edición: 2808 , Viernes, 20 septiembre 2019
22/11/2016
banca 
No hay cálculos de plantillas

La banca fija en 25.000 oficinas la red óptima para recuperar los márgenes

Ambiente contagioso en la recuperación de los tipos de interés que lleva a plantear el fin de los ajustes en la banca
Juan José González
Cuando se creía que lo peor había pasado y que los resultados del sector habían tocado fondo, la banca española continúa inmersa en los ajustes -de red y trabajadores- pensando en la segunda fase de la concentración que según parece tendrá lugar a partir de los primeros meses del próximo ejercicio. Las fusiones bancarias y la concentración de entidades financieras de los últimos años en España, han servido para despejar el complejo problema en un sector atomizado y `limpiar´ algunas de sus anomalías. Se puede decir sin confusión, que España ha sido el país que más se ha aplicado en la doctrina, no escrita pero sí declarada del BCE, de fusionar entidades bancarias. Prueba de ello es que el tamaño del sector por número de entidades se ha reducido en casi el 80%, si bien en activos se mantienen tras el proceso de integración general.
Sin embargo, el problema de la baja rentabilidad del capital sigue presente como la asignatura pendiente en espera de la recuperación de los márgenes que han de venir de la mano de una subida de los tipos de interés y de la recuperación económica que traerá consigo la de la demanda de crédito. Con todo, el sector estima que no será suficiente y que seguirán los ajustes de red y plantilla porque, según parece, aún queda mucho por hacer -dicen- y por cortar. La mejora de la rentabilidad del sector bancario no será posible si únicamente se relaciona y miden sus efectos con la reducción de la red.

Sirvan como muestra las cifras de rentabilidad sobre el capital (ROE) de la banca española desde 2008 (12,87%) hasta el pasado ejercicio (6,64%) 6,23 puntos de caída, y 75.347 trabajadores menos -un 27% menos- como primer balance, grosso modo, de la primera fase de la crisis. Un resultado que se daba por cerrado, y suficiente, pero que ahora parece estar en revisión tras conocer algunos planes de entidades que contemplan seguir con los ajustes, principalmente en oficinas y menos en personal, convirtiendo los ajustes del sector en permanentes. Aunque en realidad, bastaría con observar las caídas de empleo y de oficinas para comprobar que el ajuste de capacidad (red, empleados y cajeros) es persistente y a la baja.

Porque al parecer, el sector considera que, en términos generales, la necesidad de mejorar la rentabilidad, tomando como punto de partida el presente ejercicio, próximo a su cierre, obliga a seguir ajustando mediante el cierre de oficinas. Un estudio reciente de la consultora BDO apunta a que todavía restan oficinas por cerrar, incluso señala que aún habría margen para cerrar 7.800 sucursales en los próximos cuatro ejercicios. Otros estudios del sector, anteriores a la crisis del Popular, ya habían puesto el freno en los 6.000 puntos de venta que sobran para alcanzar el punto crítico y óptimo de las 25.000 oficinas para que el tamaño de la red dejara de ser una sobrecarga de costes para el sector, incluso en la hipótesis de un escenario con nuevas fusiones.

Ahora, cabe hacerse la reflexión sobre si ese punto considerado como óptimo para la red, será el adecuado también para dar empleo a la plantilla actual (pues nada se dice de su óptimo) o bien, tendrá en cuenta la afirmación de que las nuevas tecnologías, inicialmente destruyen empleo, pero posteriormente lo crean en la proporción de tres nuevos por cada uno destruido. Si es así, es probable que el sector retome la senda de la recuperación de empleo en 2020, según los cálculos más optimistas que considera la banca.

En el entendido de que eran -y son- los bajos tipos de interés -en muchos casos negativos- el motivo de la caída de los márgenes, y demás penurias, de las cuentas de resultados, y que debido a ese imponderable hubo que tomar medidas como subir comisiones y reducir la red -la capacidad instalada, oficinas y empleados- para compensar todos los males, la subida de los tipos de interés que parece anunciarse desde los cuatro puntos cardinales, debería conllevar, en buena lógica, a la contratación de más trabajadores y a la apertura de más oficinas. De lo contrario, el relato `manejado´ por el sector a lo largo de la crisis deberá ser revisado y corregido.

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