edición: 2494 , Viernes, 22 junio 2018
04/01/2012
EL DEDO DE MADOZ

La banca española va camino de su récord de financiación histórica en el BCE

El Gobierno no se va a poder tomar mucho tiempo para sanear los balances de los bancos porque sino se va a encontrar con un agravamiento de las tensiones de liquidez de la banca
Carlos Schwartz

La banca española se ha llevado el 38,12% de los préstamos denominados facilidad marginal de crédito del Banco Central Europeo (BCE) en el mes de noviembre de 2011, de acuerdo con los últimos datos disponibles. Habrá que esperar a las cifras de diciembre para verificar si ha seguido demandando saldos en estos niveles. Estas cifras se refieren a la oferta de liquidez mediante la facilidad marginal de crédito en ese momento al 2% de interés. La cifra de noviembre es anterior a la subasta que inundó de dinero al sistema financiero europeo con cerca de 500.000 millones de euros a tres años. Sin embargo, el uso de la facilidad marginal de crédito, de acuerdo con los datos difundidos por el BCE, alcanzó a los 14.825 millones de euros el lunes por la noche. La cifra es inferior a los poco más de 17.300 millones concedidos por esta vía el jueves pasado, pero sigue siendo sumamente alta. El BCE a causa del fin de periodo de cómputo no dará a conocer hasta hoy los resultados de las compras de deuda pública de la pasada semana.

En cualquier caso, a excepción hecha de que los bancos hayan decidido acudir a la facilidad marginal para hacer un cierre de fin de año con traca y estemos ante un efecto de escaparate, todo parece indicar que sigue habiendo una fuerte tensión de liquidez en el sistema bancario europeo a pesar de que la institución presidida por Mario Draghi ha abierto la mano considerablemente en la primer semana de diciembre pasado. Y si juzgamos por las cifras de noviembre, los bancos españoles están apuntados a la lista de usuarios habituales.

El Banco de España como entidad delegada del BCE ha dado a la banca de nuestro sistema a lo largo del mes de noviembre la friolera de 97.970 millones de euros con cargo a la facilidad marginal de crédito. La cifra supone un incremento del 100% sobre la de junio de 2011. La demanda de dinero al BCE por parte de la banca española había caído de forma drástica en agosto de 2010 tras la inauguración de la facilidad de Repos contra deuda pública española que se hace a través del Mercado Español de Futuros Financieros (MEFF) de la mano de los dos grandes bancos, Santander y BBVA, que a su turno obtienen la financiación de la entidad central de contrapartida London Clearing House (LCH.Clearnet Ltd.) en Londres. El récord español es de julio de 2010 con 131.891 millones de euros para el conjunto de la banca. Lo sorprendente es que se hayan recuperado niveles tan altos en el mes de noviembre tras haber bajado considerablemente a lo largo de un año.

El proceso puede indicar una de dos cosas. Que la liquidez obtenida por la vía de los Repos haya caído de forma aguda en noviembre y se haya compensado por esta puerta. Que otras vías bilaterales de financiación se hayan secado y la banca haya debido sumar a los recursos obtenidos de los Repos la financiación del BCE. Saber lo que ha ocurrido en diciembre tras la subasta del BCE a tres años no es baladí porque nos dará una idea de qué es lo que está ocurriendo en ese círculo de los arcanos financieros. Pero podemos atisbar problemas de liquidez sin mucho temor a errores graves. La cuestión es si el cuello de botella se ha superado, o por el contrario sigue.

Sin duda, el ruido sobre la severa desviación del déficit del presupuesto para 2011, que ya se ha deslizado a través de las declaraciones en aluvión de los nuevos ministros sin importar mucho si sus carteras tienen algo que ver con el manejo de la cosa económica, va a ayudar a que los bancos españoles sean mirados con mayor desconfianza si cabe. Una consideración difícil de evitar en este contexto es que las prórrogas a las soluciones no van a dar mucho de si. Incluida la prórroga para la valoración del suelo y la propiedad inmobiliaria a valores históricos. El Gobierno no se va a poder tomar mucho tiempo para encarar cómo piensa sanear los balances de los bancos, porque si no acomete el problema se va a encontrar con un agravamiento de las tensiones de liquidez de la banca.

Vale la pena recordar que el rating de España sigue en la mira, y que por ejemplo Standard and Poor´s lo tiene en observación con la perspectiva negativa, es decir va a peor. Esto es, para las agencias de calificación las cosas están como estaban, y para que cambien su veredicto más cosas se deben afianzar. Y no parece que desde el punto de vista de las perspectivas económicas haya elementos que ayuden. Una peor calificación de España impondrá un automatismo en el deterioro de la calificación de las entidades de crédito. Fitch ya anunció la revisión de calificaciones y es posible que las anuncie a corto plazo.

Lo que estás ahora en el ojo de las agencias de calificación son los grandes bancos, y sobre ellos no sólo planean las necesidades de mayores cotas de capital sino la evidencia de que la situación económica del país va a empeorar y con ella el margen financiero. El Gobierno no tiene espacio para manejar los plazos en el saneamiento de la banca. Entre otras cosas porque se ha llenado la boca durante la campaña electoral con la necesidad de acometer ese “gran reto” entre las primeras tareas de gobierno con el argumento que sanear era la piedra de toque para lograr que el crédito comenzara a fluir nuevamente hacia una economía muy necesitada. Las tensiones crecientes entre la banca y el Gobierno por el modelo con el que se habrán de enfrentar algunos de los principales escollos en materia de saneamiento de los balances bancarios, entre ellos el de la propiedad inmobiliaria -suelo incluido- está comenzando a echar chispas.
 
Este es el momento en el que los lazos del ministro de Economía con la banca comienzan a tener un efecto contrario al que se suponía que se quería. Los mensajes cruzados comienzan a retroalimentar al Gobierno. La cuestión de cómo se deben hacer las cosas parece que al final será impuesta al Gobierno por la banca, y ese no era el escenario que el presidente había sugerido durante su campaña electoral. Es probable que tampoco fuese el escenario que quería. Lo del esfuerzo patriótico está a la vista que no tiene recorrido ninguno. En todo caso lo que manda sobre el escenario es un cuadro de vencimientos y las dificultades de liquidez. Si damos por sentado que en la subasta de diciembre del BCE los vencimientos han quedado potencialmente refinanciados, lo que queda es la liquidez del día a día. Y todo parece indicar que hay algunas entidades en España que están sufriendo serias dificultades para obtener los recursos que necesitan para seguir transitando por el páramo. El reloj que se ha echado a andar el 20 de noviembre no da tregua.

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