edición: 2703 , Miércoles, 24 abril 2019
12/12/2013
Ganar tiempo

La banca europea bloqueada por el `muro alemán´

El Gobierno germano sigue marcando el paso, con sus cajas quebradas, obstruyendo la unión bancaria
Juan José González

¿Qué mejor que el acuerdo sobre un desacuerdo para terminar el año? Algo así es lo que se plantean los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro, que tras una larga reunión terminaron por acordar que, si bien todos entienden los puntos básicos del acuerdo, éste deberá esperar unos días más para el cierre definitivo. Se trata de un asunto complejo; la puesta en marcha de un mecanismo único de resolución bancaria, algo que pasa porque todos los socios se muestren dispuestos a poner dinero en un fondo que, llegado el caso, debería cubrir los costes de las posibles reestructuraciones de los bancos en dificultades. El mecanismo se antoja como un obstáculo muy serio en el camino de la unión bancaria europea, un objetivo con el que todos están de acuerdo pero con diversos matices. Para España supondría una ayuda inestimable para normalizar el crédito. Pero Alemania, siempre en posesión de la última palabra (el `muro alemán´) pone reparos al mecanismo mientras tenga las manos atadas por unas cajas locales quebradas.

En realidad, el resultado de la última reunión del Ecofin celebrada el martes, no es más que la confirmación de la vieja teoría sobre la construcción de Europa, de la que dice que avanza a golpe de crisis y de desacuerdos. No es un asunto cualquiera eso de poner en marcha una autoridad europea con capacidad para decidir el cierre o la intervención de un banco. Nadie podría imaginar lo que hubiese sucedido si la autoridad en cuestión estuviera en pleno ejercicio de todas sus funciones y poderes desde, por ejemplo, el año 2007. Para muchos es una fortuna que el destino haya seguido su curso.

Lo que está claro es que nadie se atreve a asegurar si la existencia, previa a la crisis, de ese mecanismo que ahora se pretende para el sector, habría sido capaz de resolver todos o, al menos, una parte de los problemas del sector financiero europeo de los últimos años. En ausencia de una buena respuesta, mejor será dejar a la ciencia ficción, a la imaginación, el desenlace, por ejemplo, que se hubiese producido en el sector bancario español.

Seguramente los ministros de Economía reunidos el martes en el Ecofin no se hayan planteado estas reflexiones, aunque es previsible que haya influido el histórico de los problemas, las experiencias previas que, como en el caso español, encuentra su principal referencia en la crisis de Bankia y la forma en la que las autoridades gestionaron la `solución´. Es quizás el argumento que puede haber pesado más a la hora de poner a todos de acuerdo en avanzar en la supervisión única o integral de las entidades financieras, de las consideradas sistémicas, unas 137, frente a las 6.000 entidades que forman el sector bancario europeo. Porque otro asunto será la puesta en marcha de un fondo que cubra los problemas de los bancos en crisis, la mutualización de los fondos nacionales, y que a tenor de los desacuerdos parece que no llegará antes de 2025.

Es por ello que quizás la supervisión integral o única, sea el instrumento suficiente, por el momento, para evitar o prevenir que no se repitan prácticas ni situaciones del pasado. Precisamente en el pasado es donde parece seguir anclada la postura alemana de proteger a las cajas locales, de los länder, que equivale a una tercera parte del sistema financiero germano. Alemania sigue jugando para casa y mantiene a esa parte de su sistema financiero en la sombra en la convicción de que no serían capaces de superar siquiera los estándares de la contabilidad europea que se aplica al sector bancario. Se mantiene la oscuridad en la forma en que el país ha distribuido sus propias ayudas al sector, más de 252.000 millones de euros que en forma de capital o aval han ido a las cajas, a resolver problemas, seguramente quiebras.

Por tanto, y mientras Alemania no resuelva sus problemas internos en el sector financiero, será difícil encontrar fondos para posibles reestructuraciones de bancos europeos. Las autoridades bancarias dependientes de Bruselas saben que si ese tercio del sistema financiera germano tuviera que presentar sus cuentas a la EBA, no cumplirían con el Tier 1 de solvencia. Un asunto en el que se echan en falta los trabajos de las siempre beligerantes agencias de calificación de riesgo.

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