edición: 2325 , Miércoles, 18 octubre 2017
02/11/2011
OBSERVATORIO INMOBILIARIO

La banca sistémica española acumula 70.000 millones de activos inmobiliarios problemáticos

Entre enero y septiembre han entrado en dudosos y subestándar otros 3.000 millones de créditos al promotor
El importe bruto de los activos adjudicados se aproxima a 29.000 millones, con una pérdida asumida y provisionada del 30%
Juan Carlos Martínez

Un trimestre tras otro, las entidades financieras españolas ven cómo la difícil situación del sector inmobiliario y de la economía en general se vuelve irremediablemente contra ellas. Y la tendencia parece abocada a perdurar durante un tiempo prolongado. La misma que viene repitiéndose desde hace cuatro años, con ese perverso trasvase de activos, que pasan de manos de promotores y particulares a los balances de los bancos, y que, si bien, permite aligerar la exposición al crédito promotor, en muchas ocasiones obedece simplemente no a amortizaciones totales de esos préstamos, sino a operaciones de dación para aligerar deuda.

A falta de que CaixaBank presente sus cuentas al cierre de los nueve primeros meses de 2011 el próximo viernes, se observa cómo en ese periodo las cinco entidades financieras españolas catalogadas como ‘sistémicas’ –la presidida por Isidro Fainé más Santander, BBVA, Bankia y Popular– han visto aumentados en otros 3.000 millones de euros (y suman ya 40.600) los créditos dudosos y subestándar. Cantidad similar a la de los nuevos activos adjudicados, cuyo importe bruto acumulado por estos cinco bancos ronda ya los 29.000 millones de euros.
 
Si analizamos el comportamiento de cada una de estas entidades, se observa cómo existe cierto paralelismo, tanto en la exposición crediticia como en la gestión de la cartera de activos, pero también algunas diferencias. El Banco Santander es el único que logra contener la hemorragia de impagos, contabilizando menos créditos dudosos y subestándar que a finales de 2010, aunque no ha podido evitar que aumentase el ratio de morosidad en  ocho puntos, hasta el 25% sobre esos 24.400 millones que componen la cartera crediticia con finalidad inmobiliaria. Porcentaje alto que se antoja difícil de frenar. Todo lo contrario. “Es una barbaridad y lo vemos creciendo claramente”, se lamentaba el consejero delegado, Alfredo Sáenz, durante la presentación de resultados.

Para los demás, la morosidad va en aumento y los impagos de los préstamos también. BBVA ya supera los 6.000 millones de créditos dudosos y subestándar, y reconoce una depreciación del 14% en el valor de las garantías existentes sobre esos préstamos. En diciembre de 2010 se cuantificaba en 25.327 millones, y ahora queda fijado en 21.471 millones de euros.
Llama la atención, en el caso del Banco Popular, el hecho de que esa exposición crediticia con finalidad inmobiliaria apenas se haya movido en estos nueve meses, ahora cuantificada en 17.656 millones de euros. Sin apenas variaciones tanto en edificios terminados como en construcción, pero sí en cuanto a suelos se refiere, ya que se incrementa más de un 10% el importe de lo prestado para comprar terrenos.

En cuanto a la gestión de activos se refiere, ninguna de estas entidades ‘sistémicas’ logra parar el flujo continuo de viviendas, edificios y suelos por los que hay que provisionar, de forma genérica y específica, ante futuras pérdidas en el momento de su venta. Aquí, CaixaBank juega con ventaja al constituirse sin esos activos más problemáticos que quedaron depositados en Servihábitat. Los demás siguen capeando el temporal de la mejor manera posible.

En estos nueve primeros meses del año, el conjunto de esos activos en manos de Santander, BBVA, Bankia y Popular se ha incrementado por encima del 10%, hasta rondar ya los 29.000 millones de euros, para los que se han aportado más de 8.000 millones de euros con los que cubrir una pérdida futura de aproximadamente el 30%. Todo lo que sea vender esos activos por debajo de los 20.300 millones netos supondría tener contabilizar pérdidas adicionales. En el caso de los suelos urbanizables y sin urbanizar, los activos de más difícil salida, el Santander ya cuenta con una depreciación de los mismos del 42%.

Bankia, con el trasvase de activos tóxicos a su matriz, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA), ha logrado rebajar el peso de estos inmuebles, adquiridos por un importe bruto de 6.676 millones, que se quedan en 4.891 millones tras una cobertura provisionada media del 27%.

La mayor parte de los aproximadamente 3.000 millones de activos agregados de enero a septiembre se los reparten Santander y BBVA. El banco presidido por Emilio Botín suma 1.050 millones más que en diciembre de 2010, en tanto que el encabezado por Francisco González tuvo que hacer hueco en el balance para acoger edificios y suelos valorados en 1.839 millones de euros. También el Popular ha sumado otros 654 millones para un total de 6.408 millones, provisionados por debajo del 25%.

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