edición: 2391 , Miércoles, 24 enero 2018
03/03/2011
Operación limpieza: morosos y viviendas, fuera, y al precio que sea

La banca no aguanta otro año más de provisiones inmobiliarias

El sector tiene cubierto el 32% del riesgo inmobiliario, unos 73.000 millones de euros
Juan José González

“A este paso, el próximo ejercicio -2011- no haremos otra cosa más que gestionar provisiones, y esto no puede ser, así que hay que hacer banca”. Una reflexión de esta guisa, puesta en boca de uno de los presidentes más influyentes del sector financiero, vale su peso en oro;  avisa del lugar donde se va a situar el grueso del trabajo en estos primeros meses del año y de la decisión con la que bancos y cajas afrontan la solución. Así que no hay más remedio que resolver la parte del balance más afectada por las provisiones y deshacerse, al precio que sea, del stock inmobiliario. Ya no bastan los descuentos (de escándalo, aseguran los bancos), para los adjudicados (73.000 millones de euros) el sector bancario viene buscando otras fórmulas, aunque la más práctica parece ser la de forzar la salida de los activos al precio que estén dispuestos a comprar los fondos especializados.

El secreto parece estar, como casi siempre, en el precio. Los promotores de viviendas ceden a cámara lenta; bancos y cajas presionan cada minuto a los primeros para que vendan como sea y los compradores siguen esperando que los precios bajen más. 1,1 millones de viviendas aguardan comprador, pero el comprador aguarda más rebajas, por encima del 50%. Quien no aguarda más son los bancos y las cajas, concretamente, sus balances: las provisiones se están llevando por delante los resultados, algo que no pueden repetir en el presente ejercicio. Por ello, grandes y medianos, bancos y cajas, han puesto en marcha la operación de limpieza del stock inmobiliario. Con una nueva idea: ‘empaquetar’ los activos y venderlos a fondos especializados, de la misma forma que han sacado los morosos. Lo que sea, pero que dejen de ser una pesadilla.

Con todas las cuentas del pasado ejercicio presentadas, las provisiones realizadas para cubrir las posiciones de posibles pérdidas, así como para sanear las participaciones accionariales en algunas inmobiliarias (caso de Banesto) suponen una media del 32,2% de cobertura de los riesgos inmobiliarios. Cantidades que van desde los 2.297 millones de euros para cubrir cerca del 31% de su stock, hasta los poco más de 1.000 millones de Banesto. Quien más quien menos, todos tienen una pesada carga inmobiliaria en el balance: un analista cifra en 18.000 millones de euros “dispuestos en provisión de cartera por riesgo inmobiliario” del sector bancario (bancos y cajas) en 2010.

Situación comprometida para los promotores, inaguantable para la banca y paciente para los particulares que aguardan rebajas agresivas (honor al calificativo es todo cuanto supere el 50%). El próximo día 11, oferta y demanda se verán las caras en la cita inmobiliaria anual que el sector celebra en el marco de un salón inmobiliario en Madrid, con el objetivo de seguir profundizando en la salida que se puede dar a los 710.000 pisos (para una demanda anual de 320.000) que no encuentran comprador. La banca asiste con sus divisiones inmobiliarias (Altamira del Santander, Hábitat de Bancaja) como implicada en un asunto que le esta provocando algo más que dolores de cabeza, y al que parece haber encontrado la mejor fórmula (al menos, la más práctica) para descargar las cuentas de tan pesado lastre.

Este ejercicio presenta numerosas complicaciones, con nueva normativa para el sector que, en algún caso, se superpone y que en otros adelanta a las de Basilea III. En la búsqueda de posibilidades y recovecos, algunas entidades encuentran la posibilidad de liberar recursos con la salida de los activos inmobiliarios, incluso a un precio impensable hace apenas dos meses. La salida se realizaría a través de la venta de los adjudicados a fondos inmobiliarios especializados, con la consiguiente reducción del tamaño del activo. Operación similar a la realizada con las carteras de morosos, aunque estas se encuentren más provisionadas que las de los activos inmobiliarios.

Para muchas entidades financieras, supondría asegurar más el capital y obtener un beneficio contable que no podrían apuntarse de otra forma. Y aunque no todas podrán hacerlo, no por ello dejarán de intentarlo. Sí parece claro a estas alturas que para deshacerse rápido de un adjudicado, no basta con ofrecer el cien por cien de la financiación, sino que lo que mejor funciona, como siempre, es poner los precios a valor de mercado. Y en esas estamos.

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