edición: 2329 , Martes, 24 octubre 2017
19/09/2017
banca 

La banca recorta sus consejos un 84% durante la crisis

ICNR
Fusiones y gobierno corporativo han dejado el número de consejeros del sector financiero en 143 vocales frente a los 909 anteriores.
El 5 de junio de 2010, Caja España y Caja Duero aprobaban su fusión. Las asambleas de las antiguas cajas castellanoleonesas daban luz verde al proyecto y a la creación de su nuevo órgano de gobierno: un macroconsejo con un récord de 34 sillas para dar cabida a los 17 consejeros que aportaba cada caja.

Siete años después, este pasado jueves, las juntas de Bankia y BMN también han rubricado su integración. El consejo de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri ganará un puesto, de once a doce, para incorporar a Carlos Egea. El presidente de BMN es el único de sus once consejeros que mantendrá esta condición tras la fusión. Son los nuevos tiempos.

La crisis financiera y la oleada de consolidación de los últimos años han dejado huella en la médula del sector: la gestión. Sus órganos de gobierno han sufrido un vuelco, tanto en cantidad -número de consejeros-, como en calidad -profesionalización-.

En 2009, antes de que la intervención de Caja Castilla La Mancha evidenciara que la crisis internacional ya estaba aquí, España contaba con 55 entidades, entre bancos y cajas. Sus riendas las llevaban 909 consejeros. El grueso, 744, eran vocales de 43 cajas, cuyos consejos tenían un promedio de 17 miembros para dar asiento a las distintas administraciones públicas, gobernadas por los partidos políticos de turno. Eran los viejos tiempos.

En la actualidad, perviven 11 entidades con 143 consejeros, un 84% menos. Distintos factores explican la caída. El más relevante, la ola de fusiones provocada por la crisis. El rescate y absorción de las entidades débiles por las fuertes ha supuesto, en buena parte de los casos, la desaparición de toda la estructura societaria y de gobierno de las primeras. En ocasiones, y como consecuencia del desgaste reputacional, también ha conllevado hasta la liquidación de la marca, uno de los grandes intangibles que tenían las cajas en el pasado.

Ejemplo de ello es la nacionalización de Unnim y Catalunya Banc, y su posterior adjudicación a BBVA. Ha supuesto el fin de dos entidades que llegaron a aglutinar a seis de las 10 cajas catalanas que había en el pasado. Contaban con casi 90 consejeros, entre ellos, el expresidente de Caixa Catalunya Narcís Serra.

Caixa Galicia y Caixanova, las cajas gallegas que presidían en 2009 Mauro Varela y Julio Fernández Gayoso, también se han diluido en Abanca, del grupo venezolano Banesco. En origen tenían 40 consejeros (ver gráfico).

La entrada del Estado en Bankia en 2012 y la llegada a la presidencia de Goirigolzarri igualmente supuso el relevo del órgano de gobierno, liderado entonces por el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato. Bankia es la heredera del negocio de once cajas que aglutinaban cerca de 200 consejeros. Las dos principales eran Caja Madrid, presidida en 2009 por el fallecido Miguel Blesa, y Bancaja, bajo gestión de José Luis Olivas.

CaixaBank ha sido otro de los protagonistas de la reestructuración con tres adquisiciones: Caixa Girona, Banco de Valencia y Banca Cívica. En el caso de esta última, los pactos de integración contemplaban la incorporación de dos de sus vocales al consejo del banco que hoy preside Jordi Gual. En un principio, fueron Antonio Pulido y Enrique Goñi, excopresidentes de Banca Cívica. Actualmente ya no son consejeros de la entidad. En octubre del pasado año se modificaron los pactos. A partir de ahora, en vez de dos consejeros de CaixaBank, las cajas fundadoras de Cívica propondrán un consejero del banco y otro de su filial aseguradora VidaCaixa.

Del mismo modo, dos de los 14 miembros del consejo de Sabadell proceden de Guipuzcoano, adquirido en 2010. Son su expresidente Javier Echenique y el independiente José Ramón Martínez. Es un esquema similar al de Ibercaja. Tiene 14 consejeros y tres proceden de las cajas originarias de Caja Tres: José Ignacio Mijangos, Juan María Pemán y Emilio Jiménez.

Más eficiencia
En menor medida, las fusiones intragrupo para ganar eficiencia también han contribuido a reducir los consejos. El movimiento más significativo se produjo en 2013, cuando Santander integró sus filiales Banesto y Banif, y comenzó a operar en España con una sola marca. Ahora el grupo está en plena absorción de Popular. Transitoriamente y hasta que culmine la fusión, permanecerá como filial, con un consejo presidido por Rodrigo Echenique.

La disminución también ha venido provocada por el propio redimensionamiento de los órganos de gobierno de los bancos que han sobrevivido a la crisis. El promedio de consejeros de bancos y cajas se ha reducido de 16 a 13 entre 2009 y la actualidad.

Es reflejo de la aplicación de estándares más estrictos de gobierno corporativo, una de las obsesiones de los supervisores bancarios internacionales tras la crisis. La experiencia de los últimos años ha demostrado que no hay bancos buenos y malos, sino gestores que conducen con paso firme a sus entidades y ejecutivos que las sitúan sobre el precipicio. El timón de mando de los bancos se mira ahora con lupa. La politización que dominó en el pasado el sector de cajas ha dado paso a consejos renovados y profesionalizados, sometidos al nuevo escrutinio del BCE.

En línea con el resto de supervisores, el BCE ha endurecido las exigencias para acceder a los consejos de la banca. Ahora demanda experiencia profesional y teórica en banca y mercados financieros. En el caso del primer ejecutivo de una entidad, se traduce en haber desempeñado altos cargos en el sector en diez de los últimos doce años. El BCE analiza además los conocimientos en regulación, requisitos legales, planificación estratégica, gestión de riesgos, contabilidad y auditoría, entre otros. Igualmente realiza una evaluación cuantitativa del tiempo dedicado a las labores de consejero. Cuanto más grande y complejo es un banco, más implicación se demanda y más limitaciones a la compatibilización de cargos.

La gran exigencia a las cúpulas es, ante todo, una: tener capacidad para configurar una cultura corporativa sólida y contar con suficiente fuerza de arrastre para impregnar toda la organización de esos principios. De la cúspide de la pirámide a la base; de la presidencia y el consejo al último de los empleados.

Los órganos de gestión también se han reforzado con perfiles especializados en áreas de creciente protagonismo como la regulación. La incorporación al consejo de BBVA de José Manuel González Páramo, miembro del Comité Ejecutivo del BCE hasta 2012, lo ejemplifica. David Vegara, exsecretario de Estado de Economía y posteriormente, subdirector del Mecanismo Europeo de Estabilidad, también ha sido fichado por Sabadell.

La digitalización es otro foco de atención. En BBVA se ha traducido, por ejemplo, en la entrada en el consejo de Sunir Kumar Kapoor. Estadounidense nacido en la India, es licenciado en Física y consultor de empresas tecnológicas. También es doctora en Física Experimental de Partículas y experta en digitalización la iraní Homaira Akbari, consejera de Santander desde 2016. Refleja, además, el aumento de la presencia femenina en los consejos. Todos forman parte del nuevo mapa de los consejos de la banca.
 

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