños: cotización a la baja, diferencial de la deuda al alza y previsible salida de depósitos (entre otros)
Un informe del Centro del Sector Financiero (PwC+IE Business School) señala algunas carencias y errores decisivos de exámenes de resistencia
Juan José González

Jornadas de tensión y de análisis y tiempo para la reflexión tras comprobar los efectos de la presentación pública de las pruebas de estrés del sector bancario europeo. Algunas consecuencias, tras cinco días de estudio, de los cuales tres son de mercados abiertos, ya saltan a la vista; son demasiado evidentes como para situar las célebres pruebas de resistencia, sino en el lugar que les corresponde, sí muy cerca. Una primera valoración entre las muchas recogidas por los expertos del Centro del Sector Financiero (PwC e IE Business School) señala la coincidencia de la mayoría de los analistas a favor de la transparencia en el funcionamiento normal del sistema bancario, pero que en circunstancias financieras adversas “dicha transparencia es más discutible”. Por otro lado, un factor adicional complica aún más la situación, y es que “los principales bancos son sociedades cotizadas, por lo que la información obtenida de las pruebas de estrés, es muy relevante para la cotización de sus acciones”.

Y así ha sucedido en la jornada del pasado lunes, cuando los mercados de renta variable reflejaron las tensiones originadas por los resultados de las pruebas, junto al mar de fondo que vivían los mercados de deuda, commodities y divisas. En concreto, fueron los valores bancarios –cotizados- los que recibieron el principal golpe de esa jornada a la baja con briznas de pánico y abundantes manchas de incertidumbre. La moraleja de que la transparencia es buena siempre que ayude, sume o depende de, ha jugado en esta ocasión a la contra del sector bancario (bancos y cajas) y no sólo en el aspecto de la cotización bursátil.

Otro de los aspectos en el que las pruebas de estrés han perjudicado a la actividad bancaria, tiene que ver con la confianza que genera el resultado de cualquier prueba, lo cual debería haber sido considerado como un punto a tener en cuenta, como un objetivo: si las pruebas van a servir para restar, en este caso, confianza, habrá que pensar en que la primera reacción de unos clientes un tanto sensibilizados por alguna opinión, se muestren más proclives a la dirección de salida –sacar el dinero- que en la contraria de mantenerlo, con lo que el riesgo de fuga de depósitos ha quedado sembrado.

Así que, desde el lunes hasta la fecha, las entidades financieras con peor calificación en las pruebas, esas ocho señaladas y otras cinco que andan cerca, tienen activados planes de prevención al respecto. Como también habría que tener en cuenta que el esfuerzo de transparencia puede estar estimulando a partir de ahora “una venta forzada de activos, lo que puede tensionar los precios a la baja y generar pérdidas en las entidades”, señala el informe del Centro del Sector Financiero.

Asimismo, en las valoraciones de los expertos del Centro del Sector Financiero, se destaca la forma individual en que son consideradas las distintas entidades en un escenario estresado, “aunque estas no viven aisladas y el riesgo sistémico es cada vez más relevante”. Por otro lado, los analistas advierten de los riesgos del exceso de capitalización del sector que, en algunos momentos, antes que jugar un papel  de limitador del mismo se convierte en un limitador de las posibilidades de crecimiento orgánico y, por tanto, de rentabilidad. El informe del Centro apunta a que “no debe considerarse los niveles de solvencia como la única variable relevante para el futuro.

Precisamente en este sentido, surge el agravio comparativo para la banca europea frente a las entidades norteamericanas que, al no estar sometidas a estas pruebas, y exigírseles menos capital, cuentan con una mejor posición competitiva. Se recuerda, finalmente, que los ejercicios de estrés “no han considerado el riesgo de liquidez del sistema bancario, cuando en una situación de verdadero estrés, los problemas de liquidez suelen ser muy relevantes, con posibilidad, en algún caso de convertirse en problema de solvencia”.

Es en el apartado de los escenarios donde la situación del sector bancario español puede haber salido peor parada, y no sólo por el mayor número de entidades presentadas al examen (el 93% del sector) superior, incluso, a la suma de los sectores bancarios francés, alemán e italiano. Peor parado el sector porque la probabilidad de que se produzcan los escenarios macroeconómicos para España, es bastante inferior al del resto de Europa. Precisamente, la decisión de las autoridades europeas han tenido en cuenta unos escenarios muy poco probables para optar por una exigencia de ratio de capital mínimo del 5%, superior al de Basilea III cuando éste entre en vigor

Como era de esperar, el sector inmobiliario cuenta con su particular referencia, puesto que en España reúne todos los elementos de crisis posible. Pues bien, el informe del Centro considera que en las pruebas de estrés, el escenario sometido a examen supone una caída de los precios de las viviendas en 2011-2012 del 21,9%, así como un descenso en los precios de los inmuebles comerciales (incluído suelo) del 46,7%.

Dichas caídas para el sector bancario español superarían los 65.000 millones de euros. Caídas de precios que, aunque poco realistas, en caso de producirse acelerarían el ajuste del sector. Por tanto, en este caso, “las entidades de crédito tienen así otro incentivo más para reducir su exposición al sector inmobiliario: no suspender el siguiente ejercicio de estrés”.

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