edición: 2846 , Jueves, 14 noviembre 2019
12/10/2016
banca 
Fuego de distracción con España

La banca europea, camino del rescate colectivo

Bruselas se vuelve proteccionista con Alemania e Italia mientras oculta una crisis bancaria: no resistirán Basilea III
Juan José González
"Donde las dan las toman" que dice el refranero. De Guindos acusa a Bruselas de falta de transparencia sobre la banca europea y el Eurogrupo le responde con la misma moneda que, en este caso, además de compartir el euro, es el reproche, no menor por malvado, sobre la necesidad de que el Gobierno español envíe a Bruselas las cifras, las cuentas reales de un presupuesto que se hace esperar. Es evidente que las dos partes, el ministro español y el presidente del Eurogrupo, se encuentran en campaña, uno más que otro, pero en campaña política. El primero en disparar, el provocador de la bronca, fue el español, aglutinador y receptor de las quejas de varios colegas europeos, descontentos y sorprendidos por la actitud `casera´ de las instituciones de la Unión Europea con el socio alemán, ante un grave problema como es la hemorragia de pérdidas de rentabilidad y eficiencia en una parte del sector bancario europeo, una amenaza real de contagio para el resto del sector que puede desembocar en la necesidad de una `macroayuda´ de la Unión. La ocultación de la realidad y el trato engañoso prestado al caso por las autoridades dejan en evidencia la profundidad de la crisis institucional europea de largo y peligroso alcance.
Todo indica que la movilización institucional europea está orientada a salvar al soldado germano, a sus dos grandes bancos, y de rebote también a las quebradas cajas de los länders. Es probable que también, en el mismo paquete de `salvación nacional´ el primer socio de la Unión Europea intente `colar´ los males del asunto Volkswagen, marca industrial y seña de identidad de un país que ha perdido en los últimos doce meses buena parte de la reputación que le avalaban como Estado serio y eficaz. Aunque es probable que la casualidad, la mala suerte y peor fortuna hayan jugado un papel decisivo en la suma de problemas (Volkswagen y Deutsche Bank) lo cierto es que Alemania se ha convertido en el centro del problema económico europeo, desplazando, incluso, en gravedad y notoriedad al brexit.

Y no parece que el problema económico se circunscriba, únicamente, al socio alemán, pues Italia se encuentra `tocada´ con su sistema bancario, y Grecia y Portugal `heridos´ con algo más que sus entidades financieras. Por tanto, más que contagio bacteriano germano se debería hablar de la presencia activa de una epidemia europea camino de la tragedia, si las autoridades que hoy la alimentan no cambian de actitud y se centran en combatirla. En resumen, el enfermo ya no es sólo un gran socio, el alemán, acompañado de otros menores, sino que la enfermedad se extiende -como epidemia- por Europa.

Las autoridades, Banco Central Europeo, la Comisión Europea y todos sus representantes reunidos en el Eurogrupo, ya conocen los nombres propios que están alimentando la crisis bancaria: Deutsche Bank, Commerzbank, Unicredit, Monte dei Paschi, Caixa Geral de Depósitos y una docena más de entidades medianas. Tan sólo habría que investigar en los últimos test de estrés para dibujar con claridad el mapa de la epidemia para comenzar a poner remedios, medidas de corrección, más próximas al socorro financiero que a señalar la naturaleza y origen de los problemas, por lo demás, también conocidos.

Por eso no debe extrañar que el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, haya reaccionado de forma tan abrupta, con malos modos (llamando mentiroso a un Gobierno) quizá como mecanismo de defensa ante un ataque que le sitúan en una muy difícil posición al frente de un Eurogrupo que estará obligado a hablar claro, a decirle a los Gobiernos de Alemania, Italia, Portugal y Grecia que la situación es insostenible, que hay que llamar a las cosas por su nombre.

El nombre de las cosas es, en este caso y para esta epidemia, las cifras de un rescate colectivo del sector bancario, del mismo que el Eurogrupo y el Banco Central Europeo deberán recordar a todos los socios que las normas de Basilea son de obligado cumplimiento, y que la solución pasa por el respeto de las normas antes que por reforzar las ya existentes. Aunque para empezar a detener la crisis del sistema bancario el BCE y la Comisión Europea deberían predicar con el ejemplo y no rechazar y bombardear las propuestas de Basilea. De lo contrario, habrá que ir preparando, de nuevo, la cartera para el próximo desembolso porque parece aceptada la idea de que los bancos en apuros (alemanes, italianos y portugueses) no soportarían la aplicación completa y estricta de Basilea III. Entretanto, Bruselas quiere ganar tiempo y delega en la presidencia del Eurogrupo la misión de maniobras de distracción. Y ahí encaja España y sus `ficticias´ cuentas.

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