edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
13/11/2017
banca 
Liberbank en venta y las `piezas menores´ se ofrecen

La banca mediana apura sus opciones para evitar descolgarse de los grandes grupos

Los grandes comienzan a cerrar las puertas de las fusiones y Sabadell y Bankinter en tierra de nadie
Juan José González
Tras la integración de BMN en Bankia y la absorción de Popular por Santander, el mapa bancario español, aún pendiente de dos, o como máximo, tres operaciones corporativas, contempla a medio plazo un nuevo movimiento. Si bien es cierto que los protagonistas con capacidad de compra se encuentran cada vez más resistentes a una nueva operación, dado su elevado coste, la siempre compleja realización de sinergias y que cada vez resulta más difícil encontrar el candidato ideal, no por ello el sector ha perdido interés ni capacidad para pescar alguna de las piezas sueltas que navegan por libre. Los potenciales compradores -Santander, BBVA y Caixabank- se mantienen al acecho de los considerados como piezas menores -Unicaja, Ibercaja, Liberbank, Kutxabank y Abanca- mientras Bankinter y Sabadell se encuentran en una posición intermedia, lo que les situaría en una condición tanto como compradores como de ser comprados. Aunque en cualquier caso, cualquiera de las combinaciones entre elementos de estos dos últimos grupos provocaría desequilibrio alguno en el sistema bancario actual, por lo demás, muy consolidado con tres entidades dominantes (Santander, Caixabank y BBVA) y el resto. Así, el futuro mapa bancario del país estaría pendiente de los movimientos de Sabadell y Bankinter, y sin perder de vista Bankia-BMN y el actualmente en venta Liberbank.
Por tamaño, la de Santander y Popular ha sido la última operación relevante que ha transformado una parte sustancial del mapa bancario español. Dos piezas que ya figuran ordenadas en un único grupo con el efecto ya conocido de la desaparición del sector financiero del absorbido. Otra operación, la de Bankia y la integración de BMN, ha servido también para avanzar en el camino de la reestructuración del sector en el doble trabajo de simplificar estructuras y costes al tiempo que reforzar el tamaño de las entidades resultantes. En este sentido, las resultantes de Bankia-BMN y Santander-Popular les acerca un poco más en tamaño como también mayor es el tamaño para competir en otros mercados. 

En este sentido, Santander se refuerza como más líder europeo y Bankia se asienta como uno de los cuatro grandes (hasta ahora el cuarto en discordia). Pero a partir de ahora los pasos a tener en cuenta en el sector pasan por decisiones de mayor calado en virtud del mayor riesgo económico necesario para llevar a cabo una nueva operación de compra, fusión o absorción, y sin excluir los riesgos sociales o políticos, quizá una variante, o matiz, a tener muy en cuenta a partir del episodio del conflicto regional más reciente con Cataluña. Y en este sentido, al evidente análisis de costes, riesgos, ventajas o inconvenientes todos de naturaleza financiera y económica, que conlleva cualquier operación empresarial, habrá que otorgar más valor y peso a la variable de aceptación social, esto es, del público objetivo o potencial nueva clientela que comporta una nueva entidad adquirida.

Porque hasta ahora, el análisis de las sinergias bancarias era el principal elemento que hacía y decidía el sentido y dirección de una adquisición. Algo que ha quedado patente en la más reciente entre Santander y Popular, absorción que ha aportado al primer banco ventajas comparativas y competitivas frente a sus rivales en el mercado nacional. La unión de la banca minorista o particulares con la más orientada, o con mayor cartera, de pequeñas y medianas empresas, es una suma que aumenta la ya importante existente distancia entre Santander (con Popular) y el resto del sector.

La actividad corporativa en el sector bancario, frenada en parte y puntualmente por los momentos más complicados del conflicto con Cataluña, parece recuperarse con rapidez. Las inquietudes y tensiones han vuelto a hacer acto de presencia en la competición por hacerse con alguno de los actores menores de la escena bancaria. Esta semana comienza nueva andadura Liberbank, una vez asegurada la ampliación de capital y sin la protección en el mercado de valores de la CNMV. Una entidad pendiente de saneamiento inmobiliario, un asunto para el que ya parece contar con algo más que un plazo. Un banco que encajaría en la red de Caixabank, o incluso, de Bankinter, actualmente con capacidad y posibilidades como comprador activo.

No parece que sea el caso de BBVA, según indican en el banco, con las puertas cerradas para compras menores. Sí tiene cerradas las puertas para adquirir en general el Santander y en particular -Liberbank- el Sabadell, pues cuenta con una red muy consolidada en Asturias, terreno dominante en el caso de Liberbank. También tiene la puerta cerrada de las compras Bankia, en fase de digestión de BMN. En cualquier caso, con las posiciones de los cuatro más grandes -Santander, Caixabank, BBVA y Bankia- más clarificadas, las dudas se centran ahora en las posiciones intermedias del sector -Sabadell y Bankinter- así como en los intereses y movimientos de las piezas menores, más inquietos y conscientes de que cada vez cuentan con menores posibilidades de crecimiento, mayor competencia y también mayores dificultades de sobrevivir. Los próximos movimientos para cerrar la reordenación del mapa bancario traerán sorpresas.

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