edición: 2348 , Martes, 21 noviembre 2017
31/01/2012
El primer recorte, entre 2008 y 2011 afectó a 4.730 oficinas y 17.540 empleos

La banca prepara el segundo ajuste duro de plantilla y red

La reforma se llevará otros 20.000 trabajadores más y cerrará 4.000 oficinas
Juan José González

En una crisis, o cuando vienen mal dadas como es el caso, los departamentos de recursos humanos trabajan en paralelo con los financieros: es lo que denominan ajustes de plantillas. En banca, y desde el inicio de la crisis, en 2008, bancos y cajas han reducido su tamaño por la vía del cierre de oficinas y los recortes de plantillas: Banesto, Bankinter, BBVA entre otros, se han dejado en torno al 3% de sus empleados fuera del banco. Nada que ver con otros ajustes, los más voluminosos, en el sector de las cajas de ahorros, donde a los 3.000 empleos que necesitaba reducir Banco Financiero había que añadir otros tantos en el caso de Bankia. Parece que el coste de bajas incentivadas, despidos, así como otras fórmulas alternativas de ‘regulación’ de empleo, han compensado con creces las cuentas del departamento financiero. Hasta el pasado mes de diciembre, el sector había eliminado 17.540 empleos y echado el cierre a 4.730 oficinas. Y todavía es poco.

Los comités de dirección presionan en los días previos a que se hagan públicas las, en principio, recomendaciones del Ejecutivo sobre la reforma del sector financiero, es decir, el volumen –adicional- de provisiones y una ligera orientación sobre cómo ve el novato Gobierno la banca del futuro. A la banca siguen sin salirle las cuentas, y el ajuste aplicado hasta el momento –final de 2011- apunta a un discreto 15%, unos 17.600 trabajadores que habrían dejado de trabajar en el sector bancario, y de los que la mayor parte correspondería a las cajas de ahorros. En el caso de los puntos de venta, las oficinas, la reducción alcanzó en ese período de 2008-2011 a poco más de 4.700 unidades. En principio, la mayoría de las entidades financieras que habían aportado la mayoría de los números, parecían satisfechas, al tratarse de los primeros recortes que fueron presentados al Banco de España y que este consideró razonables.

Pero la nueva etapa que se inicia ahora con la nueva fase, y parece que definitiva, de la reconversión bancaria, obliga a intensificar el recorte de plantilla y de red. Los nuevos ajustes que deberá tener en cuenta el sector, apuntan a la necesidad de capital adicional, saneamiento acelerado de la cartera de activos inmobiliarios y el mantenimiento de las políticas de ajuste de recursos propios que ya comenzaron hace más de un año con la paralización del crecimiento de dividendos, con el reparto mixto en efectivo y en acciones en varios casos o simplemente como anunció Banesto hace unos días, interrupción del reparto de beneficios.

Es decir, en los dos últimos meses la banca ha revisado sus planes de futuro y se ha encontrado con que los ajustes del pasado han servido sólo para eso, para el pasado, y que para el presente, si se quieren alcanzar los nuevos objetivos, que se traducen en ratios de gestión mejores, como el de la eficiencia, es necesario una nueva vuelta de tuerca, un nuevo proceso de ajuste. Lo que sucede es que en esta ocasión las cifras pueden son mucho más serias: hasta 40.000 trabajadores dejarían el sector y unas 8.000 oficinas echarían el cierre. Enorme parecido en ajustar y asustar.

Sorprende la discreción de las entidades que estos días presentan resultados en las cuestiones de ajustes de personal. Se comunican ambiciosos planes de agentes independientes, redes de distribución externas atendidas por especialistas del sector, y se acelera la puesta en marcha de las últimas tecnologías para la venta de productos financieros. Pero se mantienen en secreto las cifras sobre la reducción de empleo y de plantillas objetivo para conseguir las ratios de eficiencia previstos. Esta semana, comenzando hoy por el Santander, se podrán conocer los recortes en el primer grupo bancario español.

Por tanto, grosso modo, los números que un directivo del primer banco español hizo de memoria allá por 2008, parece que se van a cumplir cuatro años después, lo que sucede es que si entonces se planificaba una reducción escalonada –como se vino haciendo hasta el verano pasado- ahora queda ejecutar la otra mitad; nada menos que otros 20.000 trabajadores y poco menos que el cierre de 4.000 oficinas más. Y con todo, no esta claro que salgan las cuentas en 2012 y siguientes.

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